A Stranger

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Capítulo 6

Seis: Cena perfecta.

 

Desde hacía dos días todo se encontraba en orden, la casa estaba tranquila, Demian no se había aparecido, había tenido tiempo para repasar mi plan a la perfección sin que nadie se entrometa, todo estaba volviendo a la normalidad, todo volvía a su curso. Me extrañaba que este saliendo todo como debía ser, las aguas no podían calmarse de un día para el otro. Los secretos de esta ciudad me aterraban y debía admitir, que las personas que los ocultan, están detrás de todo lo que me ocurrió desde que he llegado.

Recogí mi cabello en un moño y bajé las escaleras, —Buenos días. — dije entrando hacia la cocina.

Stavo desayunaba sólo, el sol mañanero ingresaba por la ventana de la cocina alumbrando sus facciones y sus tenues ojeras.

—Buen día. —dijo y me regaló una sonrisa.

Aún tenía algunos moretones como secuela de los golpes que se había ganado en aquella pelea la otra noche, todavía recuerdo la cara de mi tía, lo vio horrorizada al llegar. Cuando viajábamos hacia la casa no podía dejar de pensar en cómo Demian había sido capaz de comenzar una pelea contra diez hombres, él solo.

—Demian nos ha invitado a una cena que hacen con sus amigos cada 28 de cada mes—Dijo lavando los platos usados. — Y podrías venir conmigo, digo, ¿Te apuntas? — preguntó secando sus manos.

Ya saben lo que dicen de algunas personas, no pienses en su nombre que al instante aparecerán y así fue.

Le di la espalda a Stavo —Qué lindo comenzar la mañana de tal forma. — pensé en voz alta con sarcasmo.

— ¿Qué? — contestó mi primo confundido.

— No lo sé, no tengo ropa. —dije buscando una excusa para no ver a Demian.

–— Seguro algo de Melissa te queda —dijo llamando a su madre por su nombre.

Me encogí de hombros, —Veré qué hay. —dije sonriendo, rendida.

Esto podría salir o muy bien o muy mal.

Luego de pasar la tarde leyendo y releyendo mi plan a la perfección, aprendiendo de memoria cada detalle de cómo todo debía ocurrir, me bañé y con una toalla alrededor de mi cuerpo me dirigí a la habitación de mi tía, me había dicho que en su placar tenía muchos vestidos elegantes, como también para salir una noche cualquiera con amigos. Al ser una mujer joven compartíamos gustos parecidos.

Encontré un vestido negro, lo estiré delante de mí observándolo y me lo probé. Delante tenía un escote en u y se veía solo lo necesario de mis pechos, la parte del estómago tenía una pequeña pero justa transparencia, lo hacía parecer delicado y hermoso. Detrás, mi espalda estaba al aire libre, un escote enorme dejaba ver perfectamente mi espalda y la decoraba una cadena hermosa la cual era parte de mi vestido, de un color dorado brillante.
En la parte de abajo había una línea media arrugada entre medio de mis dos nalgas, generando que se marque bien mi culo, haciéndolo parecer más grande. Veo que mi tía había pensado en todo cuando lo eligió.
Mi elección se ajustaba perfectamente a mis curvas, y resaltaba el color pálido de mis piernas no tan largas ni mucho menos atléticas, pero estaba completamente conforme con ellas.

Me miré al espejo una vez más y alguien tocó la puerta.

—Ya, adelante. —les dije.

Stavo y mi tía asomaron la cabeza a través de la puerta mirando detenidamente mi elección.

— ¡Pero que culazo!—gritó mi tía, Stavo se incomodó al oírla.

— ¿No es demasiado? — dijo Stavo. — Es que, va a estar lleno de chicos y ya sabes. – continuó y se despeinó el cabello nervioso.

—Sobreprotector debías ser. —dijo mi tía.

Él rio.

— Pues, para eso está mi cuerpo, que lo miren. — dije tirando mi cabello hacia atrás exageradamente, creyéndome superior.

Stavo negó con la cabeza, — Entonces, termina de prepararte que en dos horas salimos.

Asentí, mi tía lo empujó fuera de mi habitación y ambos salieron.

Me dirigí al baño con mi vestido aún puesto y me maquille ligeramente, el vestido ya llamaba la atención demasiado, así que elegí un simple brillo de labios rosado y una capa de rímel para arquear mis pestañas.

— ¿Lista? — preguntó Stavo desde afuera de mi habitación.

Abrí la puerta y di una vuelta frente a él, Stavo asintió sonriendo y aplaudió. Llevaba puesto un pantalón negro y una camisa blanca ajustada a su cuerpo.

El camino hacia la casa de Demian concurrió rápido, en diez minutos ya habíamos llegado a nuestro destino, me sorprendió el hecho de que su casa esté alejada de la del resto y a tan solo unos pocos metros de la entrada de uno de los más conocidos bosques en ColdCity, el cual había sido bautizado por Camino Negro. Aquel nombre se le otorgó por el camino que te da la bienvenida al ingresar. De día como de noche, quién se atreva a caminar por el necesitaría linternas para ingresar, ya que aquellos viejos árboles que lo cubrían le quitaban toda la luz proveniente del exterior. Era una obra de arte aquella naturaleza, pero, asimismo el paisaje provocaba terror.

— ¿No vivía en la casa enorme? — pregunté curiosa al llegar, ya que en la casa que habíamos estacionado no era la misma en la que lo habíamos ido a buscar aquella vez que lo conocí.

— En aquella casa viven sus abuelos y sus tíos, está rara vez allí.

Asentí, — ¿Y aquí quién vive? —pregunté, aún entrometida y curiosa.

— Él y su hermana.

— ¿Sus padres?

— Ellos...

Nos interrumpió un golpe en la ventanilla de su lado. Stavo la bajo y Demian se asomó.
Estaba vestido con tan solo unos shorts azul marino e iba descalzo, su torso al descubierto y por encima de sus hombros descansaba una toalla. Ahora sin camiseta se podían notar mejor sus músculos al igual que sus abdominales, bajé mi mirada para encontrarme con la marcada v de su bajo abdomen.

Me mordí el labio inferior observándolo, espero no lo haya notado.

— ¿Entrarán o qué? — dijo serio.

¿Este chico no conoce otra expresión o qué?



Giu099

Editado: 16.08.2019

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