A través de mí

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16|El árbol triste

No aparté la mirada de la pantalla de mi celular, confundida. Las palabras «¿Estás mejor? ¿Ya has dejado de desquitártela con todo lo que tocas?», estaban grabadas en mi cabeza, de tanto que las leí.

Revisé la foto de perfil de WhatsApp. Alcancé a identificar a un chico que portaba una campera grisácea, y estaba parado en lo que me pareció un acantilado; el mar detrás, era precioso. Muy buena foto, aunque la figura humana no se distinguía con exactitud.

«¿Will?», envié.

Escasos segundos más tarde respondió:

«También conocido como sujeto extraño que aparenta ser un chico normal, pero que por la noche tal vez se convierta en un espía del gobierno o un acosador de primera clase, o un pedófilo porque, ya sabes, las posibilidades son múltiples y diversas :)»

Reí y le contesté, después de agregar su número a mi lista de contactos:

«Ya sabes que creo que no le harías daño ni a una mosca, señor fresita. Si pretendías remarcar tu punto, mejor síguelo intentando, porque ese "tal vez" le quita la seriedad a la frase»

Will: «¿De nuevo empiezas con ese apodo? e.e" Creí que lo habíamos dejado atrás».

Yo: «Jamás, señor fresita :) Creo que deberías irte familiarizando con mi tendencia a molestar a los demás, y en especial a ti. Y gracias por preguntar, ya estoy bien.

Aunque ¿sabes? Tal vez sí me descolocó un poco recibir un WhatsApp de un número desconocido».

Will: «¿Por qué?»

Yo: «¡Porque sí se podría haber tratado de un pedófilo, o un acosador, o algo así! Luego caí en la cuenta de que eras tú. No tenía tu número».

Will: «Bueno, es cierto, porque digamos que...soy más del tipo acosador. Me gusta acosar a chicas interesantes».

Sentí cómo mis labios se fruncían para no sonreír. Le enarqué una ceja a la pantalla.

Yo: «¿Crees que soy interesante?».

Will: «Cualquier persona con la capacidad de hacer que las conversaciones en el grupo dejen de girar en torno a cosas superficiales como maquillaje, ropa y revistas, se gana mi respeto y se convierte en alguien interesante para mí. Presiento que evitarás que las chicas continúen afeminando a Tyler».

Reí entre dientes. Su forma de ser era bastante parecida a la mí en algunos sentidos, con ese humor ácido y su sarcasmo.

Yo: «Pues qué bueno que haya aparecido yo, entonces. Te salvaste de verlo vestido como mujer, deberías darme el crédito. Te ayudé a evitarte el trauma de por vida».

Will: «De todas formas, no cantemos victoria. Hannah puede ingeniárselas para hacerlo. Sí has visto la capacidad de esa chica para convencer a la gente, ¿no?».

Yo: «Lo noté.

Así que...eres un acosador, ¿eh? Vaya, no puedo fiarme mucho de ti, chico listo».

Will: «Soy inofensivo, aunque deberías tener cuidado, de todos modos...No tardaré en conocer tu dirección. Tiendo a visitar la casa de las chicas interesantes que conozco».

Yo: «Ah, y también eres un presumido, ¿eh?»

Will: «¿Presumido? ¿Por qué lo dices?»

Yo: «Sí sabes a lo que me refiero, Gallagher. Detecto tu falso tono inocente en el mensaje ;)»

Will: «Una chica inteligente que se fija en los detalles. Interesante. ¿Siempre eres tan directa, sarcástica e irónica?».

Yo: «Soy todo eso el noventa y cinco por ciento del tiempo ;). ¿Has averiguado algo sobre mí? Digo, para irme preparando por si veo una sombra extraña afuera de mi habitación, espiándome por las noches».

Will: «Prefiero preservar el misterio. Si te dijera todo lo que sé sobre ti, te asustarías».

Yo: «No me resulta extraño que "prefieras preservar el misterio". ¿Cuántos secretos tienes, William? Porque déjame decirte que te envuelve una cierta aura misteriosa...».

No obtuve respuesta a mi pregunta, por lo cual me abstuve a revisar mis redes sociales, sólo por aburrimiento. Twitter me parecía la más entretenida de todas.

Alrededor de quince minutos más tarde, me apareció un mensaje de él en la pantalla:

«Más de los que te imaginas».

Releí el texto, una y otra vez, hasta grabarme sus palabras. Al final le envié:

«No mentía cuando te dije que quería descubrirlos».

Will: «¿Por qué?»

No tenía una contestación a eso. Sólo me intrigaba conocerlo.

Yo: «Si te soy sincera, no lo sé».

Will: «Soy un rarito.»

Yo: «Créeme, ya lo sé. Bueno, yo también lo soy, supongo que por eso no huí todavía.»



Flor Giralda

Editado: 09.08.2019

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