A través de mí

Tamaño de fuente: - +

27|Sólo los mejores guerreros tienen las peores batallas

Una oleada intensa de emociones diversas me arrolló cuando la puerta se cerró detrás de mí. Procuré apartarlas y le pedí a Will que tomáramos asiento en la sala de espera, al verlo tan compungido. Accedió de manera mecánica, y se sentó a mi lado.

Sus ojos se anclaron al suelo pulcro e inmaculado. El nudo en mi garganta se apretó. Respeté su silencio, aunque me habría gustado saber qué se le cruzaba por la cabeza.

Todavía estaba perpleja. No podía creer que me encontrara en medio de los Gallagher, presenciando un momento tan importante y delicado para ellos; pero empezaba a convencerme aún más de que quería brindarles mi apoyo. Viví esa situación en carne propia con mi abuelo Benjamin y con mi tío Paul. Sólo podía orar por ellos.

Observé a mi alrededor. La mamá de Will miraba a la nada; sin embargo, su mente iba a mil por hora. Jessica, a pesar de la tranquilidad que pretendía irradiar, lucía nerviosa y preocupada; me recordó a mi hermano. Y los señores Gallagher...intentaban mantener la calma, como lo hacían mis abuelos.

Will reaccionó al notar mi mirada, y me observó de reojo. Le brindé una sonrisa pequeña de labios cerrados, para infundirle ánimos, y puse mi mano en su hombro. Él dejó la suya sobre la mía más tiempo del debido, e incluso las entrelazó, mientras me obsequiaba un gesto tambaleante.

Los pasos apresurados cerca de nosotros, nos hicieron alzar la cabeza. Entrecerré los ojos cuando creí ver una figura conocida, seguida de otra. Reconocía esa cabellera rubia peinada hacia un costado y esa postura desgarbada.

Tyler paró en seco y alzó las cejas, sorprendido. Intercambió unas palabras con quien parecía ser su amigo, un pelinegro que asintió. El rubio me hizo una seña con la cabeza para hablar conmigo, cuando estuvo como a dos metros de distancia.

Miré rápidamente a Will, me levanté de mi lugar y caminé hacia Ty. El otro chico ocupó mi silla, al lado del castaño.

Ty colocó sus típicas gafas marrón oscuro sobre su cabeza, y entrecerró ligeramente sus analíticos ojos azules, asegurándose de que mi presencia no era un producto de su loca imaginación. Curvó un lado de la boca y besó rápido mi mejilla.

—Gracias.

Se veía tenso, pero aliviado a la vez. Lo observé confundida.

—¿Por qué? —inquirí.

Dio un rápido vistazo por detrás de mi hombro, donde el pelinegro intentaba hablar con Will.

—Por estar a su lado —susurró Tyler, volviendo la mirada hacia mí.

Cerré los ojos y solté todo el aire que tenía dentro. Fue como expulsar un enorme peso que llevaba a cuestas y que me opresaba el pecho.

—Lo hago de corazón, Ty.

Ensanchó su sonrisa de lado, y asintió.

—Soy totalmente consciente de ello, Lizzy. Y créeme, él también. No es muy comunicativo que digamos, pero como su amigo debo darte las gracias en su nombre. Dale tiempo, enana, para confiar en ti y ver lo que veo en ti.

No dejaba de sorprenderme la seriedad con la que podía llegar a hablarme, ni el gran amigo que era. Ese rubio loco era increíble.

—¿Y qué ves en mí? ¿A una enana malvada? —bromeé, para aligerar el ambiente.

Ty rió y negó con la cabeza.

—Bueno, sí, pero no sólo eso. —La intensidad en sus ojos azules me puso los nervios de punta, a la vez que encontré su usual calidez en ellos—. Veo a una chica que intenta protegerlo de sí mismo. A alguien con un corazón enorme, capaz de llegar a él y ayudarlo.

Perdí la capacidad de hablar, por casi un minuto entero. Una parte de mí anheló que sus palabras fueran ciertas, a pesar de la responsabilidad que implicaba.

―Si me haces llorar, rubio teñido, te daré un fuerte bastonazo.

Los dos nos echamos a reír. Agradecí en mi fuero interno este momento, en el que aparté los sentimientos que tenía tan a flor de piel.

—¿Lo raptaste y manipulaste para que accediera a estar a tu lado? —bromeó.

Negué y formulé una mueca desilusionada, para seguirle la corriente.

—No, aunque habría sido feliz viéndolo sufrir. —Me encogí de hombros—. Eh...aunque no lo creas, él me lo pidió.

La expresión en el rostro de Ty fue épica. Cerró la boca como tres veces seguidas.

—Bueno...no sé qué decirte —admitió al fin—. ¿Cómo es que no estuve allí para verlo?

Reí entre dientes.

—De verdad Will ha dado un gran paso en poco tiempo, Lizzy. Esto... —Soltó un profundo suspiro—. Vaya, yo...Bueno...Es genial que esté confiando en ti, enana.

Miré la punta de mis zapatillas. Mis labios formaron una mueca extraña, que acompañó a los raros sentimientos aglomerados en mi pecho.

—¿Por qué presiento que nunca se sabe hasta qué punto puedes ganarte la confianza de Will? ―susurré.

—Porque ese castaño cascarrabias puede llegar a ser insoportablemente desconfiado. Pero ya ha dado el primer paso, ahora tú intenta dar el siguiente.



Flor Giralda

Editado: 09.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar