A través de Nuestros Ojos ©

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III

CAPÍTULO 03

Mi cabeza está vuelta un lío desde ayer por la tarde. 

Observe durante casi una hora el dibujo protagonista de mi angustia, intente, por todos los medios convencerme de que a lo mejor siempre estuvo escrito mi nombre allí. Y que, no lo pillé antes...

Trate de convencerme, de que fui yo quien escribió en el papel, y que por alguna razón no recuerdo haberlo hecho.

Trate, trate, y trate.

Pero en el fondo sabia que todo era una blasfemia, no hallé convencerme de tal cosa. Porque aunque estuviese loca, sé por todos los medios que el escrito no estaba ahí antes.

Sin contar las veces que revisé mi alcoba, la ventana, todos los exteriores para verificar de que no estuviese alguien allí conmigo. Burlándose a hurtadillas de mi.

Pero mi ventana estaba cerrada por dentro, justo como la había dejado antes.

Esa noche casi no dormí. Me removí tanto, como si a la cama le fuesen echado pica-pica.

Estamos a jueves por la tarde, y mi mente está en todos lados menos en la realidad...

Los chicos y yo andamos en el centro de la ciudad, buscando los benditos disfraces que usaremos el día de mañana.

Amber está obstinada y casi ni me habla. Pues ella tuvo razón, las personas se nos adelantaron y ahora quedan los peores disfraces.

Ricky tararea una canción que escucha a través de su ipod, ajeno a cualquier cosa que lo amargue. 

Ajeno a Amber... 

Últimamente el pelirrojo está muy callado, no pareciese él.

Pues el antiguo Ricky estuviese diciendo algo estúpido, pero a cambio de eso sólo hay silencio de su parte, sin contar que ha estado así desde ayer... 

  — Oye...—susurra Scarlet en mi oído.

Aterrizo de mis pensamientos y volteo hacia Scar, haciendo seña de que continúe.

— Yo ya tengo mi disfraz y de seguro no me dejara usarlo.— hace una mueca de puchero en sus labios. A lo que correspondo pasando mi brazo por encima de sus hombros, brindandole un abrazo amistoso.   

— No te preocupes nena, tú puedes usar lo que quieras. No le hagas caso — sonrío.

La tarde se consumió en caminatas y bromas hacia Charlie y Ricky. No encontramos nada especial para ponernos mañana en la fiesta de haloween, más sin embargo logramos calmar a la morena haciéndola reír de cualquier cosa. 

Ricky revivió y empezó a shippear a Charlie con Duncam, por supuesto, el primero andaba en las nubes.  

Charlie se ofreció en crear nuestros disfraces de escuadrón irresistible, o algo así dijo... Amber se negó rotundamente, pero al final logro convencerla, claro está que la pelinegra le advirtió al "oxigenado" que si los disfraces son un desastre se los dará de comer al rubio.

Despreocupada, camino lentamente hacia mi casa. Conecto los auriculares al móvil y con una canción de twenty one pilots me relajo, metiéndome por las calles más largas para así no llegar tan rápido a mi hogar.

Voy tarareando la letra de mi grupo favorito, las calles oscureciendo a medida que doy un paso tras otro. Alcanzo a ver una que otra persona paseando a sus mascotas, otras charlando entre sí.

Cruzo a la derecha, topandome con varios manzanos que al pasar por su lado me regalan el aroma dulzón que desprenden.

Sonrío. Recuerdos de cuando era pequeña nublan mi mente, convirtiendo el panorama más bonito de lo normal y así pensar, en lo mucho que me gusta caminar sola, con la música a todo volumen retumbando en mis oídos. Las calles perdiendo la luz del día y ser remplazadas por la luz de los focos. 

Sigo mi camino pensando en que mi vida debería ser más interesante y dinámica. Pero a cambio de eso nunca quise desearlo mal. Es decir... Todas estas cosas extrañas que me están sucediendo requieren de una cita con el loquero.

Siempre quise algo divertido, único, y que mi vida no fuese la rutina que siempre ha sido. Siento, que todo lo que antes he hecho es vivir por vivir, respirar porque todos respiran. 

Mi mente se pega ella sola contra un muro gigantesco. El recuerdo de mi padre viene a mí... Y es que, ser abandonada por un ser que debería quererte y estar contigo en las buenas y malas no se siente nada bien, apartando el hecho de que ya supere esa etapa aun me viene a la mente eso de: ¿Qué habré hecho mal?

Porque se fue por mi culpa, por mi...

En fin, ya superé...

Pero superar no es olvidar — me grita mi subconsciente. 

Las calles se me hacen más largas y empiezo a lamentar haberme metido en ésta vereda, que se encuentra más oscura y sola de lo normal.

Apresuro mis pasos, mientras voy escuchando a Sia -Alive-.

Uno de mis cascos empieza a fallar. La música se empieza a entrecortar. Es insoportable el sonido que con rapidez me los quito de la oreja.

Mi mano presiona mi oído inconscientemente, el pitido en el provoca que me detenga abrupta-mente.

  —¿Qué me pasa? — me digo.

Una presión en el pecho me atraviesa. Tanto así, que la dificultad de respirar hace que mi ritmo cardíaco se acelere de una manera subnormal. 



RoseFrestley

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En el texto hay: terror paranormal, suspenso, humor de todo tipo

Editado: 13.10.2018

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