A través de tus ojos

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CAPITULO IV

 

 

Nueva York, época actual

 

MAYA

 

Corrí lo más lejos que pude siempre junto a Adrian, no solté su mano en ningún momento, estábamos los dos solos por esa sombría pero a la vez reconfortante noche, estaba un poco preocupada, sabía que mi padre no estaría feliz con esto, pero mi curiosidad era mucho más grande. Al estar con Adrian me sentía tranquila, pero siempre sentía que era yo quien lo tenía que proteger, aunque esa noche olvidé todo eso y deje que fluyera.

Sin darnos cuenta pasamos por el árbol del tiempo y sentí una energía rara, sé que Adrian también la sintió porque volteo a ver el frondoso árbol. Pero no le cuestioné nada, así pasó la noche hasta que tocamos la puerta de la señora Chamack. Como de costumbre se abrió sola soltando un rechinado molestoso.  

— Pasen, pasen— nos invitó a sentarnos en sus sofás viejos— ¿Quieren alguna taza de té?

— No gracias, en realidad vinimos por la carta que me mandó— respondí con certeza.

— Claro, la carta— al parecer la señora recordó— Síganme.

La señora se paró de su asiento, estaba esperando alguna respuesta, así que mi amigo y yo nos paramos y la seguimos. Tuvimos que caminar algunos cuartos que por la oscuridad no los pude notar claramente, sin embargo pude notar uno con varias fotos en tamaño gigante en un cuarto, lamentablemente no pude distinguirlas. Llegamos a una habitación, la cual no tenía salida, Adrian y yo nos miramos confundidos y no entendíamos por qué nos había traído hasta aquí. La señora de algunas canas blancas separó el muro y dio la impresión de que había un portal, por el contrario eran solo unas puertas corredizas, la señora Chamack entró y cogió una antorcha a la cual le prendió fuego. Estábamos impactados de este lugar aunque no se veía nada, la mujer entró con la antorcha encendida para que abra su paso, se detuvo por un momento y colocó la antorcha como en un centro de color dorado adornado de libros diminutos. Cuando la antorcha estuvo en su lugar automáticamente toda la habitación se encendió, era como magia.

Al mirar la habitación se podía apreciar claramente una biblioteca pero no como en la ciudad, aquí los estantes estaban maltratados pero resistían, algunos libros estaban comidos pero preservaban sus conocimientos. Adrian y yo nos quedamos con la boca abierta por tal biblioteca, la señora Chamack junto a su mano nos indicaba seguirla y eso fue lo que hicimos. Mientras seguíamos a la mujer castaña  nos fijábamos en cada rincón del lugar, cada paso que dabas era mágico, te llevaba a otra parte. Las paredes estaban un poco viejas de color vino aunque eran atractivas. La seguimos durante varios pasillos hasta que llegamos a una escalera antigua con algunos tallados de madera como ángeles y algunos pergaminos, además de inscripciones en otro idioma. En la sala donde nos encontrábamos los libros más antiguos con tapa hecha de cuero y tejidos a mano, según nos explicó la señora de cabellos oscuros estos libros eran pasados de generación en generación. La señora Chamack fue a buscar el libro del cual nos habló mientras mi amigo y yo contemplábamos la biblioteca, hasta que uno rompió el hielo.

— Maya— me tomó de la mano.

— Dime Adrian—lo miré desconcertada.

— Escucha— lo miré fijamente— Lo que en realidad quería decirte en la cafetería es que yo… 

— ¿Sí?- sus manos empezaron a sudar.

— Es que yo…— parecía un poco nervioso- Yo…Yo quería decirte que todo estará bien.

— Gracias por eso eres mi mejor amigo- le regalé un beso en la mejilla.

— Para que son los amigos- nos abrazamos cálidamente, cuando de repente escuchamos a la señora acercarse interrumpiendo con un libro en la mano.

— Chicos encontré el libro se acercó a nosotros con pasó seguro.

Este libro tenía aspecto antiguo con su tapa forrada de cuero de color negro con letras blancas, no entendía lo que decía, porque estaba en latín. Sus hojas parecían pintadas de un color pálido.

La mujer abrió con delicadeza el libro, lo ojeo rápidamente y señalo una parte del libro.

— Aquí— señaló la página

“Donde todo comienza todo termina”

— Y esto ¿Qué quiere decir?-pregunté muy curiosa.

— Les contaré, hace mucho tiempo cuando era niña, mi abuela me leía unas historias sorprendentes sobre dos guardianes protectores de un libro, un libro mágico capaz de conceder cualquier deseo y de una bestia que lo quería para sus fines despiadados. Allí narraba la historia de estos guardianes su aventura, sus derrotas, victorias, decisiones y del amor que se tenían. Pero lamentablemente aquí el odio pudo vencer al amor-siguió narrando la mujer— Sin embargo la chica logró cuidar el libro y destruirlo para la paz de su pueblo y no caiga en manos equivocadas, esta es una leyenda que ha pasado de generación en generación en mi familia— nos observó con el libro.



Neluva

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Editado: 27.03.2019

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