A Través del Mal

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Ithan

Martes 18 de Abril

Camine hacia el sofá balanceando mi taza de café, teniendo extremo cuidado en no dejar caer ni una sola gota sobre mi carísimo sofá, podía sentir la calidez del sol que traspasaba la ventana y daba directamente en mi espalda, era un día hermoso, un día como cualquier otro. Vivir en aquel suburbio era de lo más aburrido, no es que deseara que sucediera algo malo, pero un poco de diversión para variar no estaría mal.

Suspirando me gire en el sofá para poder observar con claridad las silenciosas y desiertas calles, era curioso en cierto modo, lo que se esperaría en un día como este sería ver a niños correr y jugar; sin embargo, no había nadie, ni siquiera un alma.

Lleve la taza a mis labios dejando que un poco del amargo líquido se deslizara por mi boca.

Soltando un sarta de improperios, me gire para poder dejar la taza en la mesa de centro, el café aún estaba caliente y el vapor se deslizaba lentamente hacia arriba. Sintiéndome enojado y totalmente frustrado, estaba dispuesto a arrojar la taza de un golpe, cuando el sonido de un auto llamo mi atención. Confundido me gire de nuevo hacia el ventanal, un auto negro se había detenido en la acera de enfrente, frente a la casa que había estado en venta durante meses pero que parecía no llamar la atención de nadie, o por lo menos no lo suficiente como para que la compraran. Bajaron del automóvil dos hombres, reconocía al hombre más bajito, calvo y con una enorme panza, era el agente de bienes raíces, así que suponía que el hombre más alto era el interesado en comprar la casa.

Aburrido apoye mis codos en el sofá y mi mentón encima de mis manos entrelazadas, no era algo muy interesante de ver; sin embargo, no es que hubieran muchas cosas que ver a menudo. Ambos hombres entraron en la casa, podía ver sus siluetas a través de las ventanas, pasando por el primer piso, luego por el segundo y por último en la azotea.

Algunos minutos después ambos hombres salieron de la casa, me pareció ver una sonrisa de satisfacción en el rostro del hombre más alto, seguido de un estrechamiento de manos por parte de ambos.

Encogiéndome de hombros me levente del sofá y cogí mi taza de nuevo, ahora estaba fría pero ya no me importaba, camine hacia la cocina y deje la taza dentro del lavadero. Al empezar a subir las escaleras escuche al auto alejarse.

Ahora tenía un nuevo vecino.

 

Lunes 24 de Abril

Hacer las comprar era definitivamente lo peor y lo más aburrido, debía salir temprano y caminar 20 cuadras para llegar al supermercado más cercano, ahora era cuando más lamentaba no haber comprado un auto cuando podía, pero ahora era demasiado tarde para arrepentimientos.

Haciendo malabares sin fin logre sacar mi juego de llaves, pero algo llamo mi atención, una pequeña figura estaba en la acera de en frente, una joven de cabellos castaños y piel tan blanca que parecía un ángel, llegue a pensar que era una aparición debido a mis noches de insomnio.

Había quedado embelesado con su pequeña figura, cuando al girarse logre ver sus ojos, dos perlas negras que parecían pozos profundos que te robaban el alma. Era sin duda la mujer más bella que había visto en toda mi triste y aburrida vida. Me quede congelado cuando aquel pequeño ángel beso al chico a su lado, al cual reconocí como el hombre que había venido a ver la casa junto al arrendador hace unos días, pero no importaba, porque yo conseguiría robar el corazón de aquel ángel de alguna forma u otra.

Sonriendo decidí ignorar la escena y hacer simplemente como si aquel hombre no existiera. Abrí la puerta de mi casa y luego de ingresar la cerré con mi pie, lleve las bolsas a la cocina y las deje en la encimera.

Martes 25 de Abril

Me levante muy temprano y fui al supermercado, el día anterior no había podido ir de compras debido a que mi jefe me había pedido reenviar unos archivos que al parecer habían desaparecido de la computadora de la empresa, afortunadamente tenia copias de todos mis trabajos en mi computadora y desafortunadamente el internet no estaba de mi lado ese día, por lo que no pude enviarlo, tuve que imprimirlo y entregarlo personalmente. Aquel viaje a mi trabajo de ida y vuelta me tomo toda la tarde y a mi regreso, el supermercado ya se encontraba cerrado.

Resignándome a mi aburrida vida, me dirigí a la sección de galletas y chocolates, sin saber cuál tomar ni cual le gustarían a aquel bello ángel que ahora vivía frente a mi casa, así que decidí simplemente coger unos bombones con relleno de manjar blanco. Los observe durante algunos segundos y luego decidí tomar unas 8 cajas más, las metí en mi canasta de compras y me dirigí a la caja registradora, ahora tenía algo que regalar cada vez que fuera a visitarla.

 

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Acomode mis ropas y quite el polvo inexistente de mis pantalones, me sentía increíblemente nervioso por poder ver de cerca a aquel bello ángel. Levante mi mano tocando el timbre de la casa, unos pasos se oyeron en el interior y al cabo de unos segundos la puerta fue abierta, sentí el aire escapar de mis pulmones al ver aquella pequeña figura frente a mí, tan bonita como una pequeña muñeca de porcelana, un ángel que me robaba el aire. Su cabecita se inclinó a un lado, pareciendo preguntar silenciosamente quien era yo.



Pandycornio68

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En el texto hay: muertes, paranoia, sangre

Editado: 04.06.2018

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