Aaron

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«Baile de Bienvenida»

Miércoles ya había llegado, los días anteriores quedaron registrados en la mente de Estefanía inclusive el momento en que amenazó a Aarón. 

Caminó hacia las gemelas que estaban riendo muy a gusto junto a un joven que nunca había visto. Se paró en frente del grupo y sonrió. 

– ¿Qué a pasado? ¿Porqué esas sonrisitas? ¿Quién eres tú?- lo señaló, tenía algo familiar en aquel chico, algo misterioso pero no sabía que...

– ¡Ay Barbie! ¡El viernes es la fiesta de bienvenida!– chilló María levantándose de su asiento y cogiendo las manos de su amiga– ¡Y tenemos que elegir máscaras! 

– ¿Máscaras? 

– Sí, barbie.– esta vez fue Ross– Pero lo que María no sabe aún es si nos dejaron nuestros padres, se han vuelto un poco pesaditos con esto de las fiestas. 

– Díganle que se quedan conmigo y vamos a la fiesta, aún sigo sin entender quién es él– volvió a señalarlo. 

El chico castaño claro se posicionó delante de la rubia de ojos verdes y beso sus mejillas. 

– Arturo, un gusto. Tú debes ser Estefany, ¿No?

– Estefanía, no Estefany. 

– Bien. Creo que conoces a mi hermano 

Ella arrugó la frente ¿Quién?

– ¿Cómo se llama? 

– Aarón Brown.  

Y ahí se dió cuenta, sus rasgos eran casi similares y se parecía a Aarón. Con diferentes ojos pero lo demás era igual.

– Ah, así que se apellida Brown. Lo siento no lo sabía, sería que porque cuando le pregunté me dijo que eso no me importaría.

Aarón estaba en una esquina, Arthur había visto buena la idea de "ir a la escuela" sólo a divertirse. Y ahora a unos cuantos metros estaba él, unas gemelas y la rubia que lo había hecho dudar de sus capacidades días atrás. Agudizó su oído y escuchó la conversación.

– Ah, así que se apellida Brown. Lo siento no lo sabía, sería que porque cuando le pregunté me dijo que eso no me importaría.

El sonrió de costado, recordaba ese momento apenas y habían pasado algunos días de ese suceso. Arthur consciente de los oídos que lo escuchaban decidió proseguir ¿Quién dijo que no era buena idea molestar a su hermano pequeño? Ahora no tanto.

Mi hermano no deja de hablar de ti, todo el día en la casa está con “Estefania hizo esto y lo otro” hasta me atrevería a decir que se a encaprichado de ti. 

Aarón arrugó la frente ¿Era en serio lo que escuchaba? 

¡Pues parece que Barbie tiene un nuevo admirador! 

Ross ¿No has visto a Barbie, cómo no va estar  con admiradores?

“Pues sí que parece una Barbie” pensó pero ¿Por qué rayos lo hacía? 

Hablo en serio Estefanía, quizá necesites darle una oportunidad a Aarón ¿Qué tal si vas por la casa un día? Seguro y lo vuelves loco. 

“Nadie me vuelve loco” pensó Aarón.

– Ya veo, él te mandó para que me convencieras de tener algo con él ¿O me equivoco? 

“No”

– ¡Sí, me descubriste!

Lo iba a matar, ¿Cómo podría hablar tantas...? Arthur lo iba a escuchar y Estefanía también ¿Quién no se fijaría en alguien como él? 

Se acercó a ellos, no debía permitir que Arthur hablara con ella. 

Hablando sobre mí.– su voz alertó a Estefanía, y su plan iba a comenzar. Ella volteó chocando contra su cuerpo, las gemelas se miraron con sonrisas intuían que algo entre aquellos dos iba a salir bien. Ambos se alejaron como si sus pieles se encendieran con sólo un choque.

Sí, Brown.– Aarón alzó sus cejas– Y la verdad con lo que tu hermano me a contado tengo que decirte que nunca estaré contigo ni aunque seas la última gota de agua en el universo, y deja de enviar a tu mensajero. Cobarde. 

Arthur se carcajeaba igual que las gemelas, eso era todo un espectáculo. 

«Sigues creyendo que es fácil ¿Eh?»

Aarón lo fulminó con la mirada y luego otra vez a ella.

– No le hagas caso, lo único que quiere es molestarme. 

– Claro, Brown.– Estefanía volteó y se despidió de las chicas para ir a su siguiente clase. 

Arthur presento a Aarón a las gemelas, ellas se sonrojaron, aquellos dos eran como ver a los mismos demonios sexies en persona. 

Los hermanos se alejaron de las chicas. 

– Te dije que no te le acercaras.– habló mientras se dirigía hacia su siguiente clase.

– Aarón no me das órdenes, te lo dije una vez y te la vuelvo a repetir, necesitaba conocer a la chica que no dejó manipularse por ti. Pero no me dijiste que era una belleza. Y esa belleza te tiene como perro tras ella. Además e observado, apenas tienes días y sientes atracción por la humana y bien sabes que eso nos trae problemas a nosotros.

– Descuida que a la familia no le pasará nada, no tengo nada hacia ella.



Zaida García

Editado: 09.03.2019

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