Academia de Asesinos

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Capítulo VII: El Peso que llevo en mi Alma

Durante la Madrugada, en el hotel, Megumi sentada y con sus brazos rodeando sus piernas  observa por la ventana el mar mientras piensa, como siempre en ese mismo momento del día. Las lágrimas rebosan en las mejillas de la joven y su mirada triste  contempla el vacio sin rumbo alguno, Lucy despierta y la mira con tristeza, mientras escucha como llora, al mismo tiempo Rosa y Maia también logran escuchar su llanto ahogado sin poder expulsar toda su tristeza.

Lucy no logra contenerse, corre sus sabanas y se levanta de su cama, camina hacia Megumi y se sienta a su lado en la ventana, la joven sin poder ver a la cara de la Asesina Profesional, por la vergüenza de su llanto, pero eso no importa para su Profesora está bien, y la observa con una sonrisa llena de comprensión, y sin mediar palabra alguna abraza a la joven quien se sorprende con aquel gesto, y sin pensarlo dos veces, le devuelve el abrazo. La Asesina le pregunta:

 

-Que es lo que aflige a tu corazón Megumi?- Lucy

-No…no es nada, solo…-megumi

-Vamos Megu, siempre lloras a esta hora- Maia

-Maia…yo…-Megumi

-Puedes contarnos, somos amigas, no?- Rose

-Lucy…Maia…Rosa…chicas, gracias- Megumi

 

La joven con un fuerte llanto busca consuelo de sus amigas quienes no dudan en abrazarla. Luego de unos minutos, Megumi se calma y les cuenta su historia, su infancia, y jamás haber conocido a sus padres, solo un rostro a la que cada tanto recuerda y que acobija en los momentos de triste, su vida atada a ser esclava sexual de los viajeros, los continuos abusos que ella misma sufría con cotidianeidad, mientras ella contaba mas y mas sobre su triste historia, las chicas comienzan a llorar por el horror y el sufrimiento de su amiga. Megumi explica porque durante la madruga se despierta, observa el horizonte y mientras sus lágrimas brotan, se pierde entre las estrellas:

 

-Durante mi cautiverio, en las madrugas solitarias, era sometida a los abusos de quienes debían vigilarme, siempre eran dos o tres, y al final de eso, me ponía a observar al cielo estrellado y añorando con ferviente esperanza el poder ser libre, pero aun hoy en día no me siento libre- Megumi

-No sabía el Peso que sientes en tu corazón y Alma, comprendo que aun no te sientas libre, pero esos años de sufrir ya no existen, tienes amigas, tienes amigos, no estás sola, pero aun así solo tú puedes buscar la respuesta a tus sentimientos, hay heridas que no sanan rápidamente sino con el correr de los años, y de buscar el porqué, y en todo caso avanzar por el bien tuyo y de quienes te rodean- Lucy

-Lo sé, pero aún quedan secuelas, y hasta no sacarme esto de mi corazón no podre sentirme libre- Megumi

 

Megumi levanta su remera y les muestra la marca de la esclavitud mercenaria, adherida con fuego y hierro a la carne viva de ella, y para horror de Lucy y las demás, aquella marca sigue vigente  en la joven. Completamente indignada, Lucy se acerca a la Joven y con su mano derecha posándose en el hombro de ella le dice:

 

-Prometo…no…prometemos que jamás volverás a pasar por algo así, ya no eres esclava, ahora eres de la Academia de Asesinos, tienes amigas que te alentaran en todo y tienes amigos que te protegerán, confía en ellos, cree en ellos, ríe y llora junto a ellos, vive y se feliz por ellos, de eso se trata también ser asesinos, podemos ser poderosos y si quieres también invencibles, pero si no tenemos a quienes amar y proteger, no somos nada, te has ganado el corazón y aprecio de personas que también sienten eso por ti, eres libre para ser feliz junto a ellos- Lucy

 

Las Lagrimas recorren las mejillas de Megumi mientras Maia y Rose la consuelen y la abrazan, por su parte Lucy las observa con una sonrisa de compasión y mirada de una leve felicidad.

La Noche transita de forma misteriosa, pero las carcajadas, los momentos bellos, y la fraternidad entre las chicas fortalece sus lazos, pero a pesar de eso una leve incertidumbre lleva a Megumi a mira hacia la ventana, y decirse a sí misma:

 

-(Quisiera dejar de sentir, quisiera dejar de ver…comer…escuchar…quisiera dejar…de vivir)- Megumi

 

De forma misteriosa Lucy se percata de una presencia que las observa, llevando a cerrar la ventana con las cortinas y proponer a las jóvenes a irse a descansar.

Mientras las Jóvenes descansan, Lucy se acerca a la ventana, y abre por unos breves segundos para ver quien se encuentra observando, pero aquella presencia a lo lejos ya se había ido, la Asesina comienza a preguntarse qué está pasando, y decide enviarle un mensaje de forma sigilosa a la Academia, envía una carta a un Búho mensajero.

 

Al Día Siguiente, en el Bosque, los Estudiante se encuentran disfrutando de las tranquilas aguas de un lago cerca del campamento, una pequeña montaña que rodea un largo pequeño. El descanso merecido luego de días de arduo entrenamiento llego, Kaizer escala las rocas hasta llegar a la cima, Haiser observa mientras Kamata y Lucian discuten por saber quien aguanta estar debajo del agua más tiempo, Olympico los vigila y ríe por la actitud de los jóvenes.

Haiser se acerca a Olympico y le pregunta de curiosidad por Hiroshi:

 

-Profesor, sabe a dónde se fue el Profesor Hiroshi?- Olympico



Monkey D Nickman

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#100 en Ciencia ficción

En el texto hay: academia juvenil, shounen, seinen

Editado: 01.10.2019

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