Academia de Asesinos

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Capitulo VIII: Reencuentro

Capitulo VIII: Reencuentro

 

En el bosque, el grupo de Rescate Liderado por Kamata e Hiroshi avanzan rápidamente contra el tiempo, pero sin saber lo que esta ocurriendo en el edificio abandonado. El Anochecer se asoma de a poco, el grupo duda de si seguir o no.

Luego de varias horas llegan cerca del final de los largos y vastos bosques, Kamata los observa y  preocupado por los demás, les dice:

 

—Descansemos hasta el amanecer—Kamata

—Kamata, podemos seguir avanzando, no podemos….—Megumi

—Megu— Mientras posa su mano en la cabeza de ella y le sonrie—Descansemos todos, lo necesitamos, mañana por la mañana llegaremos— Kamata

—Kamata tiene razón, el bosque por la noche es muy propicio para que las bestias salgan, recuerdas lo que sucedió en el bosque? — Vorex

—Lo entiendo, pero es que…— Megumi

—Pronto estaras con el de nuevo, te lo prometo—Voltea su mirada a Hiroshi— Estan de acuerdo Profesor Hiroshi, Olympico y Lucy? — Kamata

—Estoy muy de acuerdo contigo Kamata, necesitamos recuperar energía, busquemos algo para comer y para la fogata— Hiroshi

 

Luego de comer, todos se disponen a dormir, solo Kamata e Hiroshi se encuentran despiertos, mirando el fuego de la fogata, en silencio, apenas el sonido de lobos, langostas, el sonido del rio y la madera destrozándose gracias al accionar de las llamas. Los animos no se encuentran bien luego de lo que sucedió en la aldea masacrada, pero no hay tiempo para lamentos, aun hay dos vidas que salvar.

Kamata dirige su mirada hacia su profesor mas precisamente hacia la fonda de su espada:

 

—Es una funda muy curiosa, diría magnifica— Le dice Halagando— Kamata

—Pues gracias, es un objeto muy valioso para mi— Hiroshi

—Ah, cierto? Puedo preguntar por su historia? — Kamata

—Creia que no volveria a contarlo, eres confiable y un gran  chico Kamata, pues por donde comienzo, pertenecia a mi Mejor amigo— Hiroshi

—Crei que Olympico…— Kamata

—Olympico es uno de mis mas antiguos y apreciados amigos, pero de joven mi primer amigo y uno de los mejores Asesinos de su generación, se llamaba Silver, esta funda le perteneció a el— Hiroshi

—Debio ser muy poderoso verdad? — Kamata

—Pues…con apenas quince años fue reconocido por los cuatro grandes y considerado por las Leyes Vivientes como futuro miembro— Hiroshi

 

Kamata reacciona sorprendido y con tartamudez le pregunta:

 

—Q…que???? Deb….debio de….d….de ser….muy poderoso!! — Kamata

—Era uno de los mejores de la academia, sus notas tanto teoricas como practicas jamas bajaron de los noventa y cinco puntos, inclusive llego a vencer a todos los profesores en practicas de entrenamiento, ni yo ni Olympico habíamos logrado derrotarlo— Hiroshi

—Vaya, increible— Kamata

—Verdad? Aunque jamas alardeaba, inclusive ha llegado a importarle muy poco su situación como parte de los Asesinos Elite, siempre ayudaba a los que no poseían habilidades, era muy admirado….— Hiroshi

 

En ese momento Hiroshi comienza a llorar, Kamata logra mirarlo y le pregunta un tanto inquieto y preocupado:

 

—Estas bien? Te sucede algo? — Kamata

—No...Nada….solo recuerdo lo que sucedió ese año….— Hiroshi

—Ese año? — Kamata

—Es la razón por la que tengo esta funda…fue uno de los días mas trágicos de la historia de la academia…….— Hiroshi

—Uno….de los días mas trágicos? — Kamata

—Nunca te has preguntado porque no hacen misiones reales como Asesinos Profesionales? — Hiroshi

—Que ha sucedido en aquel año? — Kamata

—Estabamos en tercer año, teníamos todos diecisiete años….en aquella ocasión Doncaster hacia apenas dos años que ejercía de Director, y durante varios años se permitia una misión real de practica, se nos permitió ir en equipos de cuatro personas, en aquel entonces nuestro grupo era Olympico, Lucy, Silver y Yo. Durante esas practicas, fuimos destinados a una isla al norte del continente, la misión era simple, recoger información de un proyecto Mercenario que sucedia alli. Todo marchaba excelente, Silver como siempre destacaba en amabilidad con sus seres queridos, siempre ayudando a los vulnerables, pero con sed de justicia y no perdonar a los enemigos que lastiman, Olympico siempre iba al frente, le gustaba la batalla, Lucy por su parte jamas se despegaba de mi, yo era el cerebro del equipo y por decisión mia nos ocultamos en una cueva para descansar. Las cosas estaban demasiado bien, eso hizo que Silver se preocupara demasiado, por eso decidimos movernos hacia la costa para irnos, fue un terrible error apresurarnos, comenzamos a ser atacados, pudo haber sido sencillo enfrentarlos, pero no sabíamos donde estaban los enemigos asi que nos movimos lo mas rápido que podíamos, las cosas fueron de mal en peor, llegamos a un acantilado, Olympico gracias a su armadura y habilidad sirvió de muro aguantando los disparos, pero no duraría mucho tiempo, Silver nos empezó a mirar uno a uno, debi saber que haría eso, fui tan imbécil maldita sea!..... —Hiroshi



Monkey D Nickman

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En el texto hay: seinen, shounen, academia juvenil

Editado: 12.02.2020

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