Adaptación de Casta

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II

─ Han pasado 8 meses desde que se hizo el anexo. A pesar de todo, no surgieron tantos problemas como se pensaba. Las personas siguen aprobando la decisión que fue tomada por el presidente. Entre la población se dice que se hizo por el bien de los ciudadanos, que hubo mucha presión externa o que, al menos, esperan que algo salga de todo esto, por lo que, no es extraño escuchar todos los días algún beneficio producto de la situación.

» Y es que, desde el momento en que salió el resultado, se empezaron a hacer ajustes. Se estableció que ya no se referirían a México como un país. Los nombres de los estados quedarían igual, por ahora, y el nombre de México solo quedaría para la ciudad. Al parecer ya no significaría nada más.

─ ¡Vaya! Lo dice como si fuese tan grave.

─ Mejor deja la tele y apúrate, ¿ya estás lista?

Paula regresó a su habitación para terminar de arreglarse y, mientras tanto, continuaba escuchando las noticias que no eran más que un resumen de las acciones tomadas en estos meses.

─ El dominio del idioma inglés ─ prosiguió la conductora ─ empezó a ser obligatorio en algunos lugares. Según el sector en el que esté o la profesión que tenga es el nivel o tiempo que tendrá para adaptarse a él…

─ ¿A ti no te han dicho algo sobre eso? ─dijo su madre mientras entraba a su habitación.

─ Nos avisaron que para salir de la universidad debes tener el idioma ya casi dominado, porque, según ellos, serás un profesionista de país que tiene como idioma natal el inglés.

De qué país hablan. Es una estupidez. No le tomes importancia y sigue normal. Nos preocuparemos cuando estemos al final de la carrera.

─ ¿¡Ves!? Ya te dije que te pongas a estudiar.

─ Será después.

Con lo que me caga ese idioma.

─ Por ahora terminaré lo de francés ─continuó ─, ya casi inicio el nivel intermedio.

─ Mejor concéntrate en el inglés, te va a servir más.

¿Quién lo dice? ¿Tú? ¿Los gringos porque el mundo les ha dado la razón? Por qué no dejas de exigirme lo que no quiero. Que me case, que tenga hijos, solo porque tú quieres.

─ …cambios en la economía debido a la introducción de la nueva moneda. Por este motivo se recomienda que cambien su dinero por la moneda nacional. Y es que esto, además de las libertades territoriales, ha permitido que muchos originarios de Estados Unidos vengan a comprar propiedades a precios accesibles.

Quisiste decir dólar porque, supongo, ya somos ricos. Quisiste decir baratos porque no están tan jodidos, me imagino.

─ Hablando de dinero ─mencionó su padre al salir de su habitación ─, aquí esta el dinero de este mes para tus pasajes. Ya está en dólares.

Este le extendió la mano con la cantidad mientras Paula lo miraba.

Qué asco. ¡No lo tomes! Quién sabe por cuántas guerras, donde se hacía el héroe, pasó.

Solo tómalo. No los obligues a pensar como tú. Creerán que estás obsesionada. Mi problema no es su problema.

─ Gracias. Así ya no los tendré que cambiar. ─ dijo entre risas. ─ Ya estoy lista, podemos irnos.

Salió y se dirigió, con su padre, a la parada. Le comentó que saldría más tarde de lo usual, pero que, seguro, llegaba antes que él.

Al subir al camión vio un par de asientos desocupados enfrente de la puerta trasera y decidió tomar el que estaba junto a la ventana. Detrás de ella estaban dos jóvenes, uno era un chico de unos 25 años y la otra era una chica casi de la misma edad. Parecían compañeros que se dirigían a su trabajo. Paula, antes de ponerse los audífonos, escuchó un poco su conversación.

─ Muchos latinos se están burlando, pero por envidia. A veces son más indios que uno.

De verdad te crees demasiado, ¿no?

─ Sí, aunque no olvidemos que esto no nos quitaría lo groseros, conformistas, idiotas, prietos y pobres. Yo sí creía en esta nación ─presumía la joven ─, porque somos chingones. Por ejemplo, yo…

Ya decía que no podía ser tan bueno.

─ Dejé mi trabajo porque en este país eras un esclavo del trabajo. Era obvio que no me iba a quedar con los brazos cruzados como muchos de mis compañeros corderos del sistema. Y ahora, a ser una gran emprendedora.

Golpe bajo a tu conocido. ¿Sabes qué implica lo que acabas de decir? Persona predecible. Seguro cada que tienes la oportunidad compartes esta “opinión”, por no decir autoelogio, para después, al verte en una verdadera situación para poner en práctica tus palabras, olvidarlo. Al final terminas como una imbécil más que no puede razonar.



Hirome

Editado: 15.05.2019

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