Adaptación de Casta

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Prólogo

Llevaba toda la noche y parte de la madrugada revisando los documentos de la investigación. Sabía que, después de que se anunciarán los resultados, tenía que poner el plan en marcha. Grayson O'Neill nunca pensó en tomar estas medidas, sin embargo, como general del ejército de los Estados Unidos, era su responsabilidad proteger a su país y, según él, su raza.

Había crecido en una familia donde ser parte del ejercito era un honor. Defender lo que, con esfuerzo, habían creado las grandes figuras como Abraham Lincoln, George Washington, Franklin Roosevelt, entre otros, le creaba una sensación de satisfacción y orgullo que hacía que se le elevara el ego. Era consciente de que en su país surgían las grandes estrellas del cine, la literatura, la música y las personas más destacables de la ciencia y la tecnología y que por ello todas las personas querían pertenecer a él. Ese era su problema.

Su nación estaba cayendo por culpa de los inmigrantes analfabetos, los extranjeros que vienen de los países orientales y que amenazan con actos terroristas, individuos de raza negra que provienen de barrios bajos. Todos y cada uno de ellos se reproducían con su gente y hacía que su linaje bajara. Pronto la minoría se volvería la mayoría. Con esta misión se aseguraría de que eso jamás pasase.

Estos pensamientos fueron interrumpidos por un cadete que, seguramente, al igual que la mayoría del personal, ignoraba la razón por la que se encontraba en ese lugar.

-General, lo llaman con urgencia en la sala de reuniones.

Grayson cerró los archivos y se dirigió con rapidez a la sala. Era un lugar grande con pantallas en dos de las 4 paredes y con un sistema de visualización 3D en el centro que, a su vez, estaba conectada a una gran base de datos con información confidencial y de vital importancia para la operación.

Al entrar ve a la directora del centro de investigación genética, Riley White. Era una mujer linda, blanca, con unos ojos cafés que mostraban una mirada dura.

─Buenos días.

─Buenos días, general.

─ ¿Por qué la urgencia?

─Al parecer, los europeos la encontraron ─dijo, con frialdad, el director de la agencia de inteligencia. Grayson no lo había visto al entrar.

─ ¿Cómo lo hicieron? ¿Ya la tienen en sus manos? ─podía sentir el hilo de desesperación que brotó de sus palabras.

─ No, según los informes, solo hallaron una incongruencia con el gen, pero dudo que tarden en encontrar a la portadora.

Hubo un silencio. Entendía lo que significaba.

─Le diré algo, general O'Neill ─decía el director mientras daba vueltas por la sala─ no tenemos más tiempo. El presidente tiene otros asuntos políticos importantes derivados del resultado de las elecciones...

─Sé lo que tengo que hacer ─miró a la genetista y prosiguió. ─Supongo que usted ya tiene todo el equipo listo, ¿verdad?

─Por supuesto.

─Mañana ─dijo el director─ le darán el acceso al territorio y deberá colocar a sus tropas en los lugares designados. Después, tendrá la autorización para retención.

─Y el ataque armado...

─Ese lo empezará con los nuevos reclutas, ¿no? ─el director asomó una sonrisa que le dio un toque sombrío a su rostro.

─De acuerdo.

El director salió del lugar con rapidez. Grayson sabía que los países europeos, gracias a su rivalidad, tardarían en encontrar a la persona y, por ende, ganaría tiempo.

─Señorita White, ¿su médico en jefe le ha dicho algo que deba saber?

─Nada, solo que la quiere con vida.

Se empezó a escuchar una conmoción afuera cuando un cadete se asomó por la puerta.

─Disculpen la intromisión ─dijo con excitación─ pero en las noticias ya están dando el anuncio.



Hirome

Editado: 15.05.2019

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