Adela

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CAPÍTULO VI

 

Hoy tengo que estar más bella que nunca, pero ahora nada de lo que compré me gusta, que fastidio, y tengo que estar lista en dos horas no sé si me de tiempo.

 

Me mido varios vestidos, tantos de los que ya tenía como los que acabo de comprar y la verdad que están algo provocadores y no sé si sea buena decidirme por uno de ellos, no quiero verme tan seductora y desesperada.

 

Mientras decido cual vestido elegir, me preparo algo de comer y luego me detengo a oler mis rosas rojas que me regalaron días atrás en un intercambio de regalos que hicimos en la agencia, la verdad es que me encantan. En lo que estoy con las rosas de pronto ya sé que vestido ponerme, voy de prisa para mi armario y ahí está mi vestido, es negro, sin mangas, ajustado, con la espalda descubierta, de largo es perfecto, me llega justo a mis rodillas, me pongo unas zapatillas color nude, un labial rojo pasión y mi pelo suelto.

 

Me veo divina, tengo tiempo que no salgo a bailar y que no tenía una cita, ya hasta se me olvidó que hacer en una cita estoy súper nerviosa, es que quiero que todo salga bien que está sea una noche perfecta.

 

Mi celular empieza a sonar y es Max, trato de disimular mis nervios y a la vez mi emoción. Max me pregunta que si ya estoy lista para pasar por mi y le digo que sí.

 

Después de media hora llega Max, cuando me vio se quedó sin palabras definitivamente valió la pena haber durado tanto en arreglarme porque ese era el efecto que quería causar en Max y lo logré. Me saluda muy cariñoso, en estas últimas semanas nos hemos acercado más y aunque no somos novios y no ha habido un acercamiento más allá de amigos, nos hemos llevado muy bien en la oficina y hemos hablado mucho por chat en horas fuera del trabajo y Max ya me ve con otros ojos y el mismo me invitó a salir.

 

Max me mira con un brillo en sus ojos hermosos y me dice que estoy espectacular de pies a cabeza. Nunca me habían mirado con ese brillo en los ojos tan lindos, como si yo fuera todo en su vida, algo muy valioso y precioso.

 

Le dije gracias, mientras mi corazón estaba acelerado y en ese preciso momento algo dentro de mí me dice que ese hombre es el amor de mi vida y que no lo deje ir. Es extraño nunca me había pasado algo así con nadie y eso que estuve comprometida en dos ocasiones.

 

Mientras vamos en el carro voy mirando por la ventana todo el hermoso paisaje pero a la vez puedo notar como Max me observa, me encanta hacerme la distraída y que no lo veo cuando lo hace, él piensa que no me doy cuenta, muchas veces lo hago a propósito.

 

Después de unos minutos llegamos a la disco, yo di la idea de venir aquí pues ponen sólo música latina y yo la amo. Desde que era pequeña sabía bailar, es algo innato, cuando vivía en Puerto Rico con mi madre ella me apuntaba en todos los concursos de bailes que había y casi todos los ganaba. Max como todo un caballero abre la puerta y me lleva de su mano.

 

Esto supera todos los sueños que he tenido con Max, la realidad es mucho mejor que la ficción. Elegimos una mesa cerca de la pista de baile, esta noche me la pasaré bailando con Max, ya me había contado que el baile se le da bien.

 

De pronto suena una de mis canciones favoritas para bailar, Margarita de Wilkins, vi una película donde los protagonistas la bailan y siempre me he imaginado bailándola con alguien especial y pues ese alguien especial ya tiene rostro, Max, me levanto de la mesa y lo invito a bailar y se levanto enseguida.

 

Nos dirigimos a la pista de baile y ahí empezó lo mágico de la noche. Max se acercó a mí y me tomó por la cintura y empezó a bailar, la verdad no sé porque se acercó tanto pues esta canción no amerita estar tan cerca para bailarla pero no importa con tal de que estemos cerca. Mientras bailamos todo parece estar en cámara lenta como si no hubiera nadie más, sólo nosotros dos, Max se acerca a mí y me dice al oído que en estos últimos días se la ha pasado pensando en mí, que no puede sacarme de su cabeza y que se ha enamorado de mí.

 

El corazón empezó a latirme fuerte, nunca pensé que con esta edad me comportaría como una chiquilla enamorada. Y en ese instante lo miré fijamente, lo besé y me correspondió de una manera tan delicada, acarició mi rostro suavemente y luego me abrazó fuerte. Pude sentir que Max me besaba el alma, aunque suene exagerado, un beso de la persona que amamos nos puede hacer sentir muchas emociones y cosas que no podemos describir pero que sin duda alguna disfrutamos.

 

Luego de ese mágico momento, seguimos bailando las demás canciones y debo reconocer que Max me sorprendió bailando lo hace muy bien y sin duda alguna es el hombre perfecto para mí.

 

Ya de regreso a mi apartamento me despido de Max y este me toma por sorpresa y me besa pero este beso fue diferente al otro, este fue más intenso parecía como si tuviera sed de mí. Max cerró la puerta de mi apartamento y llegamos hasta la sala pero algo lo detuvo y dejó de besarme y me dijo que lo disculpara, que lo nuestro no puede ser y que era un idiota por permitir que las cosas llegaran hasta este punto. Yo no puedo creer lo que acabo de escuchar le pregunto indignada que cual es la razón para no poder estar juntos. Max se levantó del sofá con un rostro que reflejaba mucha tristeza y sólo dijo que espera que algún día lo pueda perdonar y se marchó. Salí detrás de él y le exigí una respuesta pero fue en vano, Max no se detuvo.



Stephanmar

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En el texto hay: chicklit, romance, celos y amistad

Editado: 03.08.2019

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