Adela

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CAPÍTULO VII

Me despierto nerviosa gracias a mi alarma la cual le cambié el tono hace unos días pero otra vez me volví a equivocar de tono, creo que le tendré que poner un tono instrumental. Esta vez me vestí rápido, me puse lo primero que encontré. No tengo deseos de ir a la agencia porque no quiero ver a Max pero el deber me llama y tengo cuentas por pagar, no me puedo dar el lujo de dejar el trabajo al menos no por ahora.

 

Llego a la agencia y me voy directo a mi puesto de trabajo, la recepción, noto algo extraño en el comportamiento de mis odiosas compañeras de trabajo, están todas mirando sus laptops y riéndose. Cuando enciendo la laptop, abro el correo de la agencia y ahí veo un mensaje nuevo y es un meme donde aparece una mujer con sobrepeso babeando por un hombre y éste está de espalda de ella, con un texto que dice: así como cuando estás babeando por tu nuevo jefe y tienes inundada la oficina y ni así el se da cuenta de tu existencia. No puedo creer lo que estoy viendo, como puede ser posible que me hagan esto.

 

Mi compañera, Cristina, se acerca a mí y con una sonrisa de burla me pregunta si vi el meme del que todos se ríen en la agencia y qué me parece.

 

No sé con exactitud quien hizo ese meme y lo difundió por toda la agencia, pero de repente me lleno de rabia y sin decirle ni una sola palabra a Cristina, me dirijo a hacia ella con la intención de quitarle esa sonrisa a golpes, pero en ese mismo instante salió Pamela y me detuvo. Y Cristina haciéndose la indignada por mi comportamiento y provocándome aún más, le digo que sino quiere que la arrastre por toda la agencia que no me provoque porque se me va a olvidar que estoy en mi trabajo. Intento sin éxito librarme de las manos de Pamela pero me detiene de nuevo y me pide que me calme. Todos en la agencia dejaron de hacer su trabajo sólo para ver tal alboroto.

 

Max sale de su despacho con cara de pocos amigos, nunca lo había visto tan molesto y pregunta que está pasando y hubo un silencio, nadie ni siquiera Cristina se atrevió a contestarle.

 

Volvió a preguntar lo mismo pero esta vez en un tono más alto. Yo le dije que le preguntara a Cristina y a sus amigas, ya que ellas son las que iniciaron todo esto.Pero Cristina es de las que tiran las piedras y esconden las manos y se hizo la que no se sabía nada y puso cara de mártir.

 

Max manda a todos los demás a su puesto de trabajo y les dice que el espectáculo terminó. Nos pide a Pamela, Cristina y a mí que vallamos a su despacho para aclarar la situación.

 

En el momento que nos dirigíamos a su despacho, llegó una mujer, rubia, de ojos azules, alta, delgada, pelo largo, con un atuendo despampanante. Ni siquiera nos saludo y se fue encima de Max y le dio un beso en la boca y lo llamó amor y le dijo que ya está de regreso de su viaje por París.

 

Estoy en shock, de dónde ha salido esta mujer, Max nunca la mencionó. Se me escapa una pequeña lágrima pero paso mi mano por mi rostro lo más rápido posible para que nadie la note.

 

Max está sorprendido con la llegada de esta mujer y no le demuestra el mismo afecto que esta a él. Y no deja de observarme tratando de ver mi reacción ante tal desagradable y dolorosa situación.

 

Cristina con el único objetivo de fastidiarme, le dice a Max que nos presente a su hermosa novia. Max permanece callado por unos segundos hasta que la presenta como Deborah y ella le añade a su presentación que es la prometida de Max y que dentro de poco se van a casar.

 

Siento un dolor inmenso, estoy tratando de contener las lágrimas. En este preciso momento deseo que la tierra me trague. El pedestal en donde tenía a Max se derrumbó, me di cuenta que no es el hombre maravilloso que me imaginé, es solo un falso y traidor.

 

Cristina los felicita por su compromiso y nos dice a Pamela y a mí que hagamos lo mismo con la bella pareja.

 

Pamela mira a Cristina con cara de quererla matar por lo que acaba de decir. Al final felicitamos a la pareja y los dejamos a solas.

 

Yo salgo apurada para el tocador, necesito estar sola para asimilar toda esta situación. Cuando llego, para suerte mía no hay nadie y me encierro.

 

Dejo todas mis lágrimas correr, siento un dolor profundo, me siento tan tonta, decepcionada de Max, en este momento tengo muchos sentimientos encontrados. Quiero salir corriendo y dejar el trabajo y así no tener que verle la cara a Max y a mis compañeros, de seguros todos deben estar burlándose de mí.

 

Pero lamentablemente este trabajo es mi único sustento económico y no lo puedo dejar hasta que consiga otro.

 

Después de unos minutos dejo de estar llorando, me levanto del piso y busco mi pañuelo y me seco mis lágrimas, me miro en el espejo y me prometo no volver a llorar por Max, ni por ningún otro hombre. Y a no caer más en sus encantos, a partir de ahora mi trato con Max, sólo será laboral, no habrá nada más entre nosotros. Porque no estoy dispuesta a ser la otra.

 

Salgo del tocador y justo cuando voy por el pasillo hacia mi puesto de trabajo, siento que alguien está detrás de mí y de repente me sujeta por el brazo.



Stephanmar

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En el texto hay: chicklit, romance, celos y amistad

Editado: 03.08.2019

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