Adela

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CAPÍTULO XII

Espero que Max no tarde mucho en llegar.Tomo asiento en uno de los bancos que están más alejados de las personas pero con suficiente vista para observar todo a mí alrededor. El sol está radiante, es un día hermoso para salir a compartir con las personas que quieres.

Contemplo a unos niños jugando con una pelota, están muy felices.Supongo que son hermanos por su gran parecido. Tienen entre 5 a 10 años más o menos. Transmiten una linda Inocencia. Quiero tener muchos hijos con Max.Adoro a los niños.

Como de costumbre hay mucha gente en el parque, pues es el más visitado en esta ciudad. Recibe millones de visitantes de todas partes del mundo al año. Este fue el primer parque visité con mi madre cuando llegamos de Puerto Rico. Tenía algunos 12 años. Tanto mi madre como yo, estábamos asombradas con esta ciudad tan grande, Nueva York.Nunca antes habíamos salido de Puerto Rico, así que ya se podrán imaginar nuestra reacción al llegar.

Logro ver a Max, que viene caminando hacia donde estoy. Lleva puesto un t-shirt blanco y un jean oscuro. Y para darle el toque final a su maravilloso oufit, trae puesto unas gafas de sol, estilo aviador. Que hace una combinación perfecta con su barba y cabello negro. Nunca lo había visto vestido así. Él acostumbra a vestir más formal.

–Mi vida, siento mucho llegar tarde.Es que Armando ni los fines de semana me deja descansar–se disculpó Max, muy apenado.

–Descuida, hoy estás tan bello que te voy a perdonar el llegar tarde.Pero que no se te haga costumbre. Llevo casi una hora esperándote–

–¿En serio estoy bello? – Preguntó Max con una sonrisa coqueta, luego se acerca a mí y me da un beso.

–ummm... sí–

–Tú también lo estás, este vestido te queda muy bien.Me encanta como te queda el estampado floral–

–Lo dices sólo porque te dije que estás bello– dije, con voz de una niña.

–Me descubriste en la mentira, eres muy inteligente–

–Maaax–grité en modo de reproche.

–Es broma vida mía. En verdad estas hermosa como siempre–

Max y yo caminamos por el parque agarrados de la mano. Siento una sensación muy agradable al sentir su mano entrelazada con la mía. Me gusta que todos los demás nos vean como pareja.

Me detengo a tomar algunas fotos del paisaje. Para luego enviárselas a mamá.Ama las fotos de áreas verdes, también le tomo fotos a algunas estatuas.

Después de una larga caminata por el inmenso parque. Max quiere ir a dar un paseo en bote por el lago.Yo acepto en seguida. Max se encarga de comprar los tickets.

Yo tomo las riendas del bote y empiezo a remar.A Max no le agradó mucho la idea pero trata de disimular. Se ve que tiene miedo a que yo no se sepa hacerlo y choque con otro bote.

–¿Has hecho esto antes?– preguntó Max, tratando de sonar despreocupado.

–Sí, este es mi parque he favorito.He perdido la cuenta de las veces que he venido. Así que te puedes relajar, no vas a morir hoy–

–En verdad, me alegra escuchar eso–suspiró Max.

Hay muchos botes a nuestro alrededor.Algunas personas están en parejas, otras están familia, otras están con los amigos y otras solas.Lo común entre todos nosotros es nuestra felicidad, nuestra enorme sonrisa.Sin duda alguna la felicidad, empieza en nosotros mismos, si somos felices podemos serlo estando solo o acompañado.

Max saca su celular y toma una foto mientras remo.

–Le enseñaré esta foto a nuestros nietos y les diré que fue un momento maravilloso–

–¿A nuestros nietos? – pregunté algo asombrada.

–Sí, a los hijos de nuestros hijos. Porque tú serás la madre de mis hijos–

Al escuchar esas palabras, mi cuerpo es invadido por una felicidad enorme.Max y yo vamos a la misma dirección, queremos lo mismo.

–Me alegra escuchar eso, yo también quiero que seas el padre de mis hijos.Pero me llamó la atención que quieras mostrarle la foto a nuestros nietos y no a nuestros hijos–

–Porque cuando nuestros nietos tengan cierta edad, tú y yo ya vamos a tener canas.Vamos hacer unos ancianitos adorables. Y quiero mostrarles la foto a mis nietos para decirles que aún sigo adorando a esa mujer tanto como el primer día–

–Max, que hermosas palabras, yo también quiero envejecer a tú lado.Cuidarte cuando estés enfermo, disfrutar de tus logros y compartirte los míos– dije, y me lancé sobre él para abrazarlo.

 

Max me trae a mi departamento y nos cuesta mucho despedirnos. Me quedo parada en la puerta viendo como él se aleja, Max percibe que lo estoy viendo y voltea y me guiña el ojo.Se ve tan sexy cuando lo hace.Yo le sonrío hasta que lo pierdo de vista cuando entra al ascensor.

 

Llego a la agencia de prisa, se me hace tarde. Y no, esta vez no llego tarde por estar buscando ropa que ponerme y peinando mi cabello. Esta vez se me olvidó activar mi alarma.

Apenas me acomodo en mi puesto y lo primero que hago es llamar al despacho de Armando, para saber si ya llegó. Y contesta el teléfono. Permanezco callada hasta que se me ocurre algo. Le digo que lo llamo para preguntarle si desea café. Armando me pide que le lleve la carpeta de los proyectos inmobiliarios de este mes.



Stephanmar

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En el texto hay: chicklit, romance, celos y amistad

Editado: 03.08.2019

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