Adán: El último hombre

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28: Correr y correr

Olga recibió a Helio y lo puso sobre la superficie de cristal de su escritorio, descargando lo que había grabado. Sonrió de lado. No solo habían tomas recientes, sino que también de tiempo atrás, desde que la pelinegra había sacado al muchacho de esas ruinas. No eran tantas de todas formas, ya que las ventanas de su vivienda no dejaban ver de afuera hacia adentro, por lo tanto debía esperar a que salieran o alguna cosa.

Arqueó las cejas al verlos besarse. Antes el dron no había captado algo así. Nunca creyó que vería a un hombre, claro, y muchísimo menos todavía que lo vería besar a una chica. Tragó saliva, de algún modo le incomodó, los másculos no besaban, eran más básicos, y podía notar la entrega incondicional de ese hombre hacia la pelinegra solo con ese beso suave pero intenso.

—Muy bien, Helio. Pero por favor, si detectas inicio de apareamiento, no los grabes, ¿sí?

Continuó con su investigación.

Seguir con tomas —dijo el dron.

—Espera —lo detuvo viendo algo en su pantalla—, será bueno si cortas la comunicación de esta computadora, que quede la información en la otra.

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Teresa parpadeó somnolienta, se había dormido quizá unos minutos, luego de haber estado gozando de ese interminable beso, en el que experimentaron y juguetearon incluso con más tipos de besos, y que si ella no paraba, él como siempre no parecía que iba hacerlo. Nunca se detuvo a pensar en nada que tuviera que ver con hombres, al menos no de manera profunda, aunque no generalizaba, sabía que Adrián era irrepetible, y así de seguro fueron muchos, lamentablemente el mundo estaba fuera de control, por eso todo se echó a perder.

Alzó la vista, él también dormía. Sonrió, hasta que sus ojos captaron algo más por atrás del tronco, entre la oscuridad. Una figura ovalada con una tenue luz roja. Su respiración se empezó a acelerar, llenándose de miedo.

Le dio una suave sacudida a Adrián quién abrió los ojos y afianzó su agarre al ver a otro dron del Edén frente a ellos.

—Tranquila —susurró—, vas a bajar y correr...

Ella negó aferrándose a él.

El dron desplegó de su parte baja un par de brazaletes magnéticos y botó unas pocas chispas eléctricas. Los lanzó y Adrián se aventó de la rama con Teresa haciéndola soltar un grito. Cayeron casi de cuclillas y corrieron al interior de la vivienda, saliendo DOPy a darle encuentro a las máquinas y disparando con su láser.

Olga salió también y le disparó a uno con un arma de electrochoque que lo inhabilitó.

—¡Sigan a Helio! —Pero temió al ver a más drones, más que los dos que su sistema detectó con dificultad.

Todos dispararon haciéndoles correr.

—¡Mamá! —la llamó Teresa.

—¡La mandé por el túnel!

—¡Qué! —Un brazalete se enganchó en su tobillo y gritó cayendo y siendo arrastrada por el magnetismo.

—¡Tesa! —exclamó Adrián tirando de ella al segundo. Se agachó esquivando otro.

DOPy le disparó al dron que arrastraba a Teresa, el aparato se volteó a lanzarse contra él pero fue golpeado por un disparo de choque eléctrico de Olga.

Los cuatro que quedaban no podían permitirse desperdiciar brazaletes. DELy se puso al frente en la persecución y empezó a chispear con un voltaje que calificaba como «peligroso para usar» en su sistema.

Otro dron se adelantó y volvió a tirar del brazalete de Teresa con su fuerte magnetismo, Adrián lo evitó pero también fue arrastrado, Olga lo trató de contener. Los demás drones prepararon sus brazaletes cuando DOPy desactivó el de su dueña con su electricidad y este salió disparado, embistiendo al dron que lo halaba y mandándolo varios metros lejos.

Los otros empezaron a lanzar chispas aumentando su voltaje.

—¡Entren al túnel! —ordenó Olga.

Le cayó un rayo lanzándola al suelo y unos brazaletes apresaron sus muñecas, Adrián dejó a Teresa tras el umbral del túnel y fue a tirar de Olga, pero la pelinegra se lanzó a ayudar también.

—¡Ve adentro, Tesa!

—¡No te distraigas! —contraatacó.

Olga recuperó consciencia y trató de ponerse de pie mientras los drones preparaban más brazaletes. DOPy se interpuso y continuó con sus disparos, además de empezar a generar su electricidad chispeante.

—¡Muévanse! —insistió Olga corriendo a la entrada del túnel.

—¡DOPy! —Los drones lo rodearon y dispararon haciéndolo explotar—. ¡NO! —chilló la chica con lágrimas en los ojos, siendo arrastrada al interior del túnel.

Adrián la alzó en brazos mientras ella seguía reclamando. Se cerraron varias puertas tras ellos hasta que llegaron a un ambiente. Olga respiró con alivio. Era una especie de fuerte, ahí pasaba ella sus días a veces, un lugar en donde los drones de M.P y sus guardianas no llegaban.



Mhavel N.

Editado: 02.04.2019

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