Agridulce

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“Decreto de amor”

El príncipe era la persona más dichosa del reino, pero su corazón estaba maldito, no podía amar.

Cuenta la leyenda que en los años más oscuros, una bruja quería el corazón de un príncipe para alimentar a un dragón, pero este con su espada desgarró sus entrañas y manchó su destino con sangre maldita, ella no se llevó su corazón pero se llevó su alma.

La noticia se esparció como pólvora por todo el reino, y los encantadores decían que el maleficio reclamaría la vida de la mujer amada, eso hizo que el temor creciera entre las más jóvenes y vírgenes, y que el príncipe ya no fuera el hombre más deseado entre los pueblos. Sin embargo lo que nadie sabía, era que el príncipe ya estaba enamorado, durante todo ese tiempo lo estuvo, su corazón profanado aún podía amar, así que cuando la adivina del pueblo lo supo dijo a uno de sus consejeros que el príncipe cometía un grave error, que de seguir así sufriría el mismo destino del cual escapó.

Ignorando la razón y siguiendo al corazón, el príncipe huyó al bosque con su amada, y en el rio de las hadas muchos cuervos los rodeaban entre los arboles de inmensas ramas, y ella temía pero él le decía que nada malo le iba a pasar, que la protegería hasta el final. Pero a mitad de la noche el canto de las hadas lo hizo caer en profundo sueño, y cuando despertó las hadas lloraban y ella ya no estaba, el resplandor de la luna alumbraba a su amada a la mitad del rio, los cuervos le habían comido el corazón.

El príncipe maldijo el rio y lloró amargamente, sus días de dolor confirmarían al pueblo que la maldición era real, el miedo se apoderó del reino y la noticia llegó a oídos de tanta gente que un viejo samaritano trajo una carta de un lugar lejano, cuyo pergamino decía: “Solo el beso de una doncella pura puede romper la maldición”.

Los consejeros desmintieron el hecho ya que su amada había muerto, pero fue ahí cuando el príncipe confesó algo revelador, la mujer a quien había amado era a la bruja. Ella necesitaba ganarse el corazón de un príncipe para saciar el hambre de un legendario dragón que se alimentaba de almas oscuras, el verdadero amor de un hombre de la realeza iluminaria su pasado malvado y esa antigua bestia ya no querría comérsela, pero el príncipe la amó tanto que tuvo miedo por ella y mató al animal sagrado, sin saber que esa sangre estaba maldita porque en ella había mucha oscuridad. La maldición no lo dejaría amar, por eso su alma abandonó su cuerpo y se unió a la persona que más amaba, la muerte tarde o temprano reclamaría un cuerpo por su alma pero se terminó llevando más. La bruja dijo que para poder sentir amor necesitas tener un alma, pero cuando ya lo tienes ese se aferra fuertemente a tu corazón, por eso a pesar de todo aun la amaba.

Los años transcurrieron y su amor por ella aún repercutía, no obstante también sentía el vacío de un alma desterrada, se aferraba al recuerdo de su amada porque sabía que más nuca podría amar.

Una vez, una doncella pura y bondadosa se cruzó por su camino, pero como su amor le pertenecía a otro el beso no funcionó, el príncipe pasaría el resto de sus días sin poder amar.

 Entonces una tarde, un duende sabio le dijo: “No es que no puedas amar, es que no puedes ser amado, un alma no puede sentir si la otra no está”.

Esas palabras lo llevaron a conocer la verdad; y se dijo a sí mismo… “Cuando nadie te ama te das cuenta lo valioso que es amar”.

Y motivado por su tristeza, se despojó de lo único que le recordaba ese hermoso sentimiento, tomó una daga y con ella se arrancó el corazón, ordenó que se lo dieran de comer a un dragón, porque el fuego de la bestia representaría la amargura de su desdicha y a la vez la pasión de un corazón que se le robó el don de amar. Antes de morir el príncipe hizo un decreto real que decía… “Ama y vivirás”

Nunca se supo el verdadero significado de esas palabras, pero a partir de ese momento el pueblo temió y comenzó a amar, debido al miedo de perder su vida si no lo hacían. La oscuridad abandonó el reino y el odio cesó por completo.

La decisión del príncipe siempre fue recordada como…

 El decreto de amor.



Raphael franco

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En el texto hay: romance, terror, relatos cortos

Editado: 30.09.2019

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