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Capítulo II

Lo bueno de vivir en un rascacielos es que puedes subir a la azotea y sentir al mundo rendido a tus pies, aunque sólo sea una mentira. No ha parado de llover, el sol se ha encaprichado en no salir; la letra de una canción arriba a mi memoria “sólo extrañas al sol cuando comienza a nevar”.

Está escrito en nuestro código genético “extrañar lo que ya no está”; una sensación conocida invade mis sentidos veo como las gotas de lluvia que resbalan sobre mi sombrilla adquieren formas psicodélicas.

- ¿Qué pasaría si saltará en este momento? – Pues morirías con el impacto, tu cuerpo contra el asfalto no sería una buena combinación.

-   Te equivocas, si saltará ahora mismo caería al encuentro del asfalto, pero, jamás llevaría hasta él, mi caída seria infinita, mi mirada se refleja en tus ojos y eso delata que sabes que no se puede morir cuando uno ya está muerto, has de saber que a veces el alma muere antes que el cuerpo y éste vaga por mucho tiempo en esta tierra sin ir a ningún lugar e intentando llenar los espacios vacíos. – revivir cada día para seguir intentándolo, despedir a la vida en las madrugadas y darte cuenta de que sigues muriendo al día siguiente.

- La mayoría de las personas al despertar piensan “un día más”, en cambio yo pienso “un día menos”. – sin darnos cuenta el presente se nos está agotando, las manecillas del reloj no giran en el sentido opuesto, en ese preciso instante acumulamos el pasado y perdemos el aire en el futuro.

- Mira a todas esas personas caminando bajo la lluvia, caminando sin cesar, se la pasan andando toda la vida sin ir a ningún lado, no obstante, nunca están; quizás interpretaron las señales de forma negativa y prefirieron vivir caminando en lugares donde no existen caminos. – y ¿cómo sabes que no existen caminos.

- Porque los caminos te llevan a algún lugar, incluso los caminos que terminan en la nada, éstos te llevan a los caminos de tu interior primero debes llegar a ti y encontrar tu destino, sólo así podrás caminar por los caminos que ya se han construido y los que faltan por construir. Empero, ellos no van a ninguna parte por eso sé que ellos no andan por caminos, ellos caminan en el aire y todo lo construido en él, está destinado a no perdurar.

No pude resistir más, eliminé toda la distancia que se interponía, extendí la sombrilla sobre él y entonces me di cuenta que la lluvia no lo estaba mojando. – Puedo quedarme así por siempre.

-¿Siempre? No crees que es demasiado tiempo. – a veces “el siempre” dura un momento, sin embargo, en ese breve lapso se guardan las palabras que nunca morirán, ¿por qué crees que los enamorados sellan su amor en un siempre? Porque “el siempre” burla al tiempo, aunque el amor no duré toda la vida, durará en un siempre, sellado en ese instante donde surgió tan inefable sentimiento. Por eso, guardaré este momento en un siempre.



Tessa

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En el texto hay: suspenso, muerte, fantasia

Editado: 27.05.2019

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