Ahora

Tamaño de fuente: - +

Capítulo VI

Margaritas eran mis flores favoritas, de niña me encantaba acariciarlas en el jardín de mi tía, sus pétalos tan blancos y frágiles hasta hoy puedo sentirlas en las yemas de los dedos. Siempre estaban hermosas no importaba que el sol las maltratara, ellas siempre se encontraban esplendidas, creía que sonreían y se mantenían hermosas para mí, imaginaba que se encontraban ansiosas con mi visita, que les encantaba las caricias de mis manos.

Sin embargo, un día las arrancaron, no halle al culpable, me limite a arrodillarme y llorar en el lugar del crimen, pobrecitas pensaba. Sus gritos de auxilio ensordecían mis oídos ¿por qué a ellas? ¿por qué a mí? No podía pasar por ahí sin echarme a llorar, ¿cuál es el consuelo para tan grande dolor?

Ninguno, a nadie le importaba el sufrimiento de una niña, lo consideraron como un capricho más, en cambio, en mi pecho de acumulaba un genuino dolor, aunque apenas era una niña sabía distinguir el sufrimiento. La imagen de esa niña con las manos llenas de arena, exigiendo explicaciones aun aparece en mis sueños, a veces la veo parada a un lado de la cama con una esa mirada acusadora.

En sus ojos veo decepción, la inocencia perdida del niño que fuimos es una perdida que duele al principio y después te acostumbras, te acostumbras a aceptar que el mundo no puede cambiarse y los sueños de la infancia son más que simples ilusiones, nos mintieron haciéndonos creer que el mundo estaba a nuestros pies y que las caídas no existían.

Como un juguete descompuesto a veces crees que ya no tienes solución, te han roto y de tantos golpes, sólo quedan pedazos de lo que fuiste y ya no sabes que piezas encajan.

Se confunde al amor con otras cosas que nada tienen que ver, te señalan y juzgan, nadie se toma al menos un segundo y pensar que es lo que uno siente, creo que era más fácil señalar, crear prejuicios y chistes, que intentar ser tolerables y por sobre todo empáticos.

Cada día mueres un poco más, el paraíso se vuelve melancólico a cada segundo, los sueños caen del cielo como si fuesen cometas y en medio del caos lo que queda es resignarse, sabiendo que no quieres seguir en este mundo de mierda.

Es más fácil desnudar un cuerpo que desnudar un alma, es de triunfadores aparentar fortaleza cuando lo que quieres es pedir auxilio y que te rescaten, es más fácil callar por orgullo que decir: lo siento, me equivoque, te necesito. Bienvenidos al mundo de las apariencias, donde todo puede ser comprado excepto la tranquilidad. El odio deslumbra bajo la luz del sol, en cambio para el amor hay restricciones y jaulas, es como si fuera una posesión y no un sentimiento.

Últimamente, la bondad de las personas es directamente proporcional a la cantidad de verduras que ingiere e inversamente proporcional a la cantidad de productos de origen animal que consume. Entonces, el paraíso ya no es paraíso, más bien un infierno con cara de paraíso.

Donde las almas mueren antes del cuerpo, entonces esos cuerpos vacíos son sometidos al molde de la perfección.

-Privas al mundo de todo lo bueno. – Las cosas buenas no crecen en tierra fértil.

-Entonces ¿cómo fue que creciste tú?- ¿Insinúas que soy algo bueno? Estás muy equivocado, no soy buena más bien un clon, que a veces se resiste, pero, tarde o temprano todos caemos en el mismo agujero.

-Estamos sobre ruinas, no atorados en un agujero, tu concepción del mundo ha acabado con todo esto, y con “esto” me refiero a todo lo que eres tú. Te dejas llevar por lo mano y te escondes de lo bueno.

Entiendo que el mundo no es como quisiéramos que fuera, el mundo no es una máquina de cumplir deseos, existen cosas realmente malas, no obstante, también existen cosas buenas, es cuestión de encontrarlas y si no las encuentras, se tú una de esas cosas buenas, no apagues tu luz sólo porque la oscuridad alrededor es más grande, de eso se trata la vida.

De ser uno mismo y deslumbrar con tu luz a esta oscuridad, saca el potencial que llevas dentro de ti y jamás te canses de hacerlo uno y otra y otra vez. Sólo pierdes cuando te concentras en las heridas y no en las lecciones aprendidas, los errores son resultados que no estaban en los cálculos, sin embargo, te enseñan cómo no deben hacerse las cosas.

Dicen que los huracanes llevan nombres de personas porque destruyen de una manera hermosa, seamos sinceros, ninguna destrucción es hermosa y nadie es capaz de destruirte a excepción de ti. Por este lugar pasaste tú y dejaste el lugar hecho un caos, pero, recuerda que los caos si son preciosos, son el augurio de un nuevo comienzo.

En tus ojos veo incertidumbre, la palabra paraíso te suena imposible, te demostrare que lo imposible sólo cuesta un poco más y cuando lo hayamos logrado, las margaritas volverán a florecer, no te lo prometo porque no tengo intención de olvidarlo.



Tessa

#3074 en Fantasía
#1420 en Personajes sobrenaturales
#471 en Paranormal

En el texto hay: suspenso, muerte, fantasia

Editado: 27.05.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar