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Capítulo X

He estado soñando despierta contigo quizás he estado haciéndolo todos los días de mi vida, las gotas de lluvia no dejan de caer, cada gota refleja la mujer que soy, la que fui y la que espero ser. El pasado, el presente y el futuro se entrelazan, tengo un nudo en la garganta que no me deja respirar, no me he movido y ya estoy sin aliento, no tengo miedo, pero, ¿qué es lo que no me deja avanzar?

Rompí todas las expectativas pues no quiero andar en este mar con mapa, quiero perderme, hallar los más grandes tesoros y jamás volver a pisar tierra, quiero navegar hasta que extienda las alas, levante vuelo y gobierne los cielos.

La frustración me tiene presa, las preguntas de lo que no soy me apagan, ¿por qué no eres de tal y tal forma? Deberías actuar como fulanita ella está progresando; las mismas comparaciones, acaso no entienden que soy distinta, que mi objetivo es otro. Existen distintas armas para asesinar, como un cuchillo o una pistola, sin embargo, la más sanguinaria es la sonrisa.

El perfecto arma homicida que día a día va aniquilando tu existencia, perforando los genuinos sueños, cambiándote por quien deberías ser mientras entierra a quien realmente eres. No hay cadáver visible, pues el alma es un ente que no se puede ver, sin embargo, representa todo lo que eres y poca importancia le das.

Me abrazan las cadenas, mi alma clama por libertad, miro a la mujer que se refleja en la lluvia y estoy convencida que me he convertido en lo que debería ser, que ahorque a mi verdadero yo y desde ese entonces me quedé atrapada en los escombros, empeñándome en no salir como las orugas que jamás dejan el capullo atrapando así a la mariposa.

He perdido el tiempo siendo quien debería ser y dejando atrás quien realmente soy, una loca sin frenos que se pierde entre palabras, quien descubre miradas y jamás toca suelo, ¿por qué me empeñé en caminar, si tengo alas para volar?

El cielo se extiende hasta más allá de lo que alcanzo a ver, besé a mi miedo y ella me regaló una sonrisa, sin embargo, la frustración no me deja escapar, la decepción recorre por mis venas y nuevamente voy lanzando suspiros hacia el futuro y perdiendo como siempre el presente. Ya no quiero intentarlo, me duele los ojos de tanto llorar, observo mis manos y las encuentro ásperas, los sueños que caen al piso quebrándose como si fuesen cristales, me cortan y en ellas veo el arma homicida: una sonrisa.

Me gastado las sonrisas en desgracias y especialmente aparentando lo que no soy, hipocresía como lo llamaría, pero es lo que aprendí, las personas llenan sus bocas de bendiciones cuando te proporciona un puñal por la espalda, deseando cosas buenas mientras obran mal. Critican lo que desean en sus vidas porque las apariencias no los deja poseer.

Llevare a cuesta estas cadenas, no tengo idea de lo que quiero, empero, he llegado a la conclusión y enumerar las cosas que aborrezco, entre ellas esta este lugar, parada siempre en el mismo punto, caminado en círculos y todos los días volviendo a empezar.

 



Tessa

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En el texto hay: suspenso, muerte, fantasia

Editado: 27.05.2019

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