Al Sur Del Trópico

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Los siguientes dos días transcurrieron tal como ella lo había deseado: gracias al fin de semana, se pudo ausentar de sus labores como profesora de inglés y dedicar su tiempo al que ahora era dueño de su corazón. La playa, los restaurantes, los pequeños bares, las discotecas y los paseos por la ciudad hicieron parte de una agenda durante la cual Carrie se dio cuenta, y confirmó, la llegada de lo que muchos llamaban el <<primer amor>>. Cada vez se sentía mejor en la compañía de Santiago, hasta llegar al punto de pensar en que, a pesar de tener solo diecisiete años, nunca en su vida querría llegar a separarse de él. El lunes en la tarde, sentada en el sofá de su bungaló y esperando a que su amiga Verónica llegara a visitarla, recordó lo que habían sido los últimos sucesos de aquella maravillosa noche en la que se había vuelto a encontrar con Santiago después de casi un año. Como si fuese su novia desde hacía mucho tiempo, después de haber comido en la pizzería y de haber caminado por las playa, gozando de la música y el ambiente festivo, Santiago la llevó a su apartamento, le presentó a su familia, y en compañía de su hermana, usando el auto de la familia, la llevó de regreso a Arenas Blancas, lugar al que llegó unos minutos antes de la media noche. La reacción de sus padres y hermana al conocerla, no habría podido ser mejor. Sintiéndose totalmente aceptada, y gozando de la simpatía de todos ellos, llegó a la conclusión de que algo importante podría estar naciendo en su nueva vida: ya no solo contaba con el visto bueno de la gente de su trabajo sino también de la familia de su novio. Si algunos se habían alejado y a otros los había perdido, igualmente algunas personas que parecían valer la pena estaban llegando a hacer parte de su presente. No sabía si alguien podría llegar a reemplazar lo que sus padres alguna vez habían significado, pero si quería superar aquel oscuro pasado y volver a vivir como una buena persona se lo merecía, y ella se consideraba una buena persona, tendría que dejar atrás aquellos que ahora no podrían ser más que fantasmas y seguir con su vida en un lindo lugar, rodeada de personas que no paraban de provocarle buenas energías. Así mismo pensó que Santiago era mucho más de lo que había esperado; sus cualidades físicas no hacían más que sumarse a la linda persona que demostraba ser y de la cual sería difícil alejarse. Era consciente de estarse enamorando, y sabía perfectamente que no se debía al hecho de encontrarse sola y a miles de millas de su país; se debía a que aquel muchacho, que tanto le había llamado la atención un año atrás, llenaba con creces todo lo que una niña como ella pudiese desear.

Se puso de pie cuando escuchó que tocaban a la puerta y en menos de cinco segundos tuvo frente a ella la figura de Verónica.

–Niña, me encanta que hayas decidido tomar ese trabajo. No te puedo decir que para mí no fue tronco de sorpresa, tú sabes, pero eche, yo sí creo que tú escogiste lo mejor.

Carrie sabía que lo mejor era ampliar su círculo de amistades, y aunque se sentía completa teniendo a Santiago y a Amanda, sabía que nunca sobraría tener una amiga de su misma edad, por lo que al llegar del trabajo, y sabiendo que su nuevo novio se encontraba ocupado, acompañando a su mamá a hacer unas compras en el centro de la ciudad, decidió hacerle una llamada a la simpática samaria e invitarla a pasar la tarde en el resort.

–Te confieso que no me la llevo bien con mis padres, y lo último que quería era tener que regresar a seguir viviendo con ellos… No sé si estarás enterada que en mi país, después de que te gradúas de la escuela, te vas a vivir a la universidad, pero si decides no estudiar, consigues un trabajo y te vas a vivir con alguna persona que quiera compartir un apartamento.

Carrie no estaba muy segura de querer contarle toda la verdad a su nueva amiga; sería posible que lo hiciera en un futuro cercano, pero por el momento lo mejor sería mantenerla alejada hasta que la confianza llegase a ser lo suficientemente grande.

–¿Pero no quieres estudiar una carrera universitaria? –preguntó Verónica mientras recibía de manos de su amiga un vaso de jugo.

–Antes quería estudiar algo como diseño gráfico, pero ahora creo que debería irme por la psicología o por los idiomas.

–Bueno, solo es que te presentes aquí a la universidad, de pronto te aceptan y te pones a trabajar de día y a estudiar de noche.

–Sabes que es una buena idea… ¿Son muy caras las universidades aquí?

–La del Magdalena no es cara, es del estado y tú pagas una suma que depende de lo que tú ganes en tu trabajo.

Estudiar una carrera siempre había estado en sus planes y de no haber sido arrestada habría tratado de conseguir una beca para ir a Princeton, una de las más prestigiosas de su país, o en su defecto habría tratado de ser aceptada en Penn State, la universidad estatal de Pensilvania. Pero esas ideas habían tenido cabida cuando contaba con el apoyo y el dinero de sus padres; ahora que no contaba con ninguno de los dos tendría que buscar sola el sendero que determinaría su futuro.



carlosdiazdc

Editado: 18.10.2019

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