Al Sur Del Trópico

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El corazón de Santiago empezó a latir aceleradamente para el momento en que colgó el teléfono. Acababa de hablar con la niña de sus sueños y por primera vez, desde aquella maravillosa noche en que se ennoviaron, la había escuchado utilizando un tono de voz que poco le había agradado. <<Necesito hablar contigo, hoy mismo>>, le había dicho después de un saludo que dejó mucho que desear. No tenía idea de lo que pudiese estar sucediendo, mucho menos si recordaba los maravillosos días disfrutados a su lado. <<Nena, ¿hay algún problema?>> Le había preguntado, pero las palabras de Carrie se limitaron a asegurar que necesitaba hablar personalmente. Habían quedado de encontrarse en el segundo piso del quiosco de un conocido restaurante playero, cercano al lugar por el que los lancheros solían meter sus embarcaciones al agua. Mientras se alistaba para salir a cumplir su cita, recordó las palabras de uno de sus mejores amigos de Bogotá, el cual había tenido un par de novias, y le gustaba repetir la frase <<mujer sin conflicto no es mujer>>. Pero Santiago, por más de que se rompía los sesos pensando en lo que le hubiera podido molestar a su linda novia, no lograba llegar al origen del asunto. Se despidió de su hermana, la única que se encontraba a esa hora en el apartamento y salió a cumplir la cita. Pero no había caminado más de una cuadra para el momento en que se cruzó con Fabio, quien venía en dirección contraria y a quien no había visto desde el día en que empezó a salir con Carrie.

–Viejo Santi, ¿cómo está la vaina? –Fabio nunca dejaba su carácter sabroso y dicharachero, como solía describirlo Verónica.

–¿Qué se dice? –preguntó Santiago mientras juntaba la palma de su mano con la de su amigo.

–Primo, andas perdido, ¿a qué te estás dedicando?

–No, hermano, le tengo que contar, pero no ahorita porque voy tarde –dijo Santiago mirando su reloj de pulso–, pero así rapidito le comento que la pelada de Nueva Jersey reapareció…

–¿La gringa? Tronco de noticia, primo, ¿pero qué?, ¿te escribió desde la cana?

–No, socio, que cana ni que nada, ¡ella está aquí!

–¿Tú estás hablando en serio? ¡No jodaaa! ¿Pero cómo así?, ¿fue que se escapó o qué? Severa Papillon… –las palabras de Fabio provocaron la risa de su amigo.

–No, hermano, que escape ni que nada, después le cuento porque precisamente voy en camino a verme con ella, pero hablamos después…

–Eche, me dejas intrigado, pero bueno, suerte con la hembrita, y hablamos luego.

Santiago continuó su camino, acelerando el paso a pesar de su rodilla, aun en estado convaleciente, muy consciente de los minutos que había perdido en la charla con Fabio. Pero después de caminar dos cuadras más, y sintiendo el calor que aun reinaba, siendo las cuatro y media de la tarde, decidió aminorar el paso y cuidar un poco de su rodilla.

 

–Hola nena –Carrie se encontraba en una de las mesas ubicadas contra la baranda, disfrutando de la inigualable vista que ofrecía el Mar Caribe. Se volteó a mirarlo, y mostró una leve sonrisa antes de recibirle el pico en los labios. Santiago concluyó, gracias a la expresión en su rostro, que la razón de su aparente malestar aún estaba presente. Se sentó frente a ella, pero antes de que pudiera decir algo más, el mesero se acercó. Ordenaron un par de jugos, para ella de guanábana y para él de curuba.

–¿Llegaste hace mucho? –preguntó Santiago al retirarse el mesero.

–Solo cinco minutos.

–¿Estás bien?

Carrie pasó los siguientes minutos resumiendo lo que había sido su conversación con Verónica, utilizando un tomo que a Santiago le pareció bastante neutral, más propio de un presentador de noticias que de una niña ofendida.

–Nena, a ver te explico… –Santiago no se sentía culpable de nada, aunque sabía que lo mejor sería usar las palabras correctas–. Antes de que yo supiera que tú estabas en Santa Marta, conocí a Verónica en una fiesta y ella me tiró pelota desde que me vio…

–¿Qué es tirar pelota?

–Que le gusté, entonces me empezó a perseguir…

–Entiendo –dijo Carrie, recibiendo su jugo de manos del mesero.

–Desde el primer momento me di cuenta de que quería cuadrarse conmigo…



carlosdiazdc

Editado: 07.10.2019

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