Al Sur Del Trópico

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La respuesta esperada por Carrie se estaba demorando en llegar. Era evidente la indecisión de Santiago. ¿Debería presionarlo, o sería mejor exponer todos sus argumentos para tratar de recuperarlo? ¿O la estrategia correcta consistiría en dejarlo tomar la iniciativa y esperar? Recordó las palabras de Julie cuando esta se refirió a los hombres latinoamericanos: según ella, lo mejor era dejarlos dar el primer paso, dejarlos proponer antes de todo. Pero si seguía aquellos consejos, estaría dándole una ventaja demasiado grande a Penélope, quien ya parecía haber tomado la delantera; sería como renunciar a tratar de hacerlo nuevamente suyo. No podía darse ese lujo y mucho menos si recordaba cómo, al fin de cuentas, había sido ella la culpable de todo.

 

Miró hacia el exterior del vehículo, respiró profundo haciendo llegar hasta sus pulmones aquel oxígeno proveniente de la brisa nocturna, con un olor caracterizado por los aromas mezclados del mar y la abundante vegetación. Estuvo así por algunos segundos hasta escuchar su voz.

–¿Tú crees que resultaría? –el tono de Santiago denotaba más inseguridad de la necesaria.

–Si no me hubieras cambiado tan rápido… –dijo Carrie volteándolo a mirar.

–¿Eso quiere decir que un nuevo intento no resultaría?

–Mira… Lo de Fabio fue parte de mis reacciones de niña con el corazón partido, lo mismo que lo de la marihuana y el licor, como ya te lo dije…, y me encantaría volver contigo, pero creo que no sirvo para compartir al que sería mi novio…

–Nadie sirve para eso, o por lo menos, no cuando en realidad alguien les gusta.

–Santiago –dijo ella agarrándole la mano–, yo quiero arreglar las cosas contigo, yo no tengo a nadie más en este país, pero quiero que seas solo para mí.

–¿Entonces quieres volver conmigo solamente porque te sientes sola? –la pregunta de Santiago obligó a Carrie a soltarle la mano.

–Me parece muy feo que digas eso, si fuera por soledad, podría haberme puesta seria con lo de Fabio.

Santiago miró hacia los oscuros bordes de la carretera por un par de segundos antes de volver a hablar.

–Yo quisiera darte todo, Carrie, y perdona por lo que acabo de decir… Creo que no es justo contigo…, y menos con todo lo que has tenido que vivir durante el último año.

Carrie arrugó la boca y bajó la cabeza. Se sentía sola, abandonada, con la impresión de haberlo perdido todo en el mundo. Estaba a miles de kilómetros de su hogar, o por lo menos de aquello a lo cual había considerado su hogar, tratando de aferrarse a algo nuevo y diferente, perfectamente consciente de ser esto lo único aún disponible en su vida. Santiago había llegado hasta el fondo de su corazón en aquellos inolvidables, pero escasos días, en los cuales habían compartido como novios. Pero las secuelas dejadas por el tiempo durante el cual estuvo encerrada en la prisión juvenil estaban influenciando su comportamiento, y ahora sabía cómo, su manera de actuar, al disgustase con Santiago aquella tarde, había puesto en alto riesgo la oportunidad de tener a su lado a la única persona a la cual consideraba importante en su nuevo mundo.

–Santiago –dijo mientras volvía a agarrarle la mano–, solo te pido que me perdones… Yo sé que tuve toda la culpa al tratarte de esa manera y por dejarte ahí tirado… Y más que todo… te ruego que no dañemos todo, que nos demos una segunda oportunidad…

–No sabes cuánto me gustaría darte un beso en este mismo momento, pero hay una persona que no merece ser traicionada… –sin embargo Santiago no pudo seguir hablando. Súbitamente Carrie se inclinó hacia adelante, rápidamente puso su mano libre alrededor del cuello del muchacho y lo besó con la fuerza y la pasión propias de aquel con el conocimiento de su inminente partida por un largo periodo. Segundos después se sorprendió al descubrir como él no se resistía, y no solamente la besaba con la misma pasión sentida por ella, sino también le soltó la mano para abrazarla fuertemente con sus dos brazos. Pero Carrie, a pesar de estar gozando, se sintió invadida por un sentimiento de inmenso temor: ¿qué tal si aquella pasión se debía únicamente a las circunstancias del momento? ¿Qué tal si Santiago decidía continuar su naciente relación con Penélope sin darle mayor importancia a lo que ahora estaba sucediendo? No podría soportarlo, sería demasiado, sería como terminar de perderlo todo.

 

Se separó de él, le sonrió y lo miró directo a los ojos antes de preguntar:



carlosdiazdc

Editado: 07.10.2019

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