Alas de la Oscuridad ©

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Capítulo 3: Revelación I

— ¡Echos! Necesito que llames al director de la CIAS por favor — le ordeno la joven Rae a su computadora mientras salía de la bañera.

—Enseguida VG, llamando a Jason Ford.

El teléfono comenzó a sonar hasta que el Director de la CIAS levantó la bocina.

—Habla el Vigilante— dijo Rae con una voz distorsionada.

—Que madrugador es usted Vigilante ¿en qué le puedo ayudar? — contestó el hombre un poco soñoliento.

—Necesito que me proporcione los datos del hombre que asesino IRIS — solicito Rae.

—Lo siento, pero no puedo darle esa información. ¿A caso ya ha descubierto algo sobre IRIS?— preguntó interesado.

—Estoy muy cerca Director Ford, pero necesito saber la razón del por qué mataron a su infiltrado— insistió ella en saber.

El Director se negó absolutamente a darle más información en cuanto al tema, así que le pidió que no le hablara más hasta que encontrara el escondite de IRIS.

La joven Rae no tuvo más opción que colgar y seguir con el trabajo por sí misma.

Buscando información relevante para su investigación, vino a su mente la idea de que si quería obtener respuestas claras debía de infiltrarse al Cuartel de IRIS.

Sin embargo ese plan era muy descabellado para ella.

—Echos, necesito que diseñes un nuevo disfraz para mí— solicito la joven.

—Enseguida VG, diseñando disfraz. Escaneando código — Rae se apartó de su computadora y se dirigió a su impresora 5-D para recibir su encargo.

—Gracias Echos — menciono contenta—. Ahora necesito pensar en alguien que me pueda meter a IRIS.

—Enseguida VG, llamando a papá.

— ¡Echos, NO!— grito desesperada.

El haber pensado en voz alta le hizo meter la pata de nuevo. Para cuando Rae trató de colgar ya era demasiado tarde.

— ¿Bueno? ¿Eres tú Rae?— dijo su padre.

— ¡Papá! Hola, creí que estabas trabajando — Rae se dio un golpe en la cara contra la pared por este incidente.

—Me dieron un mes de vacaciones. Oye, supe que te dieron una misión muy buena ¿cuánto te van a pagar?— pregunto interesado el hombre.

La preocupación de su padre siempre ha sido el dinero antes que ella, pero eso ya era costumbre para Rae.

—Mucho dinero papá, pero ahora necesito que me ayudes. Debo infiltrarme a IRIS para averiguar sobre la muerte de un hombre que trabajó ahí.

— ¡¿Estás loca o qué?! — respondió molesto—. Si entras a IRIS te mataran. ¿Acaso planeas suicidarte o algo parecido?

—Solo necesito información sobre alguien que trabajo ahí — insistió ella.

— ¿De quién se trata? Tal vez yo pueda decirte, recuerda que llevo muchos años trabajando para ellos— comentó resignado su padre.

Sin embargo había algo que no cuadraba bien en la conversación y ella lo sabía. Era claro que la CIAS le había encargo el trabajo a su padre, y como no podía trabajar para ambas organizaciones, terminó embarcándola en una de ellas.

—Entonces está fue tú idea ¿no es así?— sonrió sarcásticamente—. Ahora veo que tú los enviaste— menciono Rae.

—Necesitabas trabajar hija. Tú no puedes pasar el resto de tú vida como una maestra de niños llorones— contesto el hombre desinteresado.

—Dime entonces ¿quién es el hombre que mató IRIS? Aquel infiltrado de la CIAS— le pregunto su hija molesta.

—El hombre fue un trabajo mío, la CIAS me pago para meterlo al programa de IRIS. Pero ese tonto se involucró demasiado la misión que terminó con su propia vida. No sé mucho sobre él, solo sé que el Director de IRIS lo enlisto en una misión a París. Después de eso no supimos nada de él, hasta que un día lo amenazamos con matar a su familia, solo de esa manera fue que se entregó.

— ¿Sabes en dónde vive su familia?— preguntó insistente Rae.

—Vive en París. En un momento te mando la dirección. Por cierto, yo no confiaría mucho en la CIAS. Ya que el mismo Ford fue quien me pidió que matará al infiltrado antes de que IRIS lo hiciera— comentó su padre.

—Igual que tú papá, gracias por inmiscuirme en esto— rezongó molesta.

Al colgar con su padre, Rae tomó la gorra de cambio de identidad y se dirigió a una cafetería cerca de la Torre Eiffel.

Llegando al lugar se acercó una de las camareras para tomar su orden. Rae le pidió un café y un cruasán, mientras escaneaba el lugar en busca de cualquier amenaza.

—Todo limpio VG. Lugar seguro— le afirmo Echos.

Cuando Rae término de desayunar se dio cuenta de que la cafetería cerraría temprano hoy. Así que mientras la madre e hija recogían las sillas, ella decidió acercarse para conversar en privado.

—Bonsoir. Je voudrais vous parler un moment. Il s'agit de son mari, M. William Miller— dijo Rae a las dos mujeres.



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En el texto hay: gargolas, romancedrama, magia mistica

Editado: 10.07.2019

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