Alas de la Oscuridad ©

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Capítulo 8: Mentiras Verdaderas

La noche había caído, mientras que en el interior de Notre Dame se llevaba a cabo una reunión muy importante.

— ¡El humano está aquí mi Señora! — dijo una de las Gárgolas.

Tomando asiento, Vasariah se transformó en humana para recibir a su visitante.

Pero aquel sujeto que entró a la Catedral, era nada más y nada menos que el Director de CIAS.

Jason Ford se había estado reuniendo con las Gárgolas en secreto para poder conseguir el Grimorio de Edén.

—Me sorprende el descaro que tienes de venir y hablar conmigo— expresó molesta Vasariah.

—Yo cumplí con mi parte, te envíe al Vigilante como acordamos— respondió el hombre.

—Lamento decirte que no es el Vigilante que buscamos. Así que el trató ya expiró— dijo ella con cinismo.

Extendiendo su mano, Vasariah le ordenó a uno de los suyos que sacara a Jason Ford de su presencia. Pero el hombre puso resistencia pues no se marcharía tan fácil sin el Grimorio de Edén.

—La Gárgola que nos pediste tener prisionera se ha ido. Y ahora está trabajando para IRIS— mencionó Ford para atraer su atención.

Los ojos de Vasariah se tornaron de color dorado al escuchar esas palabras. Así que levantándose de su asiento, se acercó a Jason con gran velocidad y lo sujetó del cuello.

— ¡Eres un humano inútil e inservible¡ ¡¿Cómo diablos lo dejaste escapar?! — empezó a gritarle furiosa.

—Yo no lo deje escapar, fue él mismo quien hizo explotar nuestro cuartel y después huyó— respondió en su defensa.

La expresión de Vasariah reflejó gran ira que la energía de su cuerpo comenzó a romper las estatuas que había a su alrededor.

Pero fue su enojo lo que le hizo pensar en el anillo de Santidad, así que Vasariah dejó a un lado a Jason para ordenarle a las Gárgolas que trajeran al Gran Anciano de su prisión.

Una puerta dimensional se abrió, y las Gárgolas se adentraron a ella para sacar al Gran Anciano del Santuario de las Almas.

Cuando Vasariah lo vio atravesar el portal, no pudo evitar acercarse y abofetearlo por su alta traición.

— ¡Viejo traidor, prometiste que no usarías el anillo de Aziz para traer a Aniel de vuelta! — le gritó exaltada.

—Creo que los confundí cuando se lo entregue al Vigilante. Ambos anillos son tan similares, que tal vez por eso los Darkish no pudieron matarla— respondió despreocupado el Anciano.

— ¡Murdock! Juraste por tú vida que yo estaría a cargo. ¡Te perdone la vida a cambio de tú lealtad! — empezó a reclamarle Vasariah.

—Pero mentirle a esa niña de su destino, no te garantizara el éxito del tuyo— dijo Murdock retándola.

Si eso era lo que quería el Viejo, entonces ella aceptaría esta pelea. Así que vino una idea a su mente: "Si Aniel se encontraba entrelazado con Rae, eso significaba que ahora su vida dependía de su verdugo".

—Creo que aún llevo la ventaja viejo decrépito— dijo externando una sonrisa malvada—. ¿Alguna vez te preguntaste quién había matado al Vigilante de nuestra época?

Pero Murdock no podía creer lo que ella le estaba diciendo. Su declaración era imposible de aceptar, así que siguió negándolo, hasta que las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar perfectamente.

El rostro del Gran Anciano se puso pálido, pues había cometido un error muy grave. Ahora no solo el Vigilante corría peligro, sino también su Princesa y toda la humanidad.

—Él no pudo hacerlo, Aniel jamás le hubiera hecho daño— trató de negar sus palabras.

Pero Vasariah permaneció tranquila, pues ella sabía que lo que decía era la verdad.

—Qué lástima que guiaras al Vigilante a su propia muerte. Imagino que ahora estas decepcionado contigo mismo. Sin embargo no puedo decir lo mismo sobre mí, ya que gracias a ti, no tendré que ensuciar mis manos de sangre otra vez.

Las Gárgolas llevaron de vuelta a Murdock a su prisión, mientras Vasariah le daba una nueva tarea al Director de la CIAS.

—Necesito que busques está dirección, y que me traigas a estás dos mujeres de inmediato— le ordenó ella al darle una fotografía.

Cuando Jason Ford sujeto la foto, se sorprendió muchísimo. Sin embargo trato de disimular para poder pasar desapercibido.

— ¿Qué vas a hacer con ellas? — preguntó con curiosidad.

—Eso no te incumbe humano. Pero sí aún quieres salvar a tú pequeña hermana, entonces harás todo lo que yo te diga ¿está bien?— abriendo un cajón de su escritorio, Vasariah sacó un pequeño frasco de "Comienzo" y después se lo entregó a Jason—. Dale esto a tú hermana para que pueda controlarse.

Las Gárgolas llevaron a Jason hacía la salida mientras que Vasariah ideaba un plan para traer de vuelta al Vigilante.



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En el texto hay: gargolas, romancedrama, magia mistica

Editado: 10.07.2019

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