Aleación: Memorias de cristal

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Capítulo 2: Camino al abismo

En tan solo un momento, todo se había convertido en un caos. Aquellas personas nos miraban de forma penetrante, dirigiendo sus armas hacia nosotros dispuestas a apretar el gatillo en cuanto tuvieran una oportunidad de hacerlo.

-¡PONTE DE RODILLAS!-volvió a gritar uno de ellos, por su tono de voz pude darme cuenta de que estaba muy cerca de perder la paciencia si Henry no hacía lo que le decía, sin embargo, mi compañero no estaba dispuesto a obedecer- ¡AHORA, HAZLO!

En cualquier instante todo podía desvanecerse.

Sujetaba las brazos de mi compañero, intentando alejarlos de mi cuello, pero el se resistía a aflojar la presión sobre mí. De verdad quería mantener en esa posición, haciéndole de escudo, tapando cualquier ángulo que diera lugar a un disparo limpio porque él creía que yo era importante para aquellas personas.

Pero esa era principalmente la pregunta: ¿lo era realmente? ¿era importante?

-¡NO DISPAREIS!-exclamó una voz conocida-.

Stoker, el cabecilla. Permaneció un segundo en silencio sin apartar la vista de nosotros, levantando una de las manos, creando una barrera imagianaria entre ellos y nosotros, ordenando así a sus hombres que no debían disparar bajo ningún concepto.

Todos obedecieron menos uno, fue por eso mismo que tuve tiempo de observarlo con detenimiento aunque solo fuera un par de segundos. Era un chico rubio castaño, joven, tenía la mitad del rostro cubierto por un pasamontañas negro, su expresión era de lo más inquietante y es por eso por lo que me hizo fijarme más atentamente en sus ojos, ya que uno de ellos estaba atravesado por una gran cicatriz que llegaba desde la zona superior de la ceja hasta debajo del pasamontañas.

Él también nos miraba muy atento, sin moverse un milímetro pese a las órdenes de su superior.

-BAJA... EL... ARMA-recalcó palabra por palabra Stoker dirigiéndose a este último-.

Aquel muchacho estuvo completamente en silencio, no pronunció palabra, ningún sonido salió de su boca, simplemente se limitó a intercambiar una mirada con Stoker para luego clavarla en nosotros durante un segundo y apartar la vista de la mira de su arma.

Y fue ahí cuando pensé que la teoría de Henry no estaba tan equivocada, quizá sí tenían un especial interés en mí y eso me asustaba todavía más si cabe.

-¡APARTAOS DE MI CAMINO!-proclamó-.

-Sabes que no puedo dejar que os vayais de este recinto-replicó él-pero puedo intentar aplacar a Serena si la dejas libre a ella -señalándome con la cabeza- y nos entregas lo que te has robado. Vamos, sé un chico listo. Sobrevive. Ella no te importa nada, no sufrirás demasiado si vuelve a nuestras manos.

Tragué saliva duramente.

Stoker dio un paso hacia nosotros, levantando las manos a la altura de su cabeza y mostrándonoslas, como si pretendiese darnos la seguridad de que ni él ni ninguno de sus perros guardianes iba tendernos una trampa. Pero Henry enseguida se tensó presionando todavía más el cañón de su pistola contra mi cabeza... y estaba haciéndome daño de verdad.

-Tranquilo...-murmuró intentando calmar la situación-Estoy seguro de que no quieres hacerle ningún daño ¿verdad? Estoy seguro de que en realidad no quieres hacer daño a nadie.

-No lo hagas...-supliqué internamente-no lo hagas, por favor.

-¡No te acerques más!-gruñó- ¡No sabes nada de mí! ¡NADA! ¡NO ME CONOCES!

-¡EL TIEMPO DE NEGOCIACIÓN SE ACABÓ! ¡SUELTA LA PISTOLA!-bramó, todo rastro de comprensión había desaparecido de su rostro en un pestañeo, la poca paciencia que aquel individuo poseía se había esfumado hacía ya mucho-¡PONTE DE RODILLAS Y TIRA EL ARMA AL SUELO! ¡YA!

Las dos siguientes cosas que sentí fueron: en primer lugar, las palabras de mi compañero susurrándome en el oído que huyese, que corriera, que me marchara de allí. En ese momento yo no lo entendí pero Henry sabía exactamente lo que iba a pasar a continuación. Y la segunda , un fuerte latigazo que tiró ligeramente de mí hacia atrás.

En los segundos siguientes me di cuenta de lo que había pasado, los brazos de Henry se habían relajado de golpe y él había caído al suelo instantáneamente.

A penas me dio tiempo a procesar lo que ví, fue como si hubiera ocurrido de la nada, demasiado rápido. El muchacho de la cicatriz había disparado a Henry en la cabeza.

Creo que nunca podré olvidar aquella escena, aquella imagen tan grotesca, tan horrible de él desangrándose en el suelo. Esa imagen iba a perseguirme y quedarse grabada en mi memoria para siempre.

Salí corriendo, eso era lo único que podía hacer. Correr. Huir. Hacer lo que Henry no pudo.

-¡QUE NO ESCAPE! ¡COGEDLA!-gritó Stoker mandando a varios hombres detrás de mí, luego él mismo les siguió-.

Encontré la escotilla de la que antes me había hablado, aquella que se encuentra a un lado del pasillo sur recubierta por un acabado metálico. Era mi billete para salir de aquel lugar y tenía tiempo suficiente como para abrirla y meterme en ella de un salto, Stoker y yo cruzamos una rápida mirada y pudo verme tomar impulso para luego desaparecer en el vacío.

-¡NOO!

Me desplazaba a mucha velocidad, mi espalda a penas rozaba la pared del conducto debido a a la inclinación de éste, todo estaba oscuro, solo sentía el movimiento zarandeándome de un lado a otro y una sensación de humedad, hasta que finalmente la luz comenzó a vislumbrarse al otro lado y entonces comenzó a hacerse cada vez más y más grande.

De repente, me encontré suspendida en la nada, aquella escotilla daba fuera del recinto, sí, pero lo que Henry no me había contado era que había una gran caída hasta llegar al fondo de un lago que se situaba justo debajo.

El aire se me cortó de golpe al mirar al vacío y un cosquilleo me recorrió la espina dorsal antes de caer al agua bruscamente y cerrar los ojos por el impacto.
No estoy segura de lo que sucedió después, puede que perdiese el conocimiento durante un par de segundos. Varias imágenes empezaron a agolparse en mi cabeza, confusas, caóticas, se superponían unas con otras, sin embargo, yo estaba en todas ellas con unas personas que no conocía.



Blandvert2.0

Editado: 10.11.2019

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