Aleación: Memorias de cristal

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Capítulo 7: Castigo inmerecido

En cuanto pude ponerme en pie, me hicieron pasar a una gran sala. Parecía que el aire no era el mismo ahí dentro,cálido, extremadamente cálido y aun así un gran escalofrío me recorrió la espalda y me heló la sangre al escuchar gritos y abucheos.

Jack quitó la venda de mis ojos.

Nada era como me lo había imaginado, estábamos en la parte superior de una gran escalera de madera, y abajo se encontraba toda la gente señalándome, casi todos de una edad similar y con algo más, un odio y furia irrefrenable que estaban dispuestos a descargar sobre mí.

-¡ES ELLA, ES QUIEN HA MATADO A HENRY!-bramó uno-.

-¡Asesina!-gritó otra un poco más cerca-.

-¡ENTREGÁDSELA A LOS ERRANTES! ¡NO MERECE SEGUIR VIVIENDO!

-¡CASTIGADLA! 

Apreté los dientes e intenté contenerme, yo no había matado a Henry, pero lo peor de todo era que así era exactamente como me sentía.

La imagen de él cuando lo dejé atrás era más que castigo suficiente.

-¡SE MERECE UN CASTIGO POR LO QUE HA HECHO!

-¡MATADLA! ¡ARROJADLA A LOS ERRANTES!

Una pequeña cabina, también de madera se aproximaba por unos cables hasta donde nosotros nos encontrábamos. Zia y Jack me hicieron subir en ella y mientras tanto, podía ver al resto de personas siguiendonos con la mirada desde abajo,iluminadas por la luz de los faros de emergencia, moviendose hasta el cubículo escondido en la otra punta.
 

Bajamos de la cabina y abrieron la puerta plateada, pasé junto con ellos dentro del cubículo, a empujones por parte de Zia y después de Jack al percibir que estaba empezando a resistirme.

-¡Sigue caminando!-gritó el chico por primera vez-.

Aquel sitio era francamente impresionante si lo comparaba con la parte exterior. Parecía una gran sala de máquinas, con cables que salían del suelo, de algunas zonas del techo y confluían al fondo, muy similar a los laboratorios de la Cúpula. 

-Ponedla allí, enseguida estoy con ella-dijo un chico de espaldas, señalando la camilla de su izquierda, a penas se giró para mirarme-.

-¡NO!-forcejeé en un ataque de pánico- ¡Dejad que me vaya! ¡DEJADME EN PAZ!

Me llevaron en frente de la camilla y me tumbaron en ella a la fuerza. Jack me mantenía sobre ella mientras Zia me ataba los brazos, los tobillos y la cintura a sus enganches correspondientes.

-¡¿Qué vais a hacer?!-volví a gritar-.

-Cierra... la boca-replicó Zia empujando mi cabeza de nuevo a la camilla-¡Archie, adelante!

El muchacho que antes nos había recibido se acercó a mí con un aparato, y unas gafas en el borde de su camiseta.

Tomó el aparato y lo pegó a mi cuello al tiempo que Jack sujetaba mi frente sin mirarme, parecía... ¿incómodo?

-Solo será un pequeño pinchazo...-logré escuchar de Archie-.

Un impacto metálico se oyó en mi cuello haciendo que instantaneamente mi cuerpo se tensara y se agitara, seguido un gemido de dolor.

-Ya está-murmuró el chico, limpiando la zona y cogiendo las gafas para ponerselas, parecían contener algún tipo de escáner- Vale, el dispositivo funciona y todo parece estar bien. No hay detecciones anómalas en ella.
 

-¿Qué has hecho?-pregunté sorbiendo la nariz, dios mio, debía de parecer un niña-.

-Ponerte un localizador...-suspiró casi sonriendo- ¿a qué no era tan malo como te esperabas?

Archie se irguió recobrando su postura y a continuación Jack sacó la tarjeta maestra de su bolsillo para dársela a él, quién la examinó durante un momento con expresión concentrada.

-¿Algún problema?-replicó Zia con impaciencia-.

-No, para nada. 

-¿Archie, puedo hablar contigo un segundo?-dijo su compañero, Zia hizo un ademán de querer seguirles en la conversación pero en seguida el moreno le detuvo-En privado, Zia.

-Como gustes-sonrió irrirada-.
 

(...)

Narrador omnisciente

Ambos muchachos caminaron hasta el fondo de la habitación, en un rincón fuera de la vista de posibles curiosos.

-¿Qué pasa?-preguntó Archie ligeramente extrañado por su ataque de secretismo-.

-¿Cuánto tiempo crees que tardarás el descifrar la tarjeta?-murmuró Jack comprobando que nadie andaba cerca-.

-La verdad, no tengo ni idea. Empezaré con el programa de cotejo ahora mismo y lo dejaré trabajando hasta que demos con la contraseña para ver lo que hay dentro, pero supongo que llevará un par de días, más o menos como la última vez.

-Me gustaría que cotejaras los numeros de su brazo primero antes de hacerlo con los demás.

-¿Por qué?

Guardó silencio un momento.

-Jack, en serio ¿que pasa?

-Nada. Es solo una corazonada, pero quiero saber que tiene sentido, el número es: siete, cuatro, uno, ocho cero.

-Mientes fatal. Pero esta bien, tampoco tienes por que contarmelo si no necesito saberlo-señando a Blue con la cabeza- Dime, ¿que vais a hacer con ella? 

-No lo sé-suspiró-.

-Mucha gente quiere que pague ahí abajo.

-Nadie la tocará-replicó molesto- Mientras mi puesto de lider esté ocupado, no permitiré que vuelva a haber ninguna ejecución en este lugar. 

-Quieren su cabeza, eso es un hecho. Se ha corrido la noticia de que Henry ha muerto por su culpa.

-¿Y tú? ¿Qué piensas tú? Ya la has visto, ¿de verdad crees que pudo hacerlo? Necesito tu opinión.

-Creo que si pretendes encerrarla en la celda de castigo, no me sorprendería que mañana por la mañana apareciese casi muerta y... creo que si de verdad está fingiendo y trabaja para la Cúpula, lo está haciendo demasiado bien.

Mírala, está aterrorizada, tal y como estábamos nosotros cuando llegamos. Así que si estás preguntándome eso, no. No creo que matara a Henry y no creo que sea justa una ejecución, al menos no hasta que no sepamos más.

-Eso era lo pensaba.

-¿Y cuál es el plan?-preguntó cruzándose de brazos-¿Qué vas a hacer?

-No podemos hacer excepciones con nadie, así que, se quedará en la celda de castigo, como todos la primera noche. Y si hace falta, yo mismo haré guardia para prevenir más problemas.



Blandvert2.0

Editado: 10.11.2019

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