Aleación: Memorias de cristal

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Capítulo 13: La caja de Pandora

-Ayer de madrugada recibí una señal de alarma del programa de cotejo-contestó, sentándose en el borde de una de las mesas y cruzándose de brazos- había dos coincidencias con las dos claves.

-A ver si adivino, Blue abrió una de ellas-ironizó soltando una pequeña carcajada, Archie asintió-.

-Parcialmente, si. Hay una zona que está encriptada y no puedo acceder a ella si no es con la contraseña, y me refiero a la contraseña de verdad, esta vez no puedo hacer trampas.

Seis dígitos, no es ningún numero de ningún tatuaje.

-¿Quién fue la segunda coincidencia?-preguntó Jonathan por primera vez-.

-Yo-contestó Jack, todas las miradas se clavaron inmediatamente en él-.

-¿Cómo?

-No tiene sentido ¿por qué la Cúpula se ha tomado tantas molestias solo para que recibamos esto?

-No nos lo manda a nosotros, Jonathan -rió Zia mirando de forma acusatoria a la muchacha-Se lo manda a ella. Solo a ella.

-No empecemos a imaginarnos cosas-repuso-.

-¿Imaginarnos cosas?-replicó la de pelo corto acercándose lentamente a Jack, apenas había separación entre ellos- Han torturado, asesinado y utilizado a Reese, para enviarle un mensaje a la persona que tienes al lado, de la cual no sabemos absolutamente NADA, por cierto. ¿QUÉ ES LO QUE SE SUPONE QUE NO DEBO IMAGINARME, EH? ¿NO DEBO IMAGINARME QUE TIENE ALGÚN TIPO DE RELACIÓN CON ELLOS?

-Su tatuaje no es el único que ha abierto una clave, y yo no trabajo con ellos ¿verdad?-inquirió sin apartar la vista, apenas había espacio entre ambos rostros y parecía que querían atravesarse con la mirada-.

-Aun así, Jack-contestó Jonathan- estarás de acuerdo conmigo en que es muy poco frecuente que una persona que supuestamente no tiene nada que ver con ellos abra una de las tarjetas maestras y reciba algo así después-me miró-.

Luego Zia se dirigió a mí.

-¿Por qué te menciona la Cúpula? -escupió apretando la mandíbula, yo solo negué y acto seguido me encontré con la cabeza pegada a la mesa de atrás y una de las manos de la rubia en mi cuello-¿¡POR QUÉ TE MENCIONA!? ¡HABLA!

-¡ZIA! -exclamó Jack, Archie le cortó el paso colocando un brazo delante de él, dándole a entender que por el momento no debería interferir-.

-¡NO LO SÉ! -grité con rabia agarrando su brazo-.

-¿¡QUIÉN DIABLOS ERES!?-rugió de nuevo la chica-.

-¡QUÍTAME LAS MANOS DE ENCIMA! -gruñí, ella hizo caso omiso y continuó sin moverse, yo estaba harta de aquello, la golpeé con la cabeza y conseguí deshacerme de su agarre, mientras maldecía entre dientes un par de pasos atrás-.

Me miró con furia cubriéndose la nariz, ahora sí que iba a arder Troya.

En ese mismo instante Jack sujetó su antebrazo antes de que se acercara más a mí para arremeter.

-Ni se te ocurra. ¿Me oyes? Ni se te ocurra volver a tocarla.

-¿Entonces, qué? ¿Esperamos a que nos atrapen y nos maten uno a uno, solo por ella?-protestó, cínica- ¡Primero Henry, ahora Reese! ¿¡Cuántos más hacen falta, para que te des cuenta de que hay que deshacerse de ella!

-Escucha-replicó al notar la negativa de su compañera de querer cambiar de parecer- ¡Zia, escúchame bien maldita sea! -Zarandeándola- ¡Si la Cúpula está tan nerviosa como para hacer esto, para mí es razón más que suficiente para evitar que la encuentren!

En las guerras siempre hay víctimas.

-No, solo las hay cuando se toman malas decisiones-suspiró decepcionada librándose de él- y a partir de ahora, si alguien más acaba muerto, va a ser culpa tuya.

La puerta del cubículo se cerró de un golpe seco y un desagradable silencio impregnó el aire de la habitación.

(...)

Stoker se encontraba en la azotea del edificio, solo, fumando un cigarrillo y mirándo a la nada cuando Serena dejó una caja de madera encima de una de las mesas y se colocó a su lado, sacándo una cajetilla.

-¿Tienes fuego?-preguntó seria poniéndose el cigarro en la boca-.

Él solo se limitó a sacar el mechero de su bolsillo y encenderlo.

-Los primeros días de Septiembre son los más negros...-soplando el humo y tomándo una nueva calada- demasiados fantasmas ¿no crees?

-¿Por qué estás aquí, Reign?-le cortó-.

Ella suspiró levemente.

-Todos los años para estas fechas vienes aquí y te fumas un par de cigarrillos, aunque es más que evidente que no soportas el olor.  Simplemente, creo que ya hay la suficiente confianza como para pasar un aniversario del desastre hablando como si no fueramos completos desconocidos.

-Vaya... viniendo de ti es todo un halago.

-No eres el único que ha perdido a alguien, Aaron, pero ya han pasado más de quince años y no pienso pasarme el resto de mi vida añorando a alguien que no va a volver. No me malinterpretes, el homenaje es bonito pero creo que tú tampoco deberías-tomando una nueva calada-.

-Serena. Solo porque follemos de vez en cuando, no significa que puedas  considerarte cercana a mi, ni fingir que somos amigos para darme consejos, y mucho menos  entrometerte en mi vida privada.

Así que, haznos un favor a todos y limítate a experimentar con tus pequeños roedores, que es lo que mejor se te da y deja a los demás seres humanos en paz.

Hizo una pausa.

-Y luego dicen que soy yo la antipática-rio ella apagando el cigarro y dirigiendose a la mesa donde había dejado la caja-.

Quitó los cierres y la abrió con cuidado.

A continuación, sacó lo que parecía la figura de un pequeño pájaro, similar a un gorrión y otra un poco más grande con aspecto de cuervo. No tardó demasiado en encender su sistema y al momento, las dos aves mecánicas comenzaron a comportarse como unas de verdad.

-¿Qué es eso?

-Una alternativa. Ayúdame con el grande.

Serena tomó al gorrión entre sus manos y se dirigió al borde de la azotea, Stoker la imitó siguiendo sus pasos.

Los dos pájaros saltaron de sus manos cuando los sujetaron sobre el vacío, y alzaron el vuelo en dirección hacia el exterior de la barrera.



Blandvert2.0

Editado: 10.11.2019

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