Aleación: Memorias de cristal

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Capítulo 25: "Me importas"

Ambos muchachos se deslizaron a través de la oscuridad envolvente con la sensación de que en cualquier momento podrían encontrar aquello a lo que tanto le temían. A penas se podía ver nada a pesar de la luz de las linternas.

Los túneles, recorridos y bifurcaciones se confundían con facilidad y el terror que Archie le transmitía era más que suficiente para hacerle mantener los ojos bien abiertos. De hecho, casi podía notar la tensión en su espalda y su respiración ahogada.

El eco impedía reconocer de qué parte provenían esos horribles sonidos que hacía que se le erizase el vello de la nuca y le producía un sudor gélido.

Y de la nada, un grito profundo desgarró el silencio.

Se miraron aterrados al reconocer la voz de quién había provenido.

—Es Jack...—consiguió articular el castaño. El corazón de Blue se detuvo, no pudiendo evitar correr hacía donde creía que provenía el sonido, tan rápido como si fuera a ella a quién estuvieran persiguiendo— ¡No, no, no, Blue, espera!

Pero no se detuvo, Archie corrió detrás de ella todo lo rápido que le permitieron sus piernas.

Atravesaron varios pasillos mientras los extraños sonidos no dejaban de seguirlos allá a donde iban. Señal de que aquella carrera jugando a las tinieblas había sido una espantosa idea.

—¡PARA!

Otro grito se precipitó, mucho más fuerte que el anterior.

—¡JACK! —bramó, al parar en seco en frente de una desviación— ¡JACK! ¡JAAAACKKK!

Su compañero llegó justo detrás, sujetándola del brazo con fuerza antes de que ella decidiera volver a desaparecer.

—¿¡ESTÁS LOCA!? —Replicó, zarandeándola— ¿¡EN QUÉ COÑO ES LO QUE ESTABAS PENSANDO!? ¡VAS A HACER QUE NOS MATEN!

Algo había aparecido a un par de metros delante de ellos, justo cuando la luz de las linternas apuntó accidentalmente al fondo de una de las dos bifurcaciones.

—¡BLUE, MÍRAME CUANDO TE HABLO!

—Archie... —dijo sin apartar la vista de dónde la luz de las linternas alumbraba— Mira.

Se volteó, para ver lo que cobriza señalaba.

Parecía un hombre de complexión fuerte, tenía la espalda ancha, y era bastante alto en comparación con ellos dos, con una piel casi tan oscura como el ébano y el pelo del mismo color que ésta.

El castaño soltó a la cobriza, cediéndole su linterna y le indicó que le siguiera, al menos hasta que ambos estuvieron a una distancia prudencial de diez metros, luego continuó solo.

Los ropajes del chico eran prácticamente indistinguibles, estaban desgarrados y algunas partes incluso parecían estar ensangrentadas. Señales de lucha.

—¿Sam?—preguntó , el muchacho acercándose poco a poco a él, la figura subía y bajaba su pecho violentamente pero no se giró hacia ellos en ningún momento— Sam, ¿estás bien?

Otra vez esa sensación de ser observados se acentuó a su alrededor y esta vez estaba acompañada por el sonido de muerte. Sentía aquellas respiraciones que le erizaban la nuca más cerca que nunca.

—Archie, algo no va bien—contestó la chica, respirando irregularmente—Algo no...

"¡No, no, no, no, es uno de ellos! ¡Es un Errante!" gritó la voz de su consciencia

El muchacho sujetó del hombro de la figura que creía ser su compañero, sin embargo se encontró con algo muy diferente cuando éste se decidió a mostrar su rostro, girando sobre sí mismo con unos reflejos casi felinos y agarrando con fuerza el cuello de Archie, quién no tuvo tiempo para hacerse con su arma.

Esa criatura de pesadilla lo miró con sus ojos inyectados en sangre y las pupilas totalmente blanquecinas, rugiendo con rabia. Tenía unas facciones afiladas y ajadas en su rostro lleno de heridas y cicatrices, una piel empalidecida y unas extremidades aguzadas que antes no podían haber percibido.

Blue disparó a la rodilla de la criatura inmediatamente, la cual solo respondió soltando un grave alarido y lanzando a Archie contra una de las paredes bruscamente para después comenzar a arrastrarlo hacia el fondo, mientras ella no dejaba de disparar una y otra vez tratando de liberarlo de sus garras, el cual no había dejado de retorcerse, intentando con todas sus fuerzas escapar.

Y para empeorar aún más la situación, otra de esas cosas había escalado por el techo como una araña, invisible, indetectable, y poco después había caído sobre la cobriza con brutalidad, derribándola de golpe mientras, por el rabillo del ojo, observaba como su compañero desaparecía en la oscuridad entre gritos de terror y ella era incapaz deshacerse del agarre del Errante que intentaba con furia desgarrar su cuello.

—¡ARCHIE!

—¡Vete! ¡VETE DE AQUÍ! ¡CORRE!

Intentó alcanzar el mango de la pistola que a pesar de que la escasa distancia a la que se encontraba, esos pocos centímetros se percibían como kilometros , al mismo tiempo que intentaba contener al Errante con el otro brazo, en vano, pues su adversario era demasiado fuerte y cada vez presionaba más y más sus clavículas, como si pretendiese hundirla en el suelo.

Blue gruñó de dolor al notar como sus huesos comenzaban a crujir bajo su piel, dejó de lado la pistola y comenzó a golpear con toda su rabia la cabeza de la criatura, una, otra y otra vez, ignorando sus escalofriantes rugidos. Y, en el preciso instante en que éste giró la cara en el último golpe, la cobriza fue capaz de hacerse con su arma y apretar el gatillo, impactando en el pecho del Errante y librándose de él por fin con un último golpe seco de sus piernas.

"A la cabeza. Dispara a la cabeza"

Se puso en pie rápido, apuntando a la criatura, que yacía en el suelo, desangrándose, pero aún amenazante y que aún en su agonía intentaba arrastrarse hacia ella entre alaridos.

Ni siquiera lo pensó, antes de que pudiera darse cuenta la bala había atravesado la cabeza del Errante y éste había caido como un peso muerto ante ella.

Tosió un par de veces y tomó una gran bocanada de aire, todavía con el arma en su mano temblorosa. 



Blandvert2.0

Editado: 10.11.2019

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