Aléjate de Mi

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Capítulo 5

Dos meses después del vuelo:

- ¡Cómo que su vuelo no llego?- Elena estaba en la sala con sus hermanos viendo la televisión. Su padre estaba en su estudio junto con su madre, pero sus gritos se escuchaban fuerte y claro- ¿y me puede usted explicar cómo, un adolescente de 16 años, podría hacer eso sin ningún recurso?

Habían pasado dos meses desde que habían visto partir el avión de Max; sin embargo, no sabían nada de él: jamas le escribió a su madre como había prometido; no les envió una postal, como le prometió a Linh; solo se esfumó.

Sus papás no les decían nada a ellos, pero Elena, una noche en que sus padres salieron "a una fiesta en el club", se metió a hurtadillas en el estudio de su padre y descubrió que lo estaban buscando.

Según lo que había leído, el avión que tomó Max no se dirigía a Brasil, si no a Estados Unidos y una vez que llegó a su destino le perdieron el rastro a él y a sus acompañantes.

Max les había dicho que se iría de vacaciones a la casa de los tíos de David, que eran grandes amigos de sus padres, y que el avión los llevaría directamente hasta Río de Janeiro.

Ash, que estaba sentado en la alfombra, a los pies de Elena, la miro con una mezcla de duda y miedo.

- ¿Por qué papá esta gritando otra vez?- los ojos de Ash resplandecieron por el reflejo de la luz que emitia la tv.

Elena subió el volumen, le dió unas cariñosas palmaditas en la cabeza, se puso de pie y salió de la sala. Caminó descalza hasta el estudio de su padre y pegó lo oreja a la puerta, en un infantil intento por espiar.

- Esto no tiene sentido, Megan- la voz de su padre era cansada- Si quería ir a Estados Unidos, ¿por qué no simplemente nos lo menciono? No se lo hubiéramos prohibido.

- Ivar*... Honestamente, ya no sé que pensar - su mamá estaba llorando, quería entrar y abrazarla, pero por obvias razones se contuvo.

- No creo que haya hecho esto por capricho, Max es muy inteligente. Y los tíos de David apoyan la historia de que se quedarian con ellos. No... Aquí hay algo más...

Elena se alejó abruptamente, regresó a la sala y miró el reloj. Casi eran las diez. Era viernes así que no tenia que preocuparse de nada, pero los ojos de sus hermanos necesitaban descansar, al igual que la mente de ella.

- Linh, Ash, hora de ir a la cama- dijo amablemente mientras cogía el control y apagaba la televisión.

Sus hermanitos obedecieron, subieron las escaleras y acataron todo lo que les pidió Elena. Luego de arropar a sus hermanos, se hecho a dormir.

                                                                                   ***

Había mirado el techo durante cuatro horas, su mente no dejaba de dar vueltas. Max. No dejaba de pensar en él. ¿En dónde rayos estás?, ¿en que diantres pensabas al engañarnos a todos?¿al engañarme a mí? Cerró los ojos y se cubrió momentáneamente la cara con las manos. Se quitó las sábanas y salió de la cama.

Con el mayor sigilo que pudo salió de su habitación y entró a la de Max, sus ojos estaban muy cansados pero su mente no la dejaba en paz. Cerró la puerta tras de si.

A tientas caminó en la oscuridad y se hechó en la cama de su hermano, abrazó su almoada. Max, Max, Max...

Las lágrimas se hicieron presentes antes de lo esperado. Lloró en silencio, en la oscuridad, sóla.

                                                                                    ***

Estaba parada en medio de una jungla, sus pies descalzos estaban embadurnados de lodo, llovía y el viento revolvía su cabello. Había una serpiente apoyada perezosamente en la rama más cercana. Elena y la serpiente se miraban, ninguna se movía.

Parecía que se habían mirado durante una eternidad hasta que el reptil hizo el primer movimiento: se impulsó y su largo cuerpo se encontró con el suelo, serpenteó un metro a delante de Elena y subió por la pierna de un muchacho.

El chico estaba descalzo, igual que Elena, su cabello castaño era revolvido por el viento y tenia unos ojos... No eran humanos.

Su ojo izquierdo parecía el de un gato y el derecho, el de un cocodrilo.

Se acerco a Elena lentamente, la chica tenia la sensación de conocerlo...

Era...

Max

- ¡¡AHHHH!!- Elena se despertó gritando, la puerta se abrió de golpe, dejando ver a sus padres y sus hermanos, quienes se frotaban los ojos.

- ¿Qué rayos haces en el cuarto de tu hermano?- la resondró su padre, ya ni era el papá cariñoso que Elena recordaba desde que Max desapareció.

- Yo... No podía dormir así que vine...

- ¿Y como tu no podías dormir despiertas a los demás ?- dijo su padre recalcando el "tu" y "demás".

- Pero...

- ¡Sal de ahí inmediatamente y vete a tu cuarto!

Elena saltó de la cama y salió corriendo de la habitación.

- Megan, ¿tienes la llave del cuarto de Max?

- Ahhh... Sí, la guarde en el primer cajón - dijo señalando una mesa de noche.

Ivar abrió el cajoncito y sacó la llave, todos salieron de la habitación, Elena se asomó desde su puerta y pudo ver como su padre cerraba el cuarto de su hermano.

- Niños regresen a su cuarto, es hora se dormir - dijo amablemente su madre.

Cuando su padre se dio la vuelta para irse se encontró con la mirada de Elena.Ella lo miro directo a los ojos y pudo ver que el padre dulce y amoroso que alguna vez tuvo ya no volvería.



Kassandra Paz

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En el texto hay: insesto, lugares en la vida real, gemelos

Editado: 22.09.2019

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