Alguien más

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Capítulo 2

Dylan llegó a casa y su esposa lo esperaba como siempre, sonriente y bien vestida. Su largo cabello dorado siempre estaba intacto incluso cuando se iba a la cama y eso a Dylan le encantaba porque era una de sus partes de favoritas aunque cada día dejaba de verla un poco más.

Cenaron como cualquier pareja sin hijos, conversaron como dos profesionales y se fueron a dormir como dos grandes hipócritas después de hacer el amor.

Gisselle, tenía ahora una nueva rutina de hace dos meses.

Revisar los correos de su marido y leer el historial del chat. Esperó que Dylan se quedara en un profundo sueño y se escabulló hasta el despacho, la contraseña seguía siendo la misma, pero cada vez que la escribía se sentía igual.

Traicionada.

Dylan: ¡Ya no soporto más!

Candice: ¿Qué sucede, bombón?

Dylan: Cada día es más difícil verla a la cara. Todos los días me recibe con una sonrisa, se ha cambiado el corte de cabello y además su perfume no es el mismo. ¡Algo no está bien!

Candice: Quizás encontró a alguien más. ¡A quién le importa!

Dylan: ¡A mí me importa, soy su marido!

Candice: ¡¿La amas?! ¡Es por eso que has estado toda la mañana callado! ¡Maldito, imbécil!

Dylan: ¡Candice, no me toques los huevos en estos momentos!

Candice: ¡Vete a la mierda!

A Gisselle le provocó una risa de malvada que hasta se tuvo que cubrir la boca. Ya leer el romance que tenía su marido y su secretaria no la hacían llorar, había dejado de hacerlo hace un mes y cada vez estaba más decidida a salvar su matrimonio. Sabía perfectamente que su marido la amaba, solamente era cuestión de tiempo para darse cuenta que estaba confundido, aburrido, cansado de la rutina y el doloroso resultado que arrojaba la prueba de embarazo.

Pero este mes iba a ser diferente, Gisselle estaba embarazada, pero no encontraba la manera de decírselo, quería acabar primero con ese romance y abrirle los ojos a su marido. Desde que descubrió que la engañaba con Candice, decidió ir al día siguiente, al peluquero, al gimnasio aunque no lo necesitara. A comprar lencería nueva y por último el supermercado para preparar una cena romántica y especial para ella y su marido.

Esa noche Dylan llegó cansado, pero cuando vio que su amada Gisselle esperaba por el en lencería color negro y además una cena a la luz de las velas, Dylan dejó caer su maletín y decidió ir por el postre primero.

Al principio Gisselle quería matarlo, era un maldito bastardo por haberle engañado ya siete meses y contando. Pero entre más leía esas dolorosas y a veces sucias conversaciones, más era la fortaleza para salvar su hogar, y su sueño.

Gisselle apagó el ordenador como de costumbre, pero al momento de hacerlo recibió un último correo electrónico. Puso los ojos en blanco y suspiró porque ya se imaginaba lo que Candice tenía que decir o enseñar. Ya Gisselle conocía cada parte y ángulo del cuerpo de Candice por las fotografías que ésta enviaba más de una vez al día desde su ordenador a Dylan y no era de extrañarse que recibiera una a última hora del día después de su pelea.

Para: Dylan Russell

De: Candice Love

Espero que tu promesa se cumpla esta vez.

No confío lo suficiente en ti, por lo tanto te daré un empujón.

Candice Love.

Asistente de Gerente General.

Infinity Inc.

Ésas últimas palabras fueron para Gisselle como una daga en el corazón. ¿A qué se estaba refirieron con esa promesa? Era ahora o nunca, Dylan tenía que saber su embarazo y si Candice tenía el plan perfecto.

Gisselle también.

...

A la noche siguiente Dylan y su esposa Gisselle, se encontraban en casa de los padres de Dylan, era una cena importante para todos, ya que los Russell estaban cumpliendo su cuadragésimo aniversario. No solamente iba a ser una celebración, sino una noche llena de noticias y de perdón.

No es que a Gisselle no le importara la infidelidad de Dylan, éste era tan estúpido que ni siquiera se daba cuenta que su esposa no solamente sabía de su amorío con Candice, sino que también, desde el momento en que Gisselle se dio cuenta de su embarazo dos semanas atrás, le había prometido a su bebé perdonar a su padre siempre y cuando éste volviera a luchar no sólo por su amor, sino su confianza, aquella misma que había traicionado por haber caído en la rutina de ser solamente ellos y haber confundido cansancio con aburrimiento.

No le iba a ser nada fácil el trabajo, pero lo intentaría por el hijo que estaba en camino.

—Tengo algo que decirles, familia—Empezó Dylan. Su traje de tres piezas, hacía que luciera más atractivo que nunca según Gisselle, o era la desesperación por sentirlo cada día más suyo.



Kris Buendia

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En el texto hay: adulterio, amor, drama

Editado: 04.09.2018

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