Alice © // Todos Vamos A Algún Lugar. //

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PROLOGO

 

Sabía que ella venía tras de mí, cuando se oía a lo lejos aquel sonido. Ese campaneo que resulta incluso irritante si lo escuchas más de dos veces. 

Para mi era como el llamado de un ángel, porque sabía que si volteaba la vería a ella. 

Alice coleccionaba llaveros de los lugares a donde iba con sus padres, y los colgaba a plena visa, para que todo mundo viera cuando agregaba otro a su colección. 

Amaba la compañía. Cada día en los recreos la podías observar rodeada de personas, que le hacian preguntas, sin escuchar del todo lo que decía. Ella no dejaba de hacer aquella risa tonta y adorable, que encajaba tan bien. 

Todo el mundo quería ser su amigo o sentarse con ella en la cafetería, era justo ese tipo de chica. 

Aquella en la que pensabas todo el año, para por fin tomar el coraje de invitarla al baile.

Uno no imaginaría que si ella desapareciera, todo el mundo seguiría con sus vidas como si nunca hubiera estado allí. Como si nunca hubieran escuchado aquel campaneo insoportable y se hubieran girado solo para verle. 

Quizá, estaba más sola de lo que parecía. Tal vez tan solo se dió cuenta y huyó fuera de la farsa y el engaño. 

A nadie parecía preocuparle ya no verla en clase, en el patio del colegio o en el café de Pitt al que ibamos todas las tardes después del colegio.

Todavía no entiendo como nos hicimos amigos, o como entraron en la ecuación también Nora y Miguel. Pero pareciamos ser los únicos que notabamos su ausencia. 

La policía no tenía noticias y el rastrillaje no había dado frutos. Y un día se transformó en una semana. La justicia y sus padres se habían dado por vencidos, pero ella nos tenía a nosotros. Tres personas sin nada en común más que ella , y solo eso era necesario para pensar igual. 

Haríamos cualquier cosa para encontrarla. Aunque tuviéramos que recorrer cada pequeño rincón de Nueva Orleans. 

 



GiirlGreen

Editado: 26.06.2019

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