Alma Endemoniada

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Prólogo

Corro por los pasillos del Empire State tratando de escapar, pero cuando miro atrás encuentro a Morningstar con una mirada asesina que mataría a cualquier simple mundano. La alfombra debajo empieza a ser jalada así que salto y grito por el único amigo demonio con quien siempre puedo contar.

—¡ANZU! —Grito.

Las alas de murciélago crecen en mi espalda después de mucho dolor; empiezo a sentirme mareado, tal vez por toda la sangre que he perdido, pero no puedo dejar que tome el control. Sólo no puedo. Por lo que vuelo cuál mosca agonizante al otro lado del pasillo, donde ya no hay alfombra. Sin embargo, cuando volteo ha tomado la forma de una serpiente, pasó saliva antes de abrir la puerta a un lado y corro por las escaleras hacia arriba.

Cuando abro la puerta todo lo que puedo ver es la ciudad en la que siempre he vivido. La ciudad que me trajo a la vida y ha estado conmigo desde entonces. ¡¿Como demonios está pasando esto?! Pienso y continuo subiendo hasta la mera punta del Empire State. Las sirenas se escuchan por todo el lugar, está completamente rodeado por la policía—estoy bastante seguro de que la mayoría son de la Organización, como el Búho—, también hay personas saliendo del edificio, unas asustadas de muerte y otras, la mayoría, tratando de entender su reciente reposicionamiento de país.

Morningstar sale al techo. Lo observo por un momento y luego volteo a mi traje, está completamente destrozado; sangro por todos lados y mi cuerpo entero duele. Siento las alas de Anzu desaparecer mientras el báculo brilla hasta que las puertas se cierran y me quedo sólo con mi anillo y el traje. Morningstar sonríe antes de hablar. Coloco mi mano derecha en mi bolsillo, necesito un demonio justo ahora...

—No funcionará... —Dice Morningstar. Salta desde donde está y me agarra por el cuello. Entonces comenzamos a elevarnos del Empire State hasta que estamos a unos trescientos metros por arriba de éste. Morningstar sonríe antes de continuar—. Mi hijo debió ser el siguiente —Insiste—, no tú, un bueno para nada.

—Está abierta... —Digo—. La dimensión Traslúcida —Morningstar abre sus ojos ante la sorpresa—. Perderás... en especial si él despierta —Declaro. Morningstar aprieta su agarre en mi cuello.

—Pero justo ahora eres tú y la organización quienes pierden... —Dice abriendo su mano.

Y comienzo a caer.



Alex Scrivenor

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En el texto hay: muerte, demonios, sangre

Editado: 19.08.2019

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