Almas: Animarum

Tamaño de fuente: - +

Capitán

_ Así que tú serás mi competencia. –Dice Elio con tono burlón- Al menos sé que será justa.

_ Te prometo no ser muy duro contigo. –Regreso la burla y él sonríe con ironía-

Elio era uno de los soldados que prometía mucho y poseía una reputación intachable, también había sido el primer y único enamoramiento que tuve. La primera vez que lo vi en las prácticas lucia imponente y muy seguro. Era la primera vez que veía a alguien de cabello rubio, la mayoría en el reino lo tenían en distintos tonos de negro, por lo que el suyo destacaba muchísimo, y sus ojos grises siempre brillaban con humor.

El día que me convertí en el capitán de la guardia real, fue a la vez el mejor día y el peor… o eso pensé entonces.

Estaba muy ansioso por finalmente medir mis habilidades con él pero nunca llego. Me informaron que él y dos soldados de su grupo fueron acusados de traición, el castigo para ese acto es la muerte, pero ellos habían conseguido escapar sin que nadie lo notara. Luego me otorgaron el más grande honor para un soldado volviéndome el gran Capitán de la guardia real, un reconocimiento que realmente nunca creí merecer, pues estaba convencido de que en aquel entonces, si Elio no era capaz de derrotarme por su propia capacidad, me habría dejado derrotar, simplemente consideraba la idea de hacerle daño algo imperdonable.

Era mi deber y privilegio, como primer mandato real, capturar y castigar a los traidores, pero nunca los encontramos, no mucho después se dio a conocer que habían muerto a manos de los espectros cuando intentaban dominarlos… pero aquí estaba hoy, manteniéndome en el suelo mientras alguien me da un golpe, con la fuerza suficiente para sacudirme de ida y vuelta a la inconciencia. Supongo que realmente fue un traidor, aún lo es, pero al menos está vivo.

_ Pero te conoce. –Susurraba una voz con acusación- ¿No creíste que deberíamos saberlo?

_ No sé qué decirte Brian. –Le responden- Solo recuerdo hablar con él unas pocas veces y ninguna con demasiada importancia.

_ Podrían no susurrar. –Pido con un quejido- la cabeza está matándome.

_ Veo que estas bien. –Habla una tercera voz-

Me tienen atado en una silla, con las manos en la espalda y los ojos vendados todo lo que puedo hacer es estar ahí y escucharlos.

_ ¿Cómo es que lo conoces? –Interroga la misma voz acusadora-

_ ¿Por qué te lo diría? –Respondo igualando su tono- Secuestrar a alguien no es la mejor forma de ganarse su amistad.

_ Es cierto. –Su voz se escucha cerca y sus manos en mis rodillas me dicen que esta acuclillado- pero merezco saber cómo es que pareces conocerme tan bien.

_ No lo hago. –El alivio de que sea verdad supera mi molestia por permitir el secuestro- no realmente, pero sé quién eres.

_ ¿Y quién sería? –Continúa con tono suave moviéndose solo un poco más cerca de mí-

_ ¿Intentas seducirme? –Pregunto curioso-

_ ¿Funciona? –Me devuelve la pregunta con el mismo tono burlón que le recuerdo-

_ Tal vez. –Me remuevo repentinamente incómodo y decido cambiar el tema- La verdad es que te conozco de los entrenamientos, íbamos a competir por la capitanía.

_ Recuerdo eso. –Responde sin alejarse- Pero no explica porque me recuerdas.

_ Tengo muy buena memoria. –Sus manos suben apenas por mis muslos y trago intentando mantener la calma-

_ No me lo creo. –Alega la misma molesta voz recordándome que no somos los únicos- Por tan buena que sea tu memoria no tendrías por qué recordarlo tan claramente como para reconocerlo con tan solo un vistazo.

_ Estoy de acuerdo. –Agrega la tercera voz-

_ Responde Capitán. –La forma en que dice “capitán” remueve emociones que no creí recuperar nunca-

_ ¿La verdad? –Balbuceo mientras sus manos suben un poco más-

_ La verdad. –Pide susurrante-

_ Me gustabas. –Respondo con voz insegura- Me gustabas tanto como para memorizar cada detalle de tu rostro, por eso cuando el rey informo de tu muerte yo…

_ ¡Espera! ¿¡Qué!? –Inquiere y repentinamente la venda es arrancada de mis ojos- ¡Obviamente no estoy muerto!

_ Obviamente- Murmuro mientras mi vista se aclara- Pero eso fue lo que se nos dijo.

_ Y nunca lo cuestionaste. –Afirma con enojo- A pesar de lo que dices, nunca cuestionaste sus palabras.



Jesse

#4263 en Fantasía
#1809 en Personajes sobrenaturales
#5315 en Otros
#743 en Aventura

En el texto hay: hxh haren

Editado: 10.04.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar