Almas antiguas

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Capítulo 11: En el infierno. Parte 2

—¿Qué ha pasado? ¿Por qué parece que corriste una maratón? —preguntó Lola mientras recuperaba el aliento.

 

—¿Te encuentras bien? —esta vez fue Jess la que indagó.

 

—No, necesito hablar con Sam.

 

—¿Estás segura... después de lo de anoche?, ¡¿Tienes sangre en tu labio?!

 

—¡¿Qué ha pasado anoche?! —curioseó Jessica.

 

La ignoré mientras marcaba el numero de Sam para oír su contestadora una, dos y cien veces.

 

—Sam si escuchas este mensaje me importa una mierda si quieres o no hablar conmigo, necesito que me devuelvas la llamada ahora mismo—exclamé frente a la mirada atónita de ambas.

 

—¡Maldita sea Sam, casi me matan ahí fuera! ¿Dónde estás? ¡Llámame! —demandé antes de cortar la llamada.

 

—¡¿Qué ha pasado?! —gritó Lola.

 

—¡No lo sé! Me ha golpeado un lunático y me ha revoleado con este cuchillo—dije mostrando el arma.

 

—¡Hay que llamar a la policía!

 

—Háganlo, yo voy a ir al apartamento de Sam, necesito respuestas.

 

—No irás sola, yo voy contigo—advirtió Lola.

 

—Tengo el presentimiento de que algo malo está sucediendo Lola, debes quedarte.

 

—Iré contigo y es mi última palabra.

 

—No puedo discutir ahora, llamaremos a la policía en el camino—dije intentado abrir la puerta que se encontraba completamente trabada.

 

—¿Qué pasa? Déjame a mí—pidió ella haciendo fuerza sin lograr abrirla.

 

—¿Dónde están las llaves? —preguntó Jess.

 

—¡No tiene puestas las llaves, está trabada otra vez! —maldije pateándola.

 

Una explosión ensordecedora se escuchó al otro lado y nos alejamos corriendo de ella.

 

—¿Qué mierda fue eso? —gritó Jessica.

 

—¡Algo explotó, hay que salir de aquí!

 

—Lola llama a la policía, Jess ayúdame. Hay que abrir esta puerta como sea.

 

Un repentino olor a papeles quemados inundó la habitación.

 

—¡Algo se está incendiando del otro lado! —grité cuando el humo comenzó a entrar por debajo de la puerta.

 

—¡Creo que todo se está incendiando hay que salir de aquí! —gritó Jess.

 

—¡No podemos usar la puerta! —vociferó Lola.

 

—¿Ya has llamado a la policía? —grité.

 

—¡No hay señal en los teléfonos Emma!

 

—Hay que saltar—murmuré. Ambas me miraron aterradas.

 

—¡No podemos saltar desde esta altura!

 

—¿Estás loca?

 

—¿Qué prefieren? ¿Huesos rotos o asfixia? —señalé las llamas evidentes detrás de la puerta.

 

Aproveché su silencio y me acerqué a la ventana para observar la caída, esta se cerró frente a mí. Salté para atrás entrando en pánico.

 

—¡¿Qué diablos está pasando?! —grité y hubo una explosión detrás de la cocina.

 

—¡¿Qué ha sido eso?! —lloró Lola. Intentamos extinguir las llamas por todos los medios posibles, era como si algo deseara que no saliéramos vivas de esa habitación. No dejamos de luchar por un segundo a pesar de que el humo nos hacía imposible respirar.

 

—No hay salida—lloró Jess.

 

—Tiene que—tosió Lola— tiene que haber una.

 

Las llamas ascendían y tomaban todo el techo del apartamento acorralándonos sin piedad, sin dejar golpear puertas y ventanas, sin dejarme vencer frente a la falta de oxígeno comencé a pensar en todas las personas que pasaron por mi vida y en como deseaba estar con todos ellos una vez más. El terror se apoderó de mi cuando las piernas de Lola no pudieron aguantarlo y cayó de rodillas en el suelo.

 

—Lola ponte esto en la boca—tosí—intenta respirar, ya vendrá alguien.

 

—No puedo—dijo con sus ojos llenos de lagrimas y en los míos se vio reflejado su dolor.

 

—¡Cuidado! —gritó Jess y alcancé a mirarla antes de caer y sentir todo mi cuerpo aplastado.

 

Mi cabeza dio fuertemente contra el piso, haciendo que el golpe que había recibido contra aquel árbol sólo unas horas antes se sienta como un suave roce. Mis ojos se abrían muy lentamente sin poder identificar nada de lo que los rodeaba, lo único que me recordaba que seguíamos atrapadas eran mi garganta ardiendo y mis pulmones sintiéndose vacíos.



FBMartin

Editado: 14.07.2019

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