Alpha Ashton ©

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Capítulo 4

Frunzo el ceño mientras busco lo qué me hace falta para tener el conjunto del traje completo , el traje que visto ahora es de color gris pero al no encontrar la corbata de éste me hace pensar en la posibilidad de cambiarme rápido a otro traje —Quizás el negro — pienso. O quizás puedo dejarme los primeros botones sin abotonar y lucir un poco más rebelde al mostrar más los tatuajes de mi cuello. 

—Papá — doy medía vuelta al escuchar a Sky llamarme tras de mi, al hacerlo la veo tener en sus manos la corbata qué busco —No buscaste en la caja correcta papá.

Sonrió al verla con su cabello alborotado apuntando a todas direcciones y con claras ganas de seguir durmiendo ; salimos del cuarto de nuestra ropa para así estar nuevamente en mi habitación en dónde Sky me da la corbata —Tienes muchas juntas hoy —dice en afirmación y no en pregunta.

—Sí bebe, expansión de la firma es inevitable — le contesto lo que creó puede comprender —Pero cómo prometí dejaré a Jorge encargarse.

Una sonrisa se forma en el rostro del mi hija al escucharme ya qué éso significa qué yo no tendre qué estar presente en todas las juntas y así podré pasar más tiempo con ella; —Sky qué dices, me pongo la corbata o sin ella — digo en su dirección . Ella me da una mirada un poco molesta y no la culpo hemos pasado buscando la corbata por un buen tiempo pero después frunce el ceño pensativa.

—Sin ella pa — me responde.

—Gracias peque — contesto.

Dejo la corbata en la mesita y me acerco al gran espejo de cuerpo completo para luego llevar mis manos a los primeros botones de mi camisa para desabotonarlos y así dejar visible mis tatuajes del cuello. Al hacerlo me doy media vuelta para qué me vea Sky y me de su aprobación de cómo luzco ; sonrió cuándo asiente en aprobación pero me pide arrodillarme para estar a su altura. Al tenerla cara a cara puedo ver el gran parecido que tiene Sky con su madre cómo su pequeña naris ed idéntica a la de Antonella al igual qué su bello y fino rostro, claro excepto los ojos qué son iguales a los míos azules sólo qué un poco mas claros cómo los de su abuela,  es decir,  mi madre Natasha Romanoff. 

—Papá ya terminé de arreglar tu cabello — su voz me saca de mis pensamientos a la vez que por inercia llevo mi mano a mi cabeza; -¿qué me hizo en el cabello? - me pregunto al darle una sonrisa la cuál rápidamente responde de igual manera. 

Me pongo en pié para llevar mi mano a mi espalda qué me duele un poco, quizás por la posición en la que estaba, luego después reacciono en que debo ir a trabajar por lo qué miro mi reloj en mi muñeca, al hacerlo abro los ojos cómo platos de la sorpresa por lo tarde qué es, así sin más, me dirijo a la cama para tomar mi portafolios de cuero negro y me doy medía vuelta hacia la puerta , pero debo detenerme para regresar e inclinar un poco mi cuerpo y así depositar un sonoro beso en l frente de Sky. 

—Té amo hija — digo un poco bajo, pero tan alto para qué me escuche —Iremos éste fín de semana a visitar a mamá, lo prometo por la garrita.

Antes de volver a la puerta entrelazamos nuestros dedos meñiques para qué cerremos la promesa; dejando a mi hija con una gran sonrisa salgo de la habitación rumbo a las gradas y bajar a la segunda planta, al llegar me apresuro para ir a la puerta principal *—Grr —me detengo de caminar abruptamente, un agudo dolor se instala en mi pecho, frunzo el ceño —¿A-acaso ése fué un rugido?— me digo sorprendido, —És imposible él murió ése día — me recierdo.

Extrañado y confundido llego a la puerta para asi tomar el pomo y girarla para luego empujar la puerta —¡Auch! — mascullo al sentir cómo la gran puerta impacta contra mi cabeza por lo qué llevo mi mano libre a mi frente.

Bajo la mano y espero a qué mi vista se aclare —Mía — un potente rugido nace de mi pecho pero qué me veo obligado a resistir y ahogar la necesidad de liberar tal bramido. Frente a mi una pelinegra de orbes azules me ve directamente a los ojos, una mirada tan penetrante qué siento que me atraviesa solo con su mirada —Mentas y vainilla — cierro los ojos al aspirar el exquisito y delicioso aroma que llega a mis fosas nasales. 

—Alp... Señor Ashton el Audi ya está preparado — la voz de Louis tras de ella me saca de mi sorpresa y shock, levanto la mirada de la pelinegra a Louis el me mira entrecerrando los ojos.

—Sí, gracias. 

Rápidamente y sin mirar a los lados paso por entre ellos , y mi subconsciente animal, ósea él,  me hace aspirar otra vez ese aroma .Y al hacerlo me doy cuenta de otra cosa —Es humana — descubro.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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