Alpha Ashton ©

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 11

Paso mis manos por mí pantalón, mis manos están sudando mucho, los nervios me carcomen. Volteo a mis lados dónde puedo ver que muchos están igual que yo, esperando a Ashton — Señor Romanoff — me corrijo mentalmente.

La verdad no sé cómo decirle, llevo mí mano a mí pecho — Eres mí mate, mí lugar es contigo — sólo recordar esas palabras me hacen sentir un cálido calor en mí pecho, un calor familiar qué hace mucho no sentía.

Amada.

O

Querida.

Los sentimientos se arremolinan en mí ser, tan arrasadores y tan míos. — Creó qué podré intentarlo, además sé lo prometí, qué lo pensaría con calma y eso haré.

El sonoro sonido de llantas sobre el suelo nos hace ver hacía la entrada de la mansión, frunzo el ceño al ver tres camionetas cerradas detrás de la camioneta en la que veníamos con Derek, mis ojos se abren en sorpresa y mis labios son surcados por una sonrisa al ver quiénes salen de la camioneta en la que veníamos, la señora Míriam cargando un niño de quizás unos siete años, un señor mayor, creó qué es el esposo de la señora Míriam.

— Louis

Veo salir a Louis de la camioneta observando a todos y a todo el lugar quizás un poco cohibido por ser una manada extraña, sonrió más al verlo cómo protectoramente abraza por la cintura al chico de ojos verdes — Es Harry — susurro, recordando el nombre del mate de Louis.

— ¡Harry! — un grito bastante alto nos hace girar a todos, al darme medía vuelta me sorprendo de ver Blake cómo nuevo abrazado de mi amada Shara.

— Shara, Blake — mascullo trotando hacia ellos, pero, paro abruptamente mi trotar cuándo veo cómo sus rostros se deforman en asombro y... miedo — Qué pasa.

Los veo hacer un asentamiento de cabeza — Ashton — pienso aliviada, con alivió y una felicidad qué desconozco doy medía vuelta por undécima vez, me extraño al ver qué no es él y la pequeña Skylar.

— ¿Por qué han venido? — un escalofrío atraviesa mí espina dorsal al escuchar la voz preocupada de Blake — Quién las llamó.

Al concentrarme mejor logro ver que delante de la señora Michi, dos mujeres altas con unos hombres de traje negro han salido de las demás camionetas, siento un mal presentimiento especialmente por las mujeres, una de ellas la más baja de cabello castaño habla con la señora Míriam mientras la más alta de tez blanca y cabellera negra observa el lugar inquisitivamente.

— Ella es nuestra Luna — un niño de ojos verdes me apunta con su dedito al mirarlo sonríe ampliamente, yo sólo puedo pensar ¿Qué soy qué?

Nuevamente subo la mirada por pasos qué hacen eco en éste lugar, trago fuerte al darme cuenta qué las dos mujeres vienen en mí dirección seguidas de los tipos trajeados, por inercia o quizás por miedo doy un paso hacia atrás.

— Mantente firme Mérida — me doy aliento, mi corazón golpea fuerte por la voz angustiada de Shara. Mis manos tiemblan al tener a las mujeres frente a mí, ellas me ven serias para luego dar un pequeño asentamiento.

— Luna de la manda Colmillo Rojo, ella — mí cuerpo se tensa al escuchar a la castaña mientas apunta con su dedo ligeramente a la pelinegra — Ella es mi esposa Gema Dragovich y yo soy Helen Zaitiëv, beta de la Alfa Elizabeth Dragovich de White.

Abro los ojos sorprendida, paso mí mirada de la castaña a la pelinegra — Dijo esposa — pienso, luego veo a través del hombro de la castaña qué se llama Helen me doy cuenta que todos nos miran expectantes.

— Y en nombre del Alfa Kyle White, hemos venido a brindarle nuestro apoyo a usted Luna y a su esposo el Alfa Ashton Romanoff.

— Ehh — es lo único qué sale de mí mientras ladeo mí cabeza en confusión.

Les quiero preguntar a qué se refiere, pero el fuerte aullido de lobos tras de nosotros alertan a las dos mujeres, pero con las palabras de Blake de qué es Ashton se calman, yo veo en dirección de la espesura del bosque qué colinda con el jardín en espera de Ashton, un Wow sale de mis labios, al ver un gigante lobo de pelaje blanco salir del verde de los arbustos, — Ashton — algo me dice qué ése majestuoso lobo es él. Frunzo el ceño a no ver a Sky con él, nuevamente el miedo se instala en mí ser, ella ha pasado a ser muy especial para mí.

* — Sígueme Mérida.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar