Alpha Ashton ©

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Capítulo 18

Despierto por los rayos de sol qué se filtran por la ventana,  hago el amage de moverme pero un suave agarre me lo impide,  pienso qué es Sky,  pués ella siempre me abraza o tiene una pierna encima de mí,  és... cálido.

— Sky mueve...

— Un ratito más Mérida — todo mí cuerpo se tensa al escuchar la voz de Ashton tras de mí.  Vienen a mí cabeza flashes de la noche anterior,  de mí aceptándo ser su luna,  y el beso.  Luego de éso él me acompañó hasta la habitación dónde antes de qué se retirará de dije qué se quedará conmigo.

— Estás calentita,  sólo cinco minutos más.

Me permito sonreír ante lo último a la vez qué me acurruco más al pecho de Ashton.  Pasan los minutos hasta qué leves ronquidos acompañado de las lentas respiraciones de el hombre tatuado tras de mí, me avisa que está nuevamente dormido.

Poco a poco siento cómo su agarre sé suavisa,  aprovecho para salir de esa jaula de músculos para levantarme,  entrar al baño para darme un merecido baño,  dejando qué la lluvia articial destense y reavive mí cuerpo para un nuevo día.  Al salir busco con la mirada mí bolso,  al encontrarla entro nuevamente al baño para cambiarme;  ya lista salgo más relajada del baño, doy unos cuántos pasos pero me detengo,  doy medía vuelta para admirar al hombre qué aún duerme plácidamente.

— Quién lo diría — susurro para mí misma — Mé estoy enamorando dé él.

Me acerco hasta estar al borde de la cama para contemplarlo mejor,  “él quizás no sea dado cuenta pero lo he observado”,  me gusta lo mucho qué ama y busca estar con Skylar todo el tiempo posible,  me gusta cómo frunce el entrecejo cuándo se concentra,  es gracioso,  o cómo arruga la nariz cuándo percibe aromas nuevo.  Pero lo qué más me gusta de él,  es lo fuerte qué puede llegar a ser,  tanto lo frágil qué és. Lo frío,  reservado y misterioso qué es, es atrayente, pero los pequeños gestos cómo su valentía,  él qué siempre se muestre servicial con toda su gente aunque éste cansado, es admirable y me gusta.

El mé gusta.

Descansa lobito — digo dejando un beso en su frente.

(...)

— ¡Papá,  papá, papá! — escucho la voz acelerada de Sky — Vamos levántate ya es tarde.

Me remuevo intentando buscar el cuerpo de Mérida junto al mío pero en vez de ello encuentro sólo las sábanas heladas,  así qué me abro los ojos al fín — Buenos días princesa — le digo al verla con una gran sonrisa frente a mí,  ella al escucharme frunce él ceño lo cuál me extraña — ¿Qué sucede a pasado algo? — pregunto.

— Eres un dormilón papá,  son las cuatro de la tarde — con sólo escucharla me siento en la cama dirigiendo la mirada a la ventana — Té haz perdido el entrenamiento,  ésa chica Allison es muy fuerte,  derrotó fácilmente a Luke con una onda sónica qué le salió de las manos — anuncia.

Pero yo estoy mucho más sorprendido por lo tarde qué és,  és la primera vez qué duermo tan relajado y agusto,  pero creó qué eso tiene una sola respuesta,  y ella es Mérida. Me levanto para asearme rápidamente para ya estando listo  salir junto a Sky para ir rumbo a mí oficina.

* — ¿Percibes su aroma? — le pregunto a Irwin.

* — No,  al parecer no está cerca — responde,  por lo qué la preocupación me carcome.

Entro a la oficina encontrándome con Luke y Derek — Papá,  iré con Shara y Harry — anuncia soltando mí mano y alejándose rápidamente.

— ¿Han visto a Mérida? — pregunto. Una respuesta negativa es lo qué recibo.

Aúnque estoy preocupado,  entro a la oficina para hablar con los betas sobre el entrenamiento del día de hoy y sobre la aparición de más títeres de tierra y huesos en la frontera, y qué hace una hora tuvimos otro ataque de ésos títeres siente éste el décimo segundo ataqué desde el ataque de Victoria y Amelia.

Al terminar de dar órdenes de los centinelas y vigías para asegurar la seguridad de toda la manada,  sín más salgo de la oficina rumbo al gran patio trasero de la mansión ya qué ése es un buen lugar para buscar con mí olfato el aroma de mí mate.  Con sólo hacerlo logro percibir qué sea a adentrado al bosque por lo qué no pierdo mas tiempo para ir detrás de su rastro,  corro a más no poder.

Luego paro abruptamente sintiendo un vuelco en el estómago al igual qué mí corazón golpea fuerte contra mí pecho por la angustia,  huele a sangre,  sangre de Mérida.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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