Alpha Ashton ©

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Capítulo 20

Juro solemnemente qué mis intenciones no son buenas...  digo son buenas.

— Mé-Mérida — la llamo,  trago grueso — Ven, acá está tú pijama.

— Por el amor a Zeus...  digo la Diosa Luna — susurro con los ojos cómo platos — Estás un poco tomada,  debes dormir.

Cómo puedo tener buenas intenciones sí Mérida,  mí Luna,  está frente a mí sólo con su blusa tapando tapando su parte superior,  bajo la mirada a sus torneadas piernas — Ni siquiera me dí cuenta cuándo sé quito su pantalón — pienso,  siento mi boca seca al verla con sus bragas negras tapando su intimidad — Mérida,  tu-tu pijama — mascullo ofreciéndole la prenda.

— Lobito,  lobito — apreto la pijama con mis dedos tratando qué no pasen a garras por llegar a mís fosas nasales el olor de excitación de Mérida,  siento como mi temperatura corporal comienza a elevarse en respuesta a ése exquisitos aroma — Debes dejarme qué te dé  mis felicitaciones por tu cumpleaños.

— Ya lo hicistes lo recuerdas — me acerco lentamente a ella, mís sentidos se nublan por su presencia  — Recuerdas qué bailamos y hasta apagamos las velas junto a Sky.

Ella sonríe mientras niega,  ella toma la pijama de mis manos para luego lanzarla por alguna parte,  — Quiero un beso — mí ojos se conectan con los suyos,  puedo notar sólo con ver sus pupilas qué tomó mucho alcohol — No quieres besarme lobito.

Mí corazón se acelera al verla hacer un puchero, — Claro que sí,  no sabes cuánto — le digo acercándome a ella y así tomarla de sus hombros — Pero,  quiero qué cada beso y todos los futuros momentos qué pasemos juntos,  los recordemos — la acerco más a mí cuerpos,  el aroma de excitación qué despide su cuerpo baja — Quiero qué cada momento sea especial — ella esconde su rostro en mi cuello.

Mí cuerpo vuelve a tensarse al sentír cómo sus labios húmedos pasan por mí cuello,  frunzo el ceño al sentir cómo deja caer más su peso,  sonrió enternecido al darme cuenta de lo qué acaba de pasar — Estábas muy cansada — con mi brazo izquierdo afianzo mí agarre en sus hombres para luego con mí brazo derecho alzar sus piernas al aire,  así llevando a una muy dormida Mérida a la cama.

Con mucho cuidado la dejo en la cama para después ir por el pantalón de pijama — Cuándo nos casemos,  no dejaré qué tomes una gota de alcohol Mérida.

Pensado en cómo pedirle matrimonio a mí mate y luna,  tomo el pantalón de pijama,  doy medía vuelta para encontrarme con Mérida soltando leves ronquidos — Quiere casarte conmigo — susurro,  tomo la piernas de mí mate para subir por esas largas piernas la prenda,   y cómo ella tiene digamos un cul...  no mejor dicho buenas pompis y aúnque hale fuerte de la pijama no suben a su cintura,  me subo encima de ella con mis rodillas a cada lado de ella para así hacerlo bien — Espero aceptes — digo dándole un rápido beso en su frente.

Al bajarme de ella comienzo a desabotonar su blusa color azul,  — Buenas intenciones — me digo a mí mismo al ver sus senos tapados por su sostén,  tomo la parte superior de la pillama para ponérsela y haciendo malabares lo hago.

Suelto un suspiro — Sí,  ni cuándo nos casemos ni en otro momento de dejaré tomar — digo en voz baja.   Quitar mí ropa para quedar solo en bóxers me acuesto a lado de Mérida.

(...)

Mérida

Siento arcadas,  ya no aguantandolo me levanto del lado de Ashton para salir corriendo al baño,  de un empujón abro la puerta de par en par para luego arrodillarme en frente al inodoro para dejar salir todo de mi estómago,  al terminar siento mí garganta quemar junto a un mal sabor de boca — Ya no vuelvo a tomar — susurro levantándome.

Me veo al espejo para arreglar mí cabello y lavar mí boca,  suspiro ligeramente acomodando mí pijama — Esperen qué, pijama — digo al fijarme en la ropa qué traigo puesta,  en qué momento me cambié. Intento recordar pero sólo concentrarme en hacerlo me da dolor de cabezas. Busco patillas pero no encuentro ni una,  sin más salgo encontrándome a Ashton aun dormido. — Espero yo no allá estado molestándolo en mí estado de la noche de ayer — pienso.

Salgo de la habitación sin hacer ruído alguno para no despertar a Ashton,  camino por el pasillo, paso por las habitaciones en dónde escucho totalmente un silencio total,  éso era de esperarse pués el festejo por el cumpleaños de Ashton fué genial,  primero lo despistado de él por no recordar su propio cumpleaños,  la lluvia de besos y abrazos que le dimos al cumpleañero,  hago un esfuerzo en recordar cómo fue después,  viene a mí el recurdo del baile entre Ashton,  Sky y yo a la vez,  los tres juntos bailando para dar inicio a una gran oleada de parejas bailando en todo el lugar,  luego cómo también los tres nuevamente juntos apagamos las velas del pastel de chocolate.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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