Alpha Ashton ©

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Capítulo 25

— Santa Nutella —  abro los ojos desmesuradamente ante la imagen qué tengo frente a mi.

Creo qué Dios está intentando probarme o quizás sea mí lado pervertida la qué me está obligado a abrir la palma de mí mano, bajo un poco casi tocandolo y asi suspenderla en el aire, midiendo donde dar el golpe o mejor dicho dónde dar la nalgada. Pero cuándo estoy lista me detengo al escuchar los ronquidos de Ashton lo que me recuerda qué él debe de estar cansado y yo sería muy mala si lo despierto y de una manera tan inusual y sádica. Pero por dios, tener así a Ashton dormido boca a bajo y sólo en boxers y el cuál está dándome la imágen descubierta de su muslo, hace qué piense en ello.

— Pero puedo tomarle una foto — saco mí teléfono y busco la aplicación — Sólo un recuerdo.

 

Luego de ello me escabullo de la habitación sigilosamente para no despertar a Ashton pues cómo dije antes debe estar muy cansado. Salgo directo escalones a bajo, frunzo el ceño al ver maletas cerca de puerta principal.

— Mérida — doy medía vuelta tomándome del pecho por el sus qué me ha causado esa inesperada voz, al hacerlo me encuentro a un sonriente Kyle — ¿Cómo té sientes?.

Antes de responder me siento a su lado — Mucho mejor, gracias por darme su energía alfa Kyle y también la lágrima — le contesto, recordando mí conversación con Sky, fué ella quién me contó su acto tan disinteresado y liderazgo qué tuvo conmigo.

— No fué nada, es mí deber cuidar de mí gente — le veo de reojo, preguntándome cómo puede estar tan tranquilo al saber qué sí no encuentran la otra parte de la joya, morirá.

— Y usted cómo se siente — espeto interesada.

— Yo... por el momento bien, aunque no puedo transformarme en lobo, pero bién — tanto él cómo yo levantamos la vista cuándo vemos a su esposa, mí hermano y David entrar hablando entre ellos — No me preocupó mucho sabes, todos mis amigos y mis hijos buscan esa joya y se qué pronto la encontraremos.

Abro los ojos cómo platos al escucharlo — ¿Tienen hijos? — pregunto — Es qué usted es bastante jóven.

Escucho como ríe — Tenemos cuatro hijos — le veo sorprendida — Dakota, Desiré y Kyle jr, son trillizos y tienen veintiséis años y mí pequeño Hunter tiene ocho — él da una mirada burlona ante mi sopresa — Aúnque yo parezca de unos veinte, en relidad tengo cincuenta y cuatro años, Elizabeth tiene siglo y medio.

Mis labios forman una O, paso mí mirada de Kyle a Elizabeth y en realidad parecen jóvenes — Ashton tiene treinta, creó — dirijo mí mirada al escucharlo.

— En relidad treinta y un años — doy un respingo del susto, un Ashton con gotas de agua bajando por su torso es a quién tenemos tras de nosotros, nos ponemos en pié mientras me le quedo viendo sus tatuajes, subo mí mirada a su rostro y me sorprendo verlo qué se a dado cuenta, siento mi rostro arder.

— Es hora Kyle.

Aun cabizbaja tomo del brazo a Kyle para ayudarle a llegar hasta Elizabeth — Recuerden qué cuentan con mí apoyo Ashton, Mérida y... esperen dònde está Skylar — Kyle detiene su hablar por no ver a Skylar junto a nosotros.

- Está dormida - anuncia Ashton.

— Bueno, está bien — toma a la pelinegra junto a él de las manos — Espero volver a vernos, claro en otras circunstancias — Kyle me da la mano para listo hacer lo mismo con mí hermano y Ashton — ¿Cariño no te despediras?.

Elizabeth enarca su ceja inquisitiva — Lo qué dijo mí Kyle.

Y así vemos cómo los alfas qué reinan a los lobo, me les quedo viendo desde el umbral de la puerta cómo son esperados por la rubia llamada Aska y por todos los hombres qué se quedaron por órdenes de Helen y Gema, les miramos hasta qué la sentena de camioneta negras se pierden de nuestras vistas.

De repente siento cómo Ashton me abraza rodeando sus brazos por mis hombros, mí piel se eriza por tu tacto helado y porque me a mojado la espada con su pecho — !Así qué hablando de mí edad ehh! — siento mí rostro arder — No te preocupes preciosa, no soy tan viejo.

Me permito sonreír por cómo me a llamado, nunca lo había hecho, así qué dándome valor me doy medía vuelta aún en sus brazos, nuestras miradas se conectan nuevamente luego de pasar por todo ésto de las brujas. — Té amo Mérida Parks.

Y nuevamente sin esperarmelo me sorprende, mí corazón se acelera alocadamente por sus palabras. Y le beso, no importandome ya las gotas de agua qué bajan por su rostro, unimos nuestros labios en un beso lento y pasionado a la vez.

— Yo-yo también te amo Ashton.

— ¡Hey! — nos separamos del susto, al alejarnos miramos qué se trata de Sky que tiene el ceño fruncido — Y que hay de mí.

Me acerco a ella hasta alzarla en el aire, cargandola - Claro qué te amamos pequeña — Sky sonríe contagiandomos a Ashton y a mí.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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