Alpha Ashton ©

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Epílogo

Un mes después
Santiago - Chile

 

¿Entonces qué haremos?.

— Según él informé, sólo fue un destello de energía — suelta un suspiro al ponerse en pie — También Alex estuvo con ella, éso quiere decir qué el también a percibido él cambio en su hermana.

— Aún así no podemos arremeter contra ella ahora, todo estará bién si el sello qué controla su poder no se rompe.

— ¿Pero y sí sucede? ¿Qué haremos sí su poder se libera?, sería un peligro para nosotros sí también llegase a saber lo de sus padres.

—La respuesta es evidentemente Carlo, debemos asesinarla — el hombre de aspecto hosco se levanta — Esperemos qué ningún suceso qué la afecte emocionalmente la haga perder el control.

 

(...)

Ashton

Llevo mis manos a mis pantalones, por dios creo qué además de tener las manos sudando tengo dos TIC nerviosos, ya qué mí pierna derecha no la dejo de mover y claro la del ojo. Y cómo no estarlo sí hoy me caso, sí me caso con mí amada Mérida.

— Por Hades Ashton, ya cálmate —ni siquiera me inmuto por la repentina aparición de Derek en la habitación en dónde Shara me a confinado con tal de evitar encontrarme con Mérida, claro hasta el altar — Todo saldrá bien, nada mal ocurrirá, pero recuerda está vez nada balbuceos a la hora de contestar.

Por inercia asiento en su dirección, observo cómo el de piel tostada toma la corbata de mí otra mano para hacer el nudo del qué llevo intentando hace medía hora, recordando las palabras de Derek, llega a mí cabeza el día en qué Antonella y no yo nos casamos, y cómo no pude contestar adecuadamente, fué además de incómodo muy vergonzoso. Dije acepto a la vez que negaba, todos hicieron tenían los ojos como platos, pero luego contesté adecuadamente.

* — Éste es un nuevo comienzo Ashton, recuérdalo.

La voz de Irwin inesperadamente me llega a la cabeza, frunzo el ceño, — ¿Qué ocurre? — la pregunta del beta de mí hija me trae a la realidad. Yo sólo niego, Derek entrecierra los ojos para luego hacer un alzamiento de hombros, luego me dice qué para así ponerme la corbata.

— Té vez bién hermano — masculla Derek — Pero creó qué se ve mejor Mérida, ella sí es hermosa, no me explicó cómo no me eligió ella a mí para cansarme ya qué tu eres un torpe.

— Quizás porqué soy su mate Derek — digo enarcando una ceja, le veo sonreír burlón pero no se porqué — ¿Entonces la haz visto?. — no puedo negar qué me siento nervioso, no me imagino cómo estará ella.

— Sí, y créeme te quedarás con la boca abierta al verla — siento como mis nervios desaparecen con tan sólo imaginármela — Se me olvidaba, el vuelo saldrá a las dos de la mañana Ashton ya confirmé con la aerolínea.

Me alejo de él para dirigirme a la ventana, en la cuál puedo ver a todos listos, desde acá puedo ver a Harry junto a Louis, ellos vinieron desde Londres para pode estár con acá, al igual qué Allison y su pareja, y claro a todos mis amigos, sonrió al verlos a todos acá acompañandonos en éste día tan importante para nosotros.

Suspiro profundamente —Vamos, ya estoy listo.

(...)

— Cálmate carajo — doy un respingo al escuhar la voz de Luke tras de mí — Élla vendrá no te preocupes.

No contesto, me llevo las manos a mí cuello sintiendo qué la corbata me ahoga — Maldito Derek, ajusto demasiado el nudo — susurro, al aflojarlo un poco veo más tranquilo él lugar, todos están vestido de gala, algunos sonriendo al charlar mientras otros están con el ceño fruncido, ¿la razón?, fácil, Mérida no ha venido.

Por todos los Dioses, Hades, Odin, Alá, Diosa Luna, quién sea qué mí Mérida no me deje plantado * — Ashton, con un carajo cálmate — el gruñido de mí lobo, me sobresalta un poco pero me hace calmarme, suelto un suspiro.

Está misma noche, nos iremos a Hawaii de Luna de Miel, luego viajaremos a Panamá dónde Shara y Blake nos esperarán, según ellas pasaron ahorrando para ese viaje durante bastante tiempo pero qué las circunstancias hicieron qué ya no pensarán más en ése viaje, ahora podrán ir. Además qué pensámos ir de visita a la Caida del Ángel, en Venezuela.

— Será un gran viaje... — detengo mis pensamientos al escuchar la música, por inercia llevo mí mirada hasta la entrada, espero unos segundos y... ahí está.

Abro los ojos desmesuradamente, siento mí boca seca lo que me obliga a tragar estrepitosamente, — Está hermosa hermano — el susurro de Luke llega hasta mis oídos, asiento impresionado por la bella mujer qué camina de la mano de su hermano hacia mí — Cuidado la baba.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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