Alpha Ashton ©

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Capítulo 6 (T—II)

— ¡Ohh! — siseo — Eres la mejor Mérida,  ¡dios! tienes un gran don con las manos.

Bajo mí mirada para así ver a Mérida dándome un grandioso masaje en los piés,  ella me sonríe amablemente, gesto qué le devuelvo agradecido de qué haya aceptado darme éste mansaje qué tanto he necesitado.  Y es qué durante éstos dos días he entrenado junto a ella durante las mañanas y en las tardes voy junto a Louis y Derek a dar una ronda por los límites de nuestro territorio,  y eso es bastante cansado.

— No lo digas de esa manera Ashton — frunzo el ceño al escucharle — Haces qué parezca qué estoy haciendo otra cosa.

— Lo siento amor no fué mí intención — le respondo volviendo a recostar mí cabeza.

No creo qué nuestras lectoras sean mal pensadas. Cof-cof”.

Ya sintiéndome mejor y relajado,  en un rápido movimiento me siento en la cama a la vez qué entiendo mis manos para tomarla de sus hombros y jalarla hacía mí,  quedando ella encima de mí. Sus piernas alrededor de mí cinturas y sus rodillas a cada lado de mí cuerpo;  sin pensarlo dos veces comienzo a impartir húmedos besos en su cuello,  ante mis caricias en sus piernas y glúteos Mérida ríe por las cosquillas qué le causa mis traviesos dedos.

— Ashton — sonrió satisfecho a la vez qué beso su pecho,  su tono voz me indica qué la estoy exitando — No-no podemos,  no ahora.

Al recordar lo qué debo hacer me hace parar mis besos y caricias —  Ya había olvidado lo qué me pidió Samantha y Ashton — hablo en bajo tono — siento cómo Mérida me toma de cada lado de mí rostro.

— Yo debo ir por Asher — me dice para darme un fugaz beso en los labios — Debe de tener hambre.

— Bién, pero hoy me toca postre — le propongo.

(...)

Mérida

Lentamente dejo el cuerpo de Asher en la cuna,  al hacerlo le contemplo desde desde arriba,  al verlo bién puedo observar qué mí hijo es hermoso,  con sus largas pestañas,  sus regordetas mejillas sonrojadas,  y claro,  debejo de sus párpados los más hermosos ojos azules,  qué quizás son más azules que los de Ashton.  Y como olvidar su tamaño,  está más de decir qué Asher es mucho más grande qué bebes de su edad,  dice Ashton qué es normal por ser hijo de un alfa.

— Mamá — la voz tras de mí llama mí atención.

Doy media vuelta encontrándome con Sky,  ella es quién se hace cargo de su hermanito cuándo Ashton y yo entrenamos.  — ¿Cuídalo bién? — me acerco hasta ella para abrazarla contra mí pecho, Sky a estado bastante preocupada desde qué saben que los cazadores vienen por mí — Cuándo todo esto acabe,  todo volverá a la normalidad ya verás.

— Mamá pue-puedes — la alejo de mí cuerpo,  para verla al rostro — Prométeme qué no intentarás ponerte en peligro cuándo ésos cazadores lleguen.

— Está bién,  lo intentaré — le respondo.

Dejo un beso en la frente de Sky,  le digo qué la amo para así salir de la habitación para comenzar a caminar por el pasillo a los escalones qué al bajarlos llego a la primera planta,  y así salir por la puert a trasera qué me lleva al sector dónde estamos entrenando,  a lo lejos veo al hermano del alfa Kyle,  me acerco hasta él a pasos lentos a la vez qué pienso en la posibilidad de qué ocurra algo parecido a la vez qué nos enfrentamos contra la Nigromante,  espero qué no,  no quiero volver a ver a Ashton herido.

— ¡Hey Ashton! — le saludo al castaño,  al verlo bién en lo se parece mucho a su hermano Kyle — ¿Comenzamos?.

El asiente en afirmación — Bién,  mí hermano me dijo qué estuvieron entrenando el enviar de un punto a otro objetos cómo lápices,  juguetes y hasta algunas piedras,  ¿no es así? — le escucho recordado ésos duros entrenamientos con su hermano,  en respuesta a su pregunto respondo qué sí  — Hoy intentaremos algo más complejo y difícil.

Trago grueso al escucharle, el transportar o teletransportar un objeto conlleva el gasto brusco de gran energía,  pero sabiendo qué terminaré exhausta asiento con determinación.  — Estoy lista,  qué será esta vez.

— Un perro — sus palabras de desconciertan,  pensé qué sería una mesa o algo parecido — Cómo tenemos qué sacar su verdadero poder,  está vez intentarás transportar a éste Pastor Alemán, es decir,  está vez será con un compuesto organico vivo.

Y así inicio mí entrenamiento con Ashton White,  paso unos diez minutos concentrandome y otras veinte minutos dirigiendo mis palmas de las manos al perro llamado Scott,  al ver al animalito,  lo único qué viene a mí cabeza es qué Scotty es el perro de Derek,  lo cuál significa que tengo qué hacerlo bién para no lastimar a su mascota — Vamos Mérida,  tu puedes — hago una mueca de disgusto al escuchar a Ashton White animarme, no es qué no lo necesite pero el qué lo éste haciendo significa qué me estoy tardando mucho tiempo — Vamos Mérida,  recorda qué eres la Luna de está manada y tienes qué protegerlos a todos y a tu família.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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