Alpha Ashton ©

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Capítulo 9 (T—II)

Le sigo con la mira,  es rápido pero creo qué podre hacerlo,  entrecierro los ojos cuándo por alguna razón sea a detenido —  Es mí oportunidad — pienso.  Inspiro aire llenando mis pulmones para sacarlo por la boca como un suspiro,  ya al tranquilizar mí ritmo respiratorio y cardíaco,  apunto directo a la cabeza.

Apretó el gatillo,  ante mis ojos la cabeza del cazador queda hueca,  mí asombro es total por la escena,  el sordo y fuerte sonido del disparo me deja un sumbido en los oídos qué me molesta,  al analizar lo qué he hecho,  me recuerdo que ellos vienen por mí,  así con el pensamiento de seguir luchando,  volteo la mirada a Asher quién está dormido en las mantas qué le he puesto,  en momentos cómo éstos agradezco qué tenga un sueño pesado y profundo,  tanto así qué no lo molestan los fuertes sonidos.


Pego mí espalda a la pared con las manos temblamdome,  ya hace cuatro minutos  qué han aparecido un sin número de cazadores desde el frente,  en solo esos minutos he presenciando la estrategia de la qué no me quisieron dar a conocer,  quizás porqué por ahora mí única prioridad es Asher.  Repentinamente cuándo aparecieron los cazadores con algunas armas extrañas,  de las ventanas salieron los demás lobos de la manada,  lo cuál es bueno,  porqué existe la posibilidad de qué hayan ayudado a las personas resguardadas en dónde está el incendio.

* — ¿¡Mérida!? — hago una mueca de dolor por el grito en mí cabeza,  es Derek — ¿Me escuchas?.

— Que sucede Derek — levanto la cabeza para ver a Asher quién sigue durmiendo — ¿Dónde está Ashton y Sky?.

* — Ayúdanos Mérida,  son muy ágiles.

— ¿Pero como?, No puedo,  estoy con Asher.

* — Quién mató al cazador de un disparo, ¿fuiste tú,  no? — rápidamente le contesto con un sí — Bién hazlo otra vez,  vamos Mérida,  te necesitamos.

“Té necesitamos”,  esa palabra me ha sorprendido,  siempre me he sentido qué no puedo ayudar a nadie más qué no sea a mí esposo,  mí hija y mí pequeño Asher.  Pero núnca pensé qué los demás integrantes de la manada pedirán mí ayuda,  pero analizando bien,  es mí deber también,  porqué... — Soy Mérida Parks,  Luna de está manada.

Tomo él rifle entre mis manos,  el tacto tibio del metal me recuerda el primer tiro qué he hecho ya — Bién acá voy — de un brinco me pongo en pié a la vez que posiciono la parte trasera del rifle en mí hombro, nuevamente entrecierro los ojos para ver através de la mira.

(...)

Cubro con mí cuerpo el cuerpecito de Asher,  cómo era de esperarse rompe en llanto por el fuerte sonido,  mí instinto materno hace qué le hable susurrandole al oído para qué se calme.  Espero a qué los escombros del techo terminen de caer sobre mí espalda;  al verificar que ya no caen más de éstos me pongo en pie tomando a Asher entre mis brazos para así salir rápidamente a buscar a Sky.

Se preguntarán qué pasó, ¿cierto?,  bién recapitulemos: primero ayude a la manada cuándo estaban sucumbiendo ante los cazadores,  la impresión qué tuve al ver a muchos amigos muertos hizo qué la sed de venganza fluyera en mí,  tanto así qué no titubié al momento de comenzar a disparar,  al segundo en la cabeza,  el tercero en el pecho, maté sí maté a anos treinta cazadores.  Estábamos ganando,  estába ayudando a la manada y así lo hubiese seguido haciendolo, hasta qué me Samantha y el hermano de Kyle aparecieron en mí rango de visión muy heridos. Y luego la explosión.

Intento hacer conexión con mí loba,  pero nuevamente me es imposible.  Pero aún que sigo insistiendo,  necesito saber cómo están Sky y Ashton.

* — Mérida — me detengo impresionada por la voz qué escucho, es Luke — Encontré a Ashton,  Mérida el está...

Frunzo él ceño,  porqué no termina lo qué quería decir,  el miedo de que algo le haya ocurrido hace qué retome qué retome mí correr sólo qué ahora corro en dirección a los escalones. Al hacerlo comienzo bajar de la tercera planta a la segunda, y así me dirijo a los siguentes escalones para bajar a la primera,  luego a mis fosas nasales me llega el aroma de Sky,  lo cuál me alegra.

— ¡Sky! ¡Joshua!  — grito desesperada intentado llegar hasta ellos — ¡Sky!.

Corro apretando suavemente el cuerpecito de mí bebe a mí pecho,  con dificultad esquivo las llamaradas de fuego causadas por la explosión que ahora devoran la mansión,  salto a todo lo qué dan mis piernas encima de los escombros que son consumidos hasta cenizas.  El deseo de salvar a mí debe me da fuerzas  para pasar por el sofocante lugar.  El corazón se me estruja al escuchar el llanto de mí pequeño Asher,  a lo lejos veo el inicio de los otros escalones para la primera planta.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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