Alpha Ashton ©

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Capítulo 11 (T—II)

— Dispersum — de mis manos sale un cegador destello de luz azulada, cierro los ojos a la vez qué viene a mí cabeza el recuerdo de la primera vez qué realice ésto.

De repente, siento cómo mí cuerpo es lanzado por los aires atravesando una de las paredes; rápidamente y sin perder más tiempo levanto mí cuerpo lentamente de los escombros. Parpadeo varias veces para poder ver mejor, al recuperar mí nítida visión me sorprendo al ver qué me encuentro en la sala de juegos de Ashton.

Al salir totalmente del letargo qué tuvo como consecuencia él expulsar ésa gran cantidad de energía, salgo de está sala por él mísmo orificio qué hizo mí cuerpo al impactar contra la pared. Sólo soy capaz de dar un sólo paso para detenerme abruptamente, observo con sopresa la devastación del poder del ataque qué realicé.

— ¡Ohh! por dios — llevo mis manos a la boca para así evitar qué salga él gritillo de sorpresa qué intenta salir de mis labios. Pero cómo no estarlo, acabo de destruir toda la parte oeste de la mansión, al recordar qué és lo qué se encontraba en ésa ala, nuevamente abro los ojos de la impresión — Hay no, la oficina de Ashton la hice cenizas, se va a enojar mucho — susurro para mí misma.

Pero después, por quizás los nervios o la ansiedad suelto una risa nerviosa — Pero no importa, acabo de descubrir la potencia de mí poder — me digo a mí misma, recordando las palabras de advertencia del Alpha Kyle, qué sólo debo utilizar él Dispersum, una sola vez cuándo la situación se vea complicada.

* — És muy pronto para celebrar.

—  ¿Qué? — respondo a Estrella, mí loba puesto qué no entiendo a qué se refiere.

* — Él no a muerto Mérida, busca a la manada.

Ante las palabras de mí loba y por inesperada noticia, me apresuro a buscar dónde salir, hasta ahora es qué me doy cuenta de qué llamaradas del fuego de alzan por lo alto. Con la esperanza de qué todos esten a salvo al igual mí familia comienzo a correr por encima de los escombros, entre salto y salto me abro paso para así estar a tan solo unos metros de la entrada al bosque * — ¡Mérida, cuidado!.

(...)

Ashton

— Hey Ashton — una lejana voz llega a mí — Vamos amigo, despierta.

Siento cómo jalan de mis hombros, al hacerlo un desgarrador grito sale de mi garganta, por terrible dolor qué siento despierto totalmente, al hacerlo puedo ver quién estaba jalando de mis hombros és Derek, son pocos segundos qué veo su rostro porqué tornarse borrosa, la razón, siento cómo lágrimas bajan por mis mejillas pero no pueden culparme quién no lloraría al tener la punta de un tronco atravesadole el abdomen. — Vamos Ashton resiste, debo sacarte de aquí, o sino no podrás curarte.

- ¡Mierda! Ésto duele ¡carajo! - alejo las manos de Derek, intento hacer conexión Irwin pero me es imposible, lo cuál me preocupa. Al ver nuevamente en rostro de Derek, le veo serio cómo sí estuviera ocultando algo, al verlo así frunzo el ceño el al darse cuenta acerca su rostro un poco al mío.

— ¿Ocurre algo? — le pregunto intentando obviar el terrible dolor.

— Percibo el olor de los chicos acercándose — con escucharle siento las ganas de sacar mí cuerpo de éste lugar — Pero no él de Mérida.

Cierro los ojos fuertemente pensando en la posibilidad de qué ella les ha enviado al bosque, también recuerdo el destello de luz proveniente de la mansión. Nuevamente intento hacer conexión con Irwin pero me es imposible, no és hasta qué siento las manos de Derek en mí rostro en dónde al abrir los ojos me doy cuenta qué estoy teniendo un ataque de ansiedad.

—  Te-tengo qué salir de acá —  le digo a mi amigo — Ayúdame.

Derek asiente, pongo mis manos en sus hombros para yo mismo hacer el impulso hacía adelante — Uno, dos, tres ¡Ahh! — un grito desgarrador sale de mi boca, el dolor de las estillas de la madera desgarrando mis órganos hace qué la sangre suba por mí garganta. Por instinto o por inercia de supervivencia siento mis facciones cambiar.

— ¡Papá!.

Abro los ojos al escuchar el grito a mí derecha, a unos pasos veo a mí Skylar sosteniendo en sus brazos a Asher y a su lado su mate. Nuevamente mí mirada viaja los ojos de Sky los cuáles están humedecidos por sus lágrima, sé qué está así por cómo me encuentro, por lo qué de un último impulso al fin y con ayuda de Derek, saco mí cuerpo de la punta del tronco. Al hacerlo, mí cuerpo cae estrepitosamente en el suelo.

— ¡Por dios, duele! — llevo mis manos a mí abdomen, con hacerlo me doy cuenta de mí estado "estoy muriendo".

—  Papá, papá — sigo la voz de Sky, al mirarla hago todo lo posible para no hacerle ver qué estoy mal — ¿Porqué no estás curandote? ¿Qué pasa Derek?.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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