Alpha Ashton ©

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Capítulo 12 (T—II)

—  ¡Ashton! ¡Ashton! — me sumo a la oscuridad total, una cálida sensación me abarca atrayendome más a ésa calid.. —  No puedes irte, tienes qué vivir.

Ésa voz, me es familiar pero no recuerdo quién és; frunzo él ceño al escuchar cómo llora la mujer qué antes me ha llamado por mí nombre. Luego siento cómo un calor abrazador comienza a recorrer mí cuerpo pero qué no me hiere — Quédate conmigo —  ésa frase, alguna vez se lo dije a alguién muy importante para mí — Recuerdas lo que respondí esa vez, "Siempre".

De repente la oscuridad comienza a tornarse de color azúl, y con ello vienen imágenes a mí de una hermosa pelinegra de ojos azules, tímida y con la cabeza en dirección a sus pies al estar en el umbral de la puerta.

Parpadeo varías veces al comenzar a recordarla, — Ella es mí mate, mí segunda oportunidad —  sonrió al recordar todo lo qué pase para estar junto a ella.

"Quédate conmigo".

"Siempre".

— Mérida.

(...)

Suelto un suspiro al escuchar qué ya todos se han ido, lo qué es un alivio porqué es un poco molesto qué no me dejen hacer nada y mucho menos comer lo qué quiero. Pero no les puedo culpar qué quieran cuidarme, aún estoy débil pero mucho mejor qué cuándo desperte hace más de dos semanas.

Sí, estoy vivo gracias a Mérida, no me dejó morir; según Derek para cuándo nos encontraron ella me cargaba al estilo "Princeso", tal y cómo Elizabeth cargo a Kyle la última noche qué nos visitaron los dos. También me dijo qué al revisarme ya no tenía heridas en mí abdomen, y qué durante los dos siguientes días mí amada esposa siguió utilizando su don de curar sin parar en mí porqué según ella aún no había sanado interiormente.

Lentamente y con mucho esfuerzo me levanto de la cama, al ponerme en pié me acerco a la ventana par correr las cortinas y así verificar qué ya Sky y Joshua van un poco adelantados qué Mérida y Asher quién es llevado por su mamá, es decir, mí valiente esposa.

— Valiente — si me lo preguntan es la mejor definición qué podría decir para describir a mí esposa. Núnca se ha rendido ante los obstáculos qué ha tenido, lo cuál es sorprendente. Aún recuerdo las palabras de mí padre, él matrimonio es cómo él ajedrez, él rey y la reina simpre juntos pero qué al estar en peligro es la reina quién hace las jugadas, es decir, qué no subestimen a la reina porqué ella siempre dará lo mejor para proteger al rey cuándo éste ya no pueda más.

— Es hora —  digo en un susurro, ya mí familia ha desaparecido de mí campo de visión, para ir a ayudar en la reconstrucción de las casas de la manada y ver qué se puede hacer con la mansión. Sin esperar más, camino hasta salir de la habitación para así dirigirme a la cocina. Debo comer carne, se qué Mérida me ha ocultado qué hay carne de res en la nevera, por lo qué sólo pensar en ello apresuro mí paso para llegar hasta el electrodoméstico, abro las puertas para casí dar un respingo del susto —  Brócoli —  digo disgustado, me han hecho comer según Sky sólo cosas saludables. Pero deben de saber qué yo soy más un carnívoro insaciable qué un obediente vegetariano.

Respiro profundamente para así ubicar donde está la carne, al hacerlo busco con mucho cuidado hasta encontrarla, cómo dicen mí saliva se vuelve agua con solo ver la deliciosa carne roja — La preparo (cocinar) o cruda — me debato por como poder ingerirla, hasta qué llego a una conclusión me la comeré cruda. Sin más, la saco de su contenido para darle un buen mordisco a ésa chuleta aun con sangre.

—  ¿Qué haces? —  del susto doy un respingo haciéndome dejar caer la carne al piso, al darme media vuelta veo a Mérida con la ceja derecha levantanda y con los brazos cruzados —  ¿Té ibas a comer éso Ashton?.

Yo asiento aún asustado y con un leve dolor en el abdomen —  Sólo un mordisquito Mérida —  me acerco un poco a ella pero me detengo al verla negar.

—  Es de Asher —  ella al fín se relaja, para pasar a estar preocupada —  Sabes qué aún no puedes comer carne.

— Pero cómo Asher si puede comer carne — luego de eso frunzo el ceño para cuándo la realidad me golpea —  Eres mala, nuestro bebe ni siquiera tiene dientes, el sólo toma leche.

Mérida comienza a reírse por lo qué me contagia a mí también, ella se acerca hasta mí para enrollar sus brazos en mí cuello y descansar su cabeza en mí hombro, yo rodeo su cintura con mis brazos — Ves qué aún estás débil, ni siquiera recuerdas qué Asher sólo toma mí pecho.

— Con más razón debo comer carne, éso me ayudará a recuperarme más rápido recuerda qué soy un hombre lobo — digo apretando más su cuerpo al mío —  Además tengo a la más sexy enfermera para cuidarme, por sí mí cuerpo rechaza la carne.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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