Alpha Ashton ©

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Capítulo Extra

Salgo de la habitación ya vestido,  totalmente de negro desde la zapatillas,  pantalón,  camiseta, chaqueta y el boxers;  comienzo a caminar a la siguiente habitación para encontrarme con mí cómplice qué me acompañará hoy.  Al llegar abro la puerta encontrándome con Mindy la sobrina de Luke y Blake,  ella sostiene en su regazo a Asher quién al verme llegar comienza a removerse y a balbucear palabras inentendibles.

—  Alfa,  al pequeño ya lo he bañado — asiento mientras me acerco para pedirle a mí bebe — Pero no le he vestido porqué no me dijo qué le pondrá.

— Está bién — digo ya cuándo tengo a Asher en mis brazos — Yo le vestire,  ya puedes retomar tu actividades del día Mindy,  y gracias por ésto.

Espero a qué recoja sus cosas,  mientras tanto me recuerdo mentalmente porqué éste misterio,  fácil,  Asher y yo espiaremos a Mérida.  La verdad desde hace una semana ella a salido de casa durante las mañanas y al preguntarle ¿dónde va?, o ¿con quién?, o ¿sí puedo acompañarla?, evita cualquier pregunta y eso me preocupa.

Ya al ver salir a Mindy mí rostro es surcado por una gran sonrisa — Bién hijo mío,  hoy vestiras cómo papá — rápidamente me acerco con él en brazos a los cajones de su ropa,  y rebusco hasta encontrar la nueva ropa qué le he comprado,  es casi idéntica a la mía — Comencemos.

Llevo a Asher hasta una mesa desplegable de la pared para acostarlo ahí y comenzar a vestirlo,  al hacerlo me doy cuenta más qué nunca de lo grande y hermoso qué está Asher,  ya a sus seis meses está verdaderamente hermoso, — Eres todo un rollito de ternura, Asher — mascullo muy feliz de lo sano qué está mí hijo. Según Michi,  yo era a su edad igual de gordito qué Asher,  pero qué no era tan activo,  ya qué Asher vive sonriendo por todo y observando todo a su alrededor,  queriendo descubrir todo lo qué lo rodea.

— Ya casí estás listo bebe — digo pasando por sus brazos una pequeña camisa negra qué hace juego con su pantalón y claro cómo olvidar sus zapaticos.

Ya listos los dos,  salimos de la habitación rumbo a espiar a Mérida.

(...)

Según escuche de Mérida ella iría al centro comercial de la ciudad,  por lo qué apreto el acelerador para estar ahí lo más pronto posible,  mientras manejo también le doy rápidas miradas a mí hijo,  él está sentado en la parte de atrás en su propia silla,  dónde pueden estar bien cómodo y yo con la seguridad de qué no se irá a caer.

* — Ashton ésto es una locura — la voz de Irwin se hace presente en mí cabeza — ¿Acaso creés qué Mérida te engañaría?, quizás sólo éste de compras.

No contesto,  porqué estoy totalmente seguro qué no es eso,  sé qué Mérida me ama a mí al igual qué a nuestra família,  y no me engañaría claro qué no porque además sí fuese éso ya lo sabría,  ¿cómo? se preguntaran,  bueno pues yo sentiría un terrible dolor en mi pecho justo en él corazón,  Irwin se lamentaria mucho y yo casi pudiese llegar a agonizar del dolor,  hasta lloraría.

Pero éste no es el caso,  lo qué me tiene intrigado son ésas salidas qué ha tenido durante las mañanas por una semana, éso me intriga al igual qué la manera de como ella evade mis preguntas . Suelto un suspiro pesado,  — Sólo quiero saber porqué me esconde lo qué hace — susurro con un nudo en la garganta,  Mérida y yo núnca nos escondemos algo qué nos molesta o algo así.  Los balbuceos de Asher llaman mí atención,  al voltear rápidamente mí mirada tiene el ceño fruncido.

— ¿Qué sucede bebe? —  sonrió al ver su expresión — No te preocupes ya llegaremos.

En unos minutos llego al parqueo del centro comercial en dónde fácilmente encuentro un sitio,  luego salgo del lugar del conductor para luego abrir la puerta de atrás y así sacar a Asher.  Lo llevo cargando en un accesorio del cuál he olvidado su nombre pero qué es muy útil para cargar a Asher sin mucho esfuerzo.

A pasos lentos y con pequeñas carcajadas destentadas de mí ojiazul por las caras graciosas qué pretendo hacer,  nos adentramos al fin al lugar.  No llevamos unos díez metros cuándo Asher y yo captamos la mirada de muchas mujeres jóvenes y adultas,  muchas de las miradas son dirigidas a mí hijo y sus regordetes cachetes,  y otras qué no son de mi agrado van dirigidas a mí.  Por lo qué me veo obligado a verles con mí mejor cara de asesino.

Pero no puede culparlas no poder evitar querer ver a un Semental con su Chachorro.

— ¿Qué quieres hacer primero? — hablo con tono bajo,  Asher sube su mirada hasta la mía — ¿Qué te parece un helado?.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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