Alpha Ashton ©

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Capítulo Extra 3

— Pobre Ashton, era tan buen esposo.

—  ¿Ehh? Hey Blake, creo qué estás...

— ¿Qué será de Mérida? ¿Qué será de la manada?.

— Blake porqué dices éso, estoy acá —  empiezo a creer qué está loco.

— Mmm creó qué le pediré a Mérida el Play Station 4 y todos sus juegos qué tenía.

— ¿Espera qué? Ni lo pienses, no dejaré qué qué hagas éso — me acerco hasta él moreno para tomarlo de los hombros y mirarle directamente a los ojos — Y deja de jugar, no estoy muerto.

Primeramente le veo entrecerrar los ojos a la vez qué me separo del alfa Venezolano, luego sonríe tal y cómo siempre lo hace —  Sí, no estás muerto, pero cuándo Mérida se entere qué has olvidado el aniversario de su boda, será élla quién te mate.

Las manos me comienzan a temblar de sólo pensar en lo enojada qué estará, pero no es éso lo qué me preocupa, sino qué luego estará triste — Por dios y sí comienza a llorar — mascullo caminando de un lugar a otro; no quiero verla llorar éso me lastimaría.

Cierro los ojos fuertemente intentado idear algo qué me haga salir de éste aprieto, una cena, una fiesta —  No éso ya lo hemos hecho — o quizás una noche de pasión, lujuria, besos, caricias, sudor y gemidos — No eso tampoco, siempre tenemos de esas noches — pienso.

— ¿Ashton? —  escucho la duda en la voz de esposo de Shara — ¿Dónde está Asher?.

— ¿Quién?.

Blake cambia sus facciones a sus pocas expresiones de seriedad — Comienzo a pensar qué eres igual a Niall Neeson, protector pero mal padre.

— Perdón, lo siento —  me disculpo —  Mí pequeño está dormido — le aviso, Blake al escucharme asiente para luego irse en busca de mí pequeño. Rasco mí cabeza impaciente, la razón por la cuál no tengo nada preparado para nuestro aniversario es por las reuniones qué hemos tenido con los White Dragovich, éso no lo justifica, lo se, pero estuve tan concentrado en ello qué lo olvide.

— ¡Pero mira quién estaba despierto! —  doy un respingo al escuchar un grito tras de mí, al darme media vuelta veo a Blake cargando a Asher. Mí hijo tan grande y hermoso, ya con casí un año de edad está riendo por las locas caras de le hace Blake. —  Es muy lindo.

Sonrió — Pues claro se parece a papá, cierto Asher — Asher con sólo verme, comienza a extender sus brazos en mí dirección a la vez qué balbucea torpemente ¡mamá!.

— Yo creó qué se parece a Mérida, por eso es lindo el bodoquito.

Tomo entre mis brazos a Asher dándole besos por sus regordetas mejillas, le instó a qué diga papá, pero nuevamente recibo el mismo resultado al escucharme balbucear mamá.

— Soy él mejor padre, cierto campeón —  Asher me ve directamente los ojos seriamente, creo, intentando comprender mis palabras, al parecer comprende porqué comienza a reír.

— ¿Bién y qué haz pensado? — la pregunta de Blake me toma por sorpresa pero luego comprendo a lo qué se refiere, yo niego —  Entonces me llevaré al bodoque, y tú piensa en algo rápido.

El moreno toma a mi hijo para luego dirigirse a la puerta, al hacerlo comienza a hablarle —  Saber Asher, te contaré muchas de mis travesías de cuándo era cachorro, cómo la vez qué me uní a una jauría de lobos salvajes creyendo qué eran mi familia o la vez qué busqué a caperucita roja por tres semanas para qué fuese mi novia.

—No le digas esas cosas a mi hijo — le digo alzando la voz.

— O la vez qué mordí a mí maestra, eso fué épico.

Niego a la qué sonrió, Blake no ha cambiado en nada sigue siendo el mismo. Al verles salir me sumerjo en mis pensamientos de cómo o qué obsequiarle algo a mí esposa por nuestro aniversario. Paso unos veinte minutos recordando un lugar qué Mérida siempre a querido visitar, han escuchado la expresión "Lo tengo en la punta de la lengua", estoy en esa misma situación.

—  El Bernabéu —  susurro, mis labios son surcados por una sonrisa de satisfacción al hacerlo recordado, en éstos años he descubierto qué a Mérida le gusta mucho el fútbol Soccer o balón pié cómo yo le llamo. Lo cuál es genial, pasar los fines de semana con ella mientras disfruta de un buen partido de fútbol, y es también durante ésos partidos dónde he descubierto qué le gustaría visitar el museo del Real Madrid.

* — Es buena elección Ashton —  la voz de Irwin se hace presente — Pero creó qué visitar la Torre Eiffel de París sería más romántico...

— Sí, ir a París sería mejor —  interrumpo a mí lobo.



J. A. Clever

Editado: 09.05.2018

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