Álter Ego

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V

—Señora Bea Taylor, mi nombre es Gapson Cordey —Me ofrece su mano y yo se la tomo con desconfianza—. Por favor tome asiento.

Lo hago en medio del sonido de las teclas que me indican que la secretaria está trabajando.

—Admito que me extrañó la llamada, no soy una investigadora ni una periodista. No entiendo de qué forma podría serle útil en la investigación.

El hombre es bastante más joven de lo que imagine y adivino que este es su primer caso a investigar.

—Se equivoca señora Taylor...

—Señorita, ya no estoy casada —digo a la defensiva.

—Señorita Taylor —corrige—. Usted es una pieza clave en esta investigación.

Entonces me percato de ello. El libro en su escritorio. Es “Vanidad”, mi libro.

El detective parece haberse dado cuenta de la mirada en mi rostro porque me sonríe pareciendo cordial.   

—¿Usted lo leyó?

Gapson Cordey luce ligeramente apenado con la pregunta.

—Es brillante. Sin en embargo, no logre entenderlo del todo.

—Deja muchas cosas a la percepción del lector.

Cordey sonríe de lado.

—Puede que ese sea el problema.

—¿Qué quiere decir?

—Si hay lecciones que cada uno debe percibir, cabe suponer que para las personas con deficiencias mentales el libro puede dejarles un mensaje errado.

—El mensaje es muy claro, lo que si es que hay quienes deciden vivirlo de diferente manera, pero eso es decisión de cada lector. Puedes reflexionarlo, ignorarlo o escudarte en él. Aquello escapa de mi control.

El detective afirma con una media sonrisa.

—Señorita Taylor, quiero que quede muy en claro que no está aquí para ser acusada.

—¿Ah no?

—En absoluto. La busqué por una razón muy diferente.

La intriga me empieza a carcomer cosquilleando en mi paladar.

—Quiero que sea mi arma secreta.

Me acomodo en el cómodo sillón esperando que continúe.

—Usted es la mente detrás del asesino, quiera o no. Es capaz de predecir sus movimientos. Quiero que me diga todo lo que sabe de él, ¿porque hace lo que hace?, ¿Cómo lo hace? ¿Quiénes son su objetivo?

—Yo… no estoy segura de saber eso.

El detective me mira con urgencia.

—Usted es la única que puede ayudarnos a averiguarlo. Es la única que puede ayudarnos a atrapar al desquiciado que sigue suelto. La única que puede detener los asesinatos. Pero si no lo hace, si decide ignorar lo que está pasando muchas otras mujeres podrían resultar víctimas. Piense en su hija Señorita Taylor, ¿Cómo puede estar segura allá fuera?

Apenas menciona a mi hija mi móvil suena y el número de la maestra de Lizzy aparece en la pantalla. Contesto de inmediato, con el corazón sacudiéndose en mi pecho. ¿Qué pasa si el detective tiene razón? ¿Y si mi hija está corriendo peligro? Peor aún, ¿Y si ya ha sido atacada?

—¿Ho-hola?

Escucho la respiración agitada de la maestra Paige y es todo lo que necesito para entrar en pánico.

—Señorita Paige, ¿qué sucede?

Después de lo que se siente una eternidad ella responde.

—Debe venir de inmediato, señorita Bea. Lizzy hizo algo muy malo.

 

Estaciono en la entrada de la escuela y me adentro en los pasillos caminando lo más rápido posible. El camino se me hace interminable, como adentrarte en un laberinto en medio de la lúgubre noche, sin poder encontrar la salida.

Encuentro a Lizzy apoyada en una de las paredes, lloriqueando sin control, ocultando su rostro en sus rodillas.

—¡Lizzy! ¡Lizzy! —llamo dos veces. Ella oye mi voz y corre a mi encuentro.

—¡Mami!

Se abraza de mí como si se le fuese la vida en ello. Opto por revisarla de pies a cabeza comprobando que este entera.

—¿Qué sucedió?

Sus ojos esmeralda se derriten y entiendo que no conseguiré nada de ella. Giro en busca de la maestra pero esta ya ha llegado a mi alcance.

—Señorita Bea, ¿podemos hablar un momento?

Afirmo y la sigo hasta el salón de clases, en su rostro puedo ver la angustia. Pasamos por la enfermería y en medio de ella veo a una niña tiritando, está cubierta con una toalla blanca y su rostro pálido como la leche. Aun así puedo ver que es bellísima.

—Tranquila Scarlett –le dice la enfermera—. Tu madre viene en camino.

Giro la cabeza y observo a mi hija negando compulsivamente. Al instante las palabras que me susurro la noche pasada regresan a mí: “Quizás yo pueda aleccionar a alguna”

Oh no Lizzy pienso. ¿Qué fue lo que hiciste?

 

 



Danae C.P.

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En el texto hay: thriller, suspenso, misterio

Editado: 22.07.2018

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