Amada Mía

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 2

-¿Ya vamos a llegar? - preguntó y vuelva a subir y bajar los pies del tablero del carro. Me estoy súper aburriendo y ya es muy tarde, casi media noche.

-Estuviéramos cerca si no hubiéramos parado en Taco Bell, pero tenías hambre y duramos una hora ahí - Yo sonrió satisfecha y es ¡¿Quien no quiere un taco?! - Espera un poco más. Se paciente.

-La paciencia es una virtud. ¡Yo lo sé! . Pero realmente me aburre estar sentada. - me quejo y cruzo mis brazos. En todo el camino solo he estado despierta cuando pasamos a comer. Todo el tiempo restante me dormí ya que no quería hablar con Jefferson. No es que sea aburrido pero el solo habla de fútbol y de economía ¡cosa que no sé ni mierda!.  Aunque... debería saber ya que estudio Economía, pero eso no era lo que quería estudiar así que me da igual.

-¿Que haré contigo Olivia ? - y suspira pesadamente.  Quisiera decirle que me podría dar un millón de quetzales y dejarme en Inglaterra, eso sería algo que él podría hacer.- ¿Que tal el trabajo? - pregunta y lo veo con la boca abierta.

-¿En serio me preguntas por el trabajo? - el solo asiente - Pues genial. No hago mucho en todo el día y tengo buen sueldo. Y mi jefe es horrible no sabes cuanto- le digo haciendo cara de asco a lo que él ríe.

-¿Tan horrible es? - pregunta él mientras ve el camino.

-No te imaginas, tiene cara de mono - rio y él también. Al principio él creía lo que decía pero conforme estuvimos juntos se dio cuenta que mi forma de quererle era insultandole. Y es que si lo quiero, pero como amigo. - lo único que me tiene feliz es saber que algún día no seguiré ahí y no le veré más - siento como el carro disminuye su velocidad, volteó a verlo y él está viéndome fijamente y serio. Creo que eso debí dejarlo en mi mente, una vez le conté que quería trabajar en otro lugar y casi quiebra todos los cuadros de su oficina.

-Olivia, jamás permitiría que te fueras de mi lado. No podría vivir sin ti. - Y aquí está el Jefferson Celoso y posesivo. Se que lo que dije no le agrado nada, pero algún día él no podrá hacer nada cuando decida irme y vivir. Bueno si es que eso llega a pasar.

-Estoy bromeando amor, estoy feliz contigo - digo y le doy una sonrisa para que se relaje.

-Eso fue de mal gusto - dice aún serio - ¿No será qué hay alguien más? ¿No me estarás engañando? - Indignada. Asi me  hace sentir con eso. ¿Como mierdas se le ocurre decir eso? Prácticamente él está encima de mi todo el tiempo, no tendría tiempo de conocer a alguien. Además que no me apetece.

-Serás un hijo de puta - siseó - ¿como se te ocurre decir eso? ¡Me estás diciendo que soy una cualquiera! - Exclamo enojada y seguido bajo del carro que se ha detenido en la orilla de la calle.

Doy unos pasos lejos del auto, pensé que abría frío pero es todo lo contrario. Dentro del auto usaba la chaqueta y no tenía calor pero ahora me siento un pollo en un horno. Así que me quito la chaqueta y la arrojó a un lado. Me enoja que Jefferson diga algo así.

-Oli , lo siento cariño. No debi decir eso. Pero no me gusto lo que dijiste y mis celos me hicieron pensar eso. Soy un idiota. - siento como me toma de los hombros y me masajea. Él sabe que así me puede tranquilizar, pero también sé que eso para él significa sexo y no tengo ganas de sudar.

-Volvamos al auto. Quiero llegar al dichoso lugar, ademas que hace calor y dentro está fresco - digo mientras me volteó. Recojo la chaqueta y entro al auto.

Veo que él pasa su mano por el cabello, señal que esperaba tener algo. Como si le fuera a dejar meterse en mis piernas con lo que dijo minutos antes. Él se da la vuelta y rodea el auto para entrar.

-Estamos cerca. Ponte el antifaz qué hay en la guantera y espera a que te diga cuando te los quites - dice tranquilo. Yo asiento y hago lo que dice.

Nervios. Eso siento ahora. ¿Porque tanto misterio?. Solo espero que no sea una propuesta de matrimonio, porque ahí si que tomó lo que tenga a mano y me mato. Si de novios me folla cada día, de casados no quiero ni pensarlo. Aunque muy dentro de mí sé que esa no sería una razón justificable.

A tientas enciendo la radio y pongo algo para relajarme. Él sabe que cuando sale conmigo tiene que poner alguno de mis discos favoritos y en esta ocasión suena una canción de Gun's and Roses, Paradise City. Es algo que le agradezco mucho, él no es como sus padres ni yo como los míos ¡Dios me libre!.

Take me down to the Paradise city
Where the grass is green
And the girls are pretty
Oh, won't you please take me home?
-Take me home-
Take me down to the Paradise city
Where the grass is green
And the girls are pretty
Oh, won't you please take me home?
-Hey, won't you please take me home?

-Esa canción es perfecta para el lugar a donde vamos - afirma Jefferson. Eso me pone un poco mejor. Ya que seguro no es un lugar estirado a donde suele frecuentar.

Minutos más y el auto se detiene.

-No te quites el antifaz. Abriré la puerta y te sacaré y caminaremos un poco. Luego podrás ver.



Roshell

Editado: 02.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar