Amago

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Corazones vacantes en vacaciones

Tras un largo y tedioso semestre, finalmente había llegado el verano. Camila había logrado aprobar todas sus asignaturas sin mayor problema, pero Isidora tendría que repetir una el año siguiente.

- Cami, esto es deprimente.

- Isi, te dije varias veces que debías estudiar. Tantas fiestas no le hicieron bien a tu cabeza.

- … No importa. El próximo año será diferente. No solo voy a aprobar todas las materias, también voy a conseguir novio –afirmó con seguridad. Camila solo rio.

- Una cosa es decirlo y otra hacerlo, amiga.

- Claro, lo dice la pequeña genio que pasó todo y tiene novio también.

- ¿Novio?

- Octavio, ¿o acaso hay alguien más que me estés ocultando? –preguntó insinuante.

- No hay nadie, y eso incluye a Octavio.

- ¿En serio?

- En serio. Él es solo mi amigo.

- No lo sé, últimamente los he visto muy juntos… Y ya no puedes usar la excusa de “nos estamos recién conociendo”. Ya han hablado por los últimos seis meses.

- Seis meses no es tanto tiempo.

- Pero tampoco es tan poco, Cami. Dime con franqueza, ¿te gusta Octavio?

Camila guardó silencio.

- ¿Sí o no?

- … Me atrae un poco –confesó.

- ¿Entonces qué estás esperando para ir por él?

- Isi, ya te he dicho varias veces que un noviazgo no es mi prioridad. Primero quiero terminar la carrera y después veré qué hago en el plano sentimental.

- Pensando así es probable que él se te escape. Tal vez deberías ser más como tu cuñada, que se lanzó sin importarle lo que pudieran decirle.

- Isi, Vivi no es mi cuñada.

- Tu casi cuñada, que a fin de cuentas es lo mismo.

Camila se calló.

- ¿Sabes? Ella no ve con malos ojos que tengas una relación con su hermano. Es más, cree que deberían darse una oportunidad.

- ¡Isi, ya basta!

Desde el rescate, Isidora y Viviana se habían hecho muy buenas amigas. Gracias a ese vínculo, ambas habían compartido información sobre Camila y Octavio, con la misma conclusión en la mente de ambas: tenían que emparejarlos.

- Calma, calma, amiga, tampoco es para que te pongas así.

Los últimos meses no habían sido muy buenos con Camila. A pesar de aprobar todas sus materias en la universidad, la relación con su hermana se había deteriorado a niveles críticos. Lo que terminó de pudrir todo: el chico del que Romina estaba enamorada empezó una relación con otra compañera, lo que hizo que la adolescente se pusiera especialmente odiosa con todo aquel que se le cruzara por delante, en especial su hermana mayor.

- Cami… Cami, ¿qué pasa? ¿Acaso te pusiste mal por lo que dije sobre Octavio? –preguntó Isidora al ver a su compañera con la mirada perdida.

- No, no… Es… otra cosa.

- ¿Tiene que ver con lo que me contaste de tu hermana?

- … Sí…, pero ahora no quiero hablar de eso.

- Como quieras. Entonces mejor conversemos sobre los planes para el verano. ¿Algo en mente?

- Nada en particular.

- ¿Qué te parece si vamos a la playa?

- ¿A qué playa?

- No muy lejos. Reñaca está bien para mí.

- … Suena interesante.

- Ah, y tal vez también podamos invitar a Octavio.

- ¿Por qué?

- No te hagas la tonta, amiga: para ver si surge algo entre ustedes.

- Isi, a veces pienso que tratas de conseguirme novio solo porque tú no has podido.

- Cami, tú misma dijiste que él te atraía un poco, así que no te pongas en plan de “No me interesa salir con él”.

- En todo caso, ya sabes que él es un mago y lo están persiguiendo; dudo que quiera viajar con nosotras.

- Será mago, pero también es una persona; todos merecen un tiempo de descanso, en especial en vacaciones.

Camila comenzó a pensar las cosas con calma. ¿Octavio se habría tomado vacaciones alguna vez desde que dejó Chiloé? A pesar de no conocerlo tan bien, suponía la respuesta: no; la principal preocupación del muchacho había sido la supervivencia, el que los de su clase no lo encontraran, así que no podía permitirse perder el tiempo con la mundana recreación.



GA Abramov

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Editado: 26.04.2018

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