Ámame

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Capítulo 4

El trayecto a la ciudad fué bastante cómodo, al parecer cuando hay más gente, Tom no es un idiota y puede crear una charla bastante interesante, que nos hizo pasar las dos horas de trayecto a la ciudad muy rápido.

El chofer deja a la señora Roberts en su casa (mansión) y nos dirigimos nosotros ahora al supermercado.

—Llegamos al fin —chilla Melany, ruedo los ojos por el comentario.

Bajamos todos del auto para hacer las compras ya que a ellos también les habían encargado hacerlo como a mí.

Al entrar al enorme supermercado voy directo a las frutas y verduras para comprar las que mi madre me pidió, luego a los productos de higiene y así hasta completar la lista de mi madre y el abuelo.

Lo bueno es que hay poca gente por lo que no demoramos mucho y así podríamos llegar a la ciudad a mitad de la noche; si no hay ningún inconveniente, claro.

Al terminar las compras, nos encontramos los tres en las cajas para pagar al mismo tiempo, yo voy primera por lo que pago y los espero en la entrada/salida del lugar.

Los chicos al terminar de pagar sus compras me buscan con la mirada y me encuentran a los pocos segundos, por lo que se acercan y por fin podremos ir a la granja de vuelta, o eso creo.

—Tardaron un poco —digo nada más salir y encontrarme con una cálida brisa de primavera en mi cuerpo.

—Si, es que compramos unas cositas extras —Tom le lanza una mirada que no logro comprender a Melany y yo sólo los ignoro.

—Bien, entonces nos vamos de vuelta, ¿Llamo al chofer? Me dió su número. — Tom y Melany me miran como si estuviera loca. —¿Qué pasa? —pregunto confundida.

—¿Cómo que nos vamos a ir, Ady? Acabamos de llegar, hay que aprovechar la ciudad y hacer cosas que no podemos en esa estúpida granja —responde Tom.

—No entiendo a lo que se refieren, ¿Qué vamos a hacer? —Pregunto claramente sacada de onda.

—¿Tú que haces cuando vienes a la ciudad? —dice Melany, ¿Qué hará ella? Porque yo, nada.

—Vengo a hacer las compras y después me voy, nunca vengo sola, ya saben —digo. Creo que me estoy avergonzado porque no hago nada divertido.

—Es decir, nunca has ido a las fiestas de discoteca, paseado por los parques, fumado, o siquiera hacer algo libre — me dice Tom; no es una pregunta, es una afirmación, sólo asiento con la cabeza y comparte una mirada con Melany. —Síguenos.

Comienza a caminar rápido delante de nosotras, sólo le seguimos el paso, pero la incertidumbre me ataca por lo que tengo que preguntar.

—¿A dónde vamos? —Después de decir eso me tropiezo con una piedra que no vi y casi me caigo, por suerte nadie lo notó, pero igual manera me sonrojo aún más por la vergüenza.

—Te vamos a enseñar lo que es la diversión.

Y allí es, donde comienza la peor anécdota de mi vida.

(...)

Después de lo que creo la caminata más larga del año, (enserio, caminamos por cuarenta minutos, no sé por qué no pedimos un taxi o algo) llegamos a un bonito parque.

Realmente esta ciudad es hermosa, es grande pero no es como Nueva York o Washington DC, creo que tiene tres millones de habitantes aproximadamente.

La ciudad se caracteriza por; los bellos paisajes que la rodean, montañas, bosques, bellas y cuidadas granjas son lo que te encuentras de camino a este lugar, pero en la ciudad en sí, la vista es preciosa, edificios altos, rascacielos, la hermosa luna que con sus estrellas son lo que ilumina a esta ciudad en la noche y más llama la atención.

Cuando en el día lo más atractivo es; el cielo despejado con un clima agradable de primavera, los numerosos parques y la naturaleza llaman por completo la atención.

Tal como éste. Es el parque más bello que he visto, al entrar veo que está lleno de flores primaverales en su máximo esplendor y unas cuantas personas se encuentran sentadas en el césped verde charlando o simplemente admirando la perfecta vista que hay en sus ojos.

Tom nos guía adentrándose al gran parque donde ahora hay muchos grandes árboles y se detiene en uno en específico.

Un árbol muerto y seco.

Se sienta y nos hace el gesto de que nos sentemos con él.

Melany y yo lo hacemos al mismo tiempo, una al lado de la otra con Tom enfrente nuestro.

—¿Por qué este lugar? —pregunto tras un silencio de varios minutos que los dedicamos a mirar el cielo cada uno metido en sus pensamientos.

—Este parque me vio crecer —dice Tom segundos después de arrojar la pregunta al aire donde pensé que no me respondería. —Cuando vivía en la ciudad antes de irme a vivir a la granja pasaba todo el día aquí.

«Lo descubrí el primer día que me escapé de casa después de una pelea con mis padres y me enamoré del lugar, tanto, que pasaba más tiempo aquí que en casa.»

«Aquí fué la primera vez que me sentí en paz y libertad, donde hice mis primeros amigos, donde di mi primer beso justo en este árbol, donde fumé y me emborraché por primera vez, donde sólo aquí, me sentía yo mismo.»



LittleWing

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En el texto hay: amor, humor, romance

Editado: 01.12.2019

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